Adiós a Zulema Galperín: la dama que se subió al escenario después de jubilarse del escritorio
Tenía 90 años y un recorrido que arrancó tarde, en los noventa, cuando ya había pasado buena parte de su vida entre planillas y oficinas. De ese volantazo nació una carrera que combinó ficciones icónicas como Chiquititas y Gasoleros, cine independiente, teatro dentro de un colectivo en movimiento y un personaje tan delirante como querido: la Abuela cocainómana que armaba desmadres junto a Sebastián Presta en Duro de domar.
Me la imagino así, cruzando la puerta del Teatro Regio allá por 1997, con la carpeta de la oficina todavía en la cabeza y las piernas flojas de quien sabe que está por empezar de nuevo. Zulema Galperín, que murió a los 90 según confirmó la Asociación Argentina de Actores y Actrices, se subió al escenario después de años y años de tareas administrativas, y ese tardío arranque le terminó regalando una segunda vida que muchos jóvenes actores envidiarían: ficciones icónicas, cine, plataformas, teatro y hasta un personaje tan ícono generacional como la Abuela cocainómana, aquel sketch de Préstico dentro de Duro de domar que firmaba junto a Sebastián Presta, en el ciclo que conducía Roberto Pettinato.
Una carrera que empezó cuando la mayoría ya estaba pensando en el retiro
Galperín nació el 18 de abril de 1936 y se acercó a la actuación durante la década de 1990, bastante entrada en años y con un currículum previo muy lejos de los focos. En 1997 arrancó el taller de Entrenamiento Teatral del Teatro Regio y después siguió perfeccionándose en otros espacios. La decisión fue tan unusual como valiente, y explica en gran parte el cariño que el ambiente le tuvo siempre: la señora que se animó a cambiar el archivo por el camerino.
Televisión, cine y plataformas: un recorrido que cruzó todos los formatos
En pantalla chica dejó huella en ficciones de lo más variadas, de la ternura masiva de Chiquititas y el policial Poliladron a comedias como Gasoleros, Verdad consecuencia y Viudas e hijos del rock and roll, pasando por dramas como Epitafios y Buenos chicos. Tuvo también un paso por la miniserie En París y un puñado de tiras como Primicias. En cine se lució en títulos que marcaron a fuego el cine argentino reciente, entre ellos Puan, La extorsión, Los justos, Eva Perón, Pacto de silencio, Blindado, Los adoptantes y La estrella roja.
Las plataformas la sumaron al mapa de las series del momento
La pantalla chica mutó a streaming y ella se subió sin drama a Nada, Envidiosa, El tiempo de las moscas y Gutiérrez is mai neim. En 2021, además, fue parte de Superhéroes y heroínas urban@s, una miniserie surgida de un taller de la Fundación SAGAI, donde compartió el capítulo La página en blanco con María del Carmen Simari y Mirta Calza Citín. Nada mal para alguien que arrancó a actuar pasados los sesenta.
Una función dentro de un colectivo en movimiento
Si hay una imagen que define el costado más osado de Galperín es la de Fango negro, la obra escrita por José Gabriel Núñez y dirigida por César Sambataro, que el grupo Clan-Destino llevó adelante dentro de un colectivo que circulaba por las calles de Buenos Aires mientras el público hacía de pasajero. Una propuesta casi kamikaze, de esas que solo se bancan cuando hay un elenco dispuesto a tirarse a la pileta sin red. A eso se le suma Motivos para levantarse por la mañana, de Germán Akis y Raúl Baroni, en el Teatro Arlequino. Para redondear, hizo publicidad, sketches con Presta y mantuvo la afiliación a la Asociación Argentina de Actores y Actrices desde 2000, con participación activa en sus actividades.
Galperín interpretó, junto a Sebastián Presta, a la recordada Abuela cocainómana en Préstico, el segmento de sketches de Duro de domar, el ciclo que conducía Roberto Pettinato. El personaje, delirante y desopilante, se transformó en una de las firmas más queridas del humor de los 2000 y le abrió a Zulema una puerta directa hacia el público más joven.
- Nació el 18 de abril de 1936 y se acercó a la actuación en los años noventa, tras años de trabajo administrativo.
- En 1997 arrancó el taller del Teatro Regio y siguió formándose en otros espacios.
- Participó en ficciones como Chiquititas, Gasoleros, Poliladron, Verdad consecuencia, Primicias, Epitafios, Viudas e hijos del rock and roll y Buenos chicos.
- En cine se lució en Puan, La extorsión, Los justos, Eva Perón, Pacto de silencio, Blindado, Los adoptantes y La estrella roja.
- En plataformas integró el elenco de Nada, Envidiosa, El tiempo de las moscas y Gutiérrez is mai neim.
- En teatro se destacó en Fango negro, función ambientada dentro de un colectivo en movimiento del grupo Clan-Destino, y en Motivos para levantarse por la mañana en el Teatro Arlequino.
- Junto a Sebastián Presta interpretó a la Abuela cocainómana en Préstico, el segmento de sketches de Duro de domar.
- Estaba afiliada a la Asociación Argentina de Actores y Actrices desde 2000.
Yo, que la vi mil veces en la tele sin saber su nombre, me quedo con la imagen de alguien que entendió tarde que lo suyo era el escenario y, lejos de achicarse, se mandó igual. Si algo deja Zulema es una enseñanza muy en guaraní, de esas que decimos por acá: ñande rekápe, el volver a empezar, animarse otra vez aunque la vida ya te haya llevado por otros rumbos. A los 90, con una carpeta llena de créditos, se fue una actriz que probó que nunca es tarde para subirse a un escenario, ni siquiera cuando ese escenario es un colectivo que atraviesa Buenos Aires con el público como pasajero.
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