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MAR, 15 SEPT 2026
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Veintisiete años después, la secuela de "Prácticamente magia" vuelve a las salas y le gana por goleada a su propia madre

La continuación de la película de fantasía de 1998 con Sandra Bullock y Nicole Kidman llegó a los cines con mejor recepción del público que la original, aunque la crítica la mira con cautela y la taquilla todavía no asegura el negocio.

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Verónica CardozoCultura y espectáculos · 14 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Imaginate volver a entrar al mismo living, con los mismos muebles, las mismas plantas y hasta el mismo olor a cocina, pero con todo un poquito más ordenado, más limpio, un poquito más grande. Eso, más o menos, es lo que sintieron los espectadores que este fin de semana se sentaron frente a la pantalla para reencontrarse con las hermanas Owens, ahora con veintisiete años más en los lomos y con un mundo que las recuerda como un clásico de culto, esa categoría que en castellano rioplatense usamos para esas películas que en su momento nadie fue a ver y que después se vuelven obligatorias en cualquier maratón de domingo.

Lo concreto es lo siguiente: "Prácticamente magia 2", la secuela de la película de fantasía que Warner llevó en 1998 a las salas con Sandra Bullock y Nicole Kidman como protagonistas, llegó a los cines de Estados Unidos con números que, en términos de recepción inmediata, mejoran los de su predecesora. El público que fue el día del estreno la calificó con un B+ en CinemaScore, el sistema que mide la reacción a la salida de la función, mientras que la primera parte se había quedado en un B-. Parece un detalle menor, una letra arriba y una letra arriba, pero en la lógica de este tipo de encuestas la diferencia es la que separa una película que deja conformes a los espectadores de una que los deja tibios.

Crítica tibia, público cálido

Ahora bien, miremos de cerca lo que dice la prensa especializada, porque el cuadro cambia de color. En Rotten Tomatoes, el sitio que recopila reseñas de críticos de todo el mundo, la secuela cosecha apenas un 39% de comentarios positivos. La original, para ser justos, tenía un 31%. Es decir: la nueva entrega es mejor recibida por la crítica que la anterior, sí, pero ninguna de las dos pasó raspando el umbral del aprobado. Una de cada dos reseñas, más bien, señala puntos flojos, y eso es un dato que a Warner le conviene mirar por encima del hombro antes de festejar.

Hay un detalle que los propios analistas destacan para entender por qué la primera película tuvo su recorrido a pesar del arranque frío: cuando se estrenó en 1998 no tenía fandom previo, no había una generación que la estuviera esperando. La secuela, en cambio, habla directamente a los espectadores que crecieron viéndola en videoclub, en cable o en alguna reposición de madrugada, y por eso la convocatoria inicial tiende a venir cargada de cariño previo. En criollo: es más fácil sacarse un buen promedio cuando los que se sientan en la butaca ya te quieren un poco.

La cuestión del dinero

El tema de fondo, claro, es el dinero. La película lidera la taquilla estadounidense en su primer fin de semana, pero fue producida con un presupuesto de 75 millones de dólares, una cifra que en el mapa actual de la industria no se paga con un solo fin de semana ni con dos. Los analistas de mercado vienen señalando hace rato que la continuidad del éxito depende de que esos números se sostengan varias semanas, algo que la primera entrega no logró en su momento pero compensó con los años, transformándose en un título de culto que todavía se comenta, se recomienda y se vuelve a ver cada tanto.

Y acá aparece la pregunta que sobrevuela toda la cobertura: ¿puede la secuela hacer ese mismo camino, el del fracaso inicial que con el tiempo se convierte en fenómeno, o sus números de estreno son el techo al que va a llegar? En lo personal, y me juego por una postura de las mías, creo que hay algo muy lindo en la idea de que una película que tardó casi tres décadas en tener continuidad termine encontrando a su público en dos tiempos: primero la nostalgia de los que la vieron de chicos, y después, quizá, el descubrimiento de los que se van a topar con ella por recomendación, en una sobremesa o en una plataforma. Si eso pasa, el B+ del estreno va a quedar corto y los críticos, con el tiempo, van a tener que volver a mirarla. Mientras tanto, yo me quedo con la sensación de que volver a ver a esas dos hermanas intentando que la magia no se les escape de las manos es, en el fondo, un pequeño recordatorio de que algunas historias no necesitan truco nuevo: les basta con aparecer de nuevo, con los mismos nombres y el mismo corazón.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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