Saltar al contenido
Alerta LitoralAlerta Litoral ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.540,00 0,00%Dólar blue $1.545,00 -0,96%Dólar MEP $1.537,90 -0,90%Riesgo país 599 pb -8,55%
MAR, 06 OCT 2026
Vida

Ciática: cómo moverse sin pasarse de rosca y en qué momento la consulta deja de ser opcional

La fisioterapeuta Jennifer Howe y el cirujano Rohan Desai repasaron movimientos de cadera, abdomen y espalda para acompañar las molestias, con una regla de oro: si el dolor sube, se frena. La debilidad, la pérdida de sensibilidad y los cambios en el control de la vejiga o los intestinos son señales para ir al médico sin esperar.

EB
Elena BianchiSociedad · · lectura 4 min
Ciática: cómo moverse sin pasarse de rosca y en qué momento la consulta deja de ser opcional

Son las siete de la tarde y en el consultorio todavía se siente el olor a gel sanitizante que quedó de la mañana, mientras una paciente se acomoda boca arriba en la camilla con esa mueca que muchos conocen, esa que dibuja la cara cuando el nervio ciático decide recordarnos que está ahí. Lo primero que aclara la fisioterapeuta Jennifer Howe, antes de pedir cualquier movimiento, es algo que parece obvio y sin embargo se olvida seguido: si el ejercicio despierta más dolor o más presión, hay que detenerse. Esa es la condición que ella repite como un mantra, porque la ciática no es un enemigo único ni un dolor con manual único.

El colega que piensa el cuadro desde otro ángulo es Rohan Desai, cirujano ortopédico de columna, que suele ver a esa misma persona cuando ya pasó por varias rondas de antiinflamatorios y algo no cierra. Desai explica que la irritación del nervio ciático puede mostrarse como dolor, como sensación de quemazón o como un hormigueo que se extiende desde la región lumbar y baja por una pierna. Pero esa descripción, por más detallada que parezca, no alcanza para armar una rutina en piloto automático: los movimientos, dice, tienen que ajustarse a la evaluación profesional y a la respuesta de cada paciente, porque lo que le funciona a uno puede dejar al otro hecho pedazos.

La cadera, el abdomen y la espalda: el trío que propone Howe

Las propuestas de Howe pasan por tres frentes. Para movilizar la cadera, la indicación es acostarse boca arriba, apoyar un tobillo sobre la rodilla de la pierna opuesta y llevar ambas hacia el pecho, dibujando lo que ella llama una figura de cuatro. La postura se sostiene 30 segundos y se hace tres veces por lado, siempre que la molestia no aumente. Otra variante lleva a tomar una pierna por detrás de la rodilla y dirigirla despacio hacia el hombro del lado contrario, también medio minuto y tres repeticiones, sin tirones ni ansias de que ningún músculo ceda de golpe.

  • Figura de cuatro: tobillo sobre la rodilla opuesta, ambas piernas hacia el pecho. Mantener 30 segundos, tres veces por lado.
  • Pierna guiada: tomar por detrás de la rodilla y llevar hacia el hombro contrario. 30 segundos, tres repeticiones por pierna, sin tirones.
  • Activación abdominal: boca arriba, piernas flexionadas y plantas apoyadas, contraer el abdomen para llevar la zona lumbar al apoyo. Diez repeticiones de cinco segundos.
  • Rodillas al pecho: ambas rodillas juntas hacia el pecho, 30 segundos y tres veces si disminuye el dolor.
  • boca abajo sobre los antebrazos, codos debajo de los hombros, 30 segundos, y solo se repite si el dolor que baja por la pierna mejora.

El trabajo abdominal empieza boca arriba, con las piernas flexionadas y las plantas de los pies apoyadas en la cama. Al contraer el abdomen, la parte baja de la espalda se acerca al apoyo. Howe plantea diez repeticiones, sostenidas de a cinco segundos cada una, con la calma de quien sabe que la faja interna no se entrena con apuro. Para la zona lumbar, la recomendación varía, según los puntos, según el cuadro clínico que se sospecha: llevar ambas rodillas al pecho puede mantenerse 30 segundos y repetirse tres veces si el dolor disminuye, mientras que, en molestias asociadas a una hernia discal, ella describe un apoyo boca abajo sobre los antebrazos, con los codos alineados debajo de los hombros, durante 30 segundos. Solo se vuelve a repetir si mejora ese dolor que desciende por la pierna.

Cuándo la consulta deja de poder esperar

Hay un punto en el que Howe y Desai se miran y dicen lo mismo, casi con las mismas palabras, porque ahí no hay margen para el reinterpretar los protocolos. Si aparece debilidad muscular, una pérdida marcada de sensibilidad o dificultades para controlar la vejiga o los intestinos, la consulta médica no puede postergarse un día más. Son señales que el NICE, el instituto británico que referencia estas guías, también recoge como banderas rojas dentro de los cuadros más generales.

Vuelvo a la camilla de las siete de la tarde, donde la paciente ya está por levantarse. Howe le repite, mientras tanto, una palabra que se le escapa al final del turno y que después se le graba en el cuerpo a quien la escucha: parar. Parar si duele más, parar si la pierna se duerme, parar si algo no huele bien. Y entonces, recién entonces, recién cuando el cuerpo avisa que no da para más, sí, conviene moverlo, porque la idea, no se raya a nadie, es que la ciática no se banco en soledad ni se banca con coraje de más: se acompaña, se mide y, sobre todo, no se ignora.

“El ejercicio debe interrumpirse si genera más dolor o presión. Si aparece debilidad, una pérdida marcada de sensibilidad o dificultades para controlar la vejiga o los intestinos, corresponde buscar atención médica sin demorar la consulta.”Jennifer Howe, fisioterapeuta
EB

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo