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MAR, 06 OCT 2026
Entretenimiento

La pantalla todavía recuerda a Lucas Vignale: una noche de cine, música y emociones en el FIC.UBA

La cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la Universidad de Buenos Aires reunió cortometrajes y videoclips del realizador en el Cine Arte Cacodelphia, con recuerdos de Toto Ferro, el reconocimiento a la familia y la promesa de acercar su obra a las nuevas generaciones de cineastas.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos · · lectura 4 min
La pantalla todavía recuerda a Lucas Vignale: una noche de cine, música y emociones en el FIC.UBA

Me gusta llegar a un cine cuando todavía está la luz baja, antes de que arranque la primera copia, y el lunes 5 de octubre eso fue lo que me pasó en el Cacodelphia: una sala tibia, amigos acomodándose, una sensación de que íbamos a ver algo que no es exactamente una proyección y tampoco un memorial, sino un poco de las dos cosas. Ahí, en esa penumbra tranquila de Buenos Aires, la cuarta edición del Festival Internacional de Cine de la Universidad de Buenos Aires le dedicó una función entera a Lucas Vignale, el director y guionista que tenía 28 años cuando murió el 14 de junio en Río de Janeiro, en un accidente aéreo que también se llevó a su amigo y socio Gaspar Prim Díaz, conocido como Gaspi.

Una filmografía que se arma mientras se proyecta

El programa que se vio esa noche fue, en sí mismo, un mapa de los últimos años de trabajo de Vignale: La Pasión (2024), Diablo Suelto (2025), Mi gran noche (2026), Ilusión Supersport (2025), La vuelta de Gaspi (2025) y Camino a la velada (2025), los dos últimos codirigidos con Gaspi. Son ficciones y también piezas musicales, y eso se nota: hay una mano de alguien que se mueve con la misma soltura entre el relato breve y el ritmo del videoclip, un registro que no es tan habitual y que, cuando aparece, deja huella.

“Me acuerdo de que íbamos por la ruta, vio una foto del Cristo Redentor, paró el auto y la sacó. De ahí salió La Pasión, fue nuestro primer corto juntos.”Lorenzo "Toto" Ferro

Esa imagen que cuenta Toto Ferro me parece la mejor manera de entrar al mundo de Lucas: alguien que se baja del auto para retratar algo que le llamó la atención, y a partir de ahí empieza a rodar. La Pasión nació de esa foto robada en un viaje y, según contó el propio Ferro, fue el primer corto que hicieron juntos, una sociedad creativa que después siguió con El tren fluvial, el primer largo que ambos escribieron y dirigieron, y que tuvo su estreno mundial en la Berlinale 2026, dentro de la sección Perspectivas. Todo eso en pocos años, todo eso con la sensación de que se estaba empezando a armar algo importante.

La música como otro lenguaje

Antes de meterse de lleno con el cine, Lucas ya había construido un nombre en la industria del videoclip, y alcanza con mirar la lista para entender el lugar que se había ganado: trabajó con Bizarrap, Duki, Nicki Nicole, J Balvin, Nathy Peluso, Trueno y Wos, entre otros. En guaraní, una de las lenguas que se hablan en la región donde yo nací, a esa mezcla entre lo visual y lo sonoro la llamaríamos algo así como una kumby, una conversación amable entre ritmos distintos, y me gusta pensarlo así porque sus clips no eran simples acompañamientos: eran cortos con argumento, con humor, con una marca propia que después se notó también en la ficción.

Una placa, una familia y una promesa

En la parte más emotiva de la noche, Jorge Vignale, tío del realizador, recibió una placa conmemorativa en nombre de la familia. Visiblemente conmovido, contó cómo su sobrino encaraba cada proyecto como si fuera el único y le insistió al público, con una sonrisa que todavía le pesa en la cara, en que no se iba a bajar nunca de la idea de que el cine se hace con los otros, no a pesar de los otros. Por el lado del festival, el director artístico Marcelo Altmark explicó que el homenaje tenía dos objetivos bien claros: reconocer el talento de Lucas y, sobre todo, acercar sus películas a las nuevas generaciones de cineastas, a esos pibes que están empezando a rodar y que muchas veces no saben a quién mirar.

Salí del Cacodelphia caminando lento, como cuando uno sale de una función que le movió algo y todavía no sabe bien dónde ponerlo. Me quedé pensando en esa foto del Cristo Redentor que Toto contó, en la ruta, en el auto detenido, en Lucas bajando a retratar lo que le había llamado la atención, porque me parece que así se entiende todo lo que vino después: alguien que se dejaba interrumpir por una imagen y después la convertía en película. Si el FIC.UBA logra que esa manera de mirar se contagie entre los que recién empiezan, creo que la noche del lunes habrá cumplido mucho más que un homenaje: habrá dejado encendido un proyector que, al menos para mí, todavía sigue corriendo.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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