Rastrear al puma en la nieve: una experiencia de tres días desde Perito Moreno
En el corazón de la estepa patagónica, la ciudad santacruceña de Perito Moreno es la puerta de entrada a safaris de invierno que combinan caminatas con frío extremo, lectura de huellas y la chance de cruzarse con el felino más grande de la región.
Si te imaginas la Patagonia como un lugar de viento y soledad, lo que te espera a pocos kilómetros de Perito Moreno va a superar esa postal. Desde esta ciudad del departamento Lago Buenos Aires, en Santa Cruz, salen excursiones de tres días que tienen un objetivo tan exigente como atrapante: seguirle el rastro al puma en plena estepa, con la nieve como aliada.
Un pueblo en el cruce de dos rutas
Perito Moreno está en el cruce de la ruta nacional 40 y la ruta provincial 43, y eso la convierte en un punto lógico para armar base. Es el lugar al que llegás en colectivo o en auto, dormís una noche y a la madrugada siguiente ya estás saliendo al campo, antes de que amanezca, hacia zonas aledañas a campos privados y al Parque Patagonia Argentina. El precio de referencia para una salida de tres días con guía, comidas y logística incluida ronda los 250 a 350 dólares por persona, según la operadora y la cantidad de integrantes del grupo; siempre conviene pedir cotización actualizada y confirmar qué incluye cada paquete.
Por qué el invierno es la mejor temporada
Te lo resumo con la imagen más clara que te puedo dejar: caminar con nieve hasta las rodillas, hielo en el asfalto y temperaturas bajo cero. Eso es lo que impone el invierno en la estepa. Pero ese mismo rigor es el que vuelve posible el rastreo, porque las huellas quedan marcadas con una nitidez que no se consigue en otra estación. La del puma es redondeada, con la almohadilla en forma de pentágono y sin marcas de uñas, ya que el felino las retrae. Y como pista clave: la pata delantera es más grande que la trasera.
Cuando aparece alguna de esas cuatro señales, el grupo se detiene y se sube a posiciones elevadas para trabajar con binoculares. El avistaje, eso sí, no está garantizado: la búsqueda puede llevar horas, recorrer quebradas y cañadones, y terminar con un avistaje memorable o con la certeza de que el puma estuvo ahí, cerca, aunque no lo hayas visto.
Qué animal estás buscando
Para dimensionarlo: el macho adulto pesa entre 55 y 80 kilogramos y la hembra, entre 30 y 60. A diferencia de otros grandes felinos, el puma no ruge: se comunica con ronroneos, gruñidos y silbidos. Puede saltar hasta cinco metros en vertical y más de diez en horizontal. Es de hábitos principalmente crepusculares y nocturnos, solitario y territorial, y en la Patagonia su dieta se basa en guanacos, choiques y liebres. Cumplir ese rol de depredador tope es lo que mantiene en equilibrio a las poblaciones de herbívoros de la estepa.
Cómo llegar y qué más ver cerca
Para llegar a Perito Moreno, la combinación más habitual es volar a El Calafate o a Río Gallegos y completar por tierra: hay micros regulares y remise que bajan por la ruta 40. Si preferís manejar, calculá entre doce y catorce horas desde Comodoro Rivadavia por la 40, con estaciones de servicio espaciadas que conviene cargar antes de salir. Desde la ciudad, otra alternativa menos conocida y muy recomendable es combinar el safari con una escapada a Los Antiguos, a pocos kilómetros, un pueblo de microclima amable que vive de la cereza y la frutilla y que funciona perfecto para una noche de descanso extra antes o después de la salida al campo.
Mejor época para ir
Si tu prioridad es el rastreo del puma, la ventana ideal va de junio a septiembre, cuando la nieve cubre la estepa y las huellas quedan escritas como en un libro abierto. Fuera de esa franja, la experiencia cambia: el terreno se vuelve más amable pero las huellas se diluyen, y los avistajes dependen más de la suerte que de la lectura del paisaje. Conviene llevar ropa térmica de buena calidad, botas impermeables de caña alta, binoculares y guantes de repuesto, porque el frío congela todo y la jornada empieza varias horas antes del amanecer.
Una fauna que acompaña
Aunque el protagonista del viaje es el puma, el recorrido por la estepa regala otros encuentros: guanacos en manada, zorros colorado y gris, piche patagónico, zorrino, y en el cielo, cóndores andinos, choiques y hasta flamencos. El área registra más de 120 especies de aves, así que incluso en los días en los que el puma decide no aparecer, la planicie se llena de vida y de silencios que, te lo aseguro, se vuelven una parte central del recuerdo.
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