Romeo Arcuschin, el pibe que se confió y terminó suspendido hasta 2027
El tenista argentino de 19 años dio positivo por estanozolol y clomifeno en un torneo ITF en Lima. Un tribunal entendió que no fue intencional, pero le aplicó 20 meses de sanción. La historia detrás de un tratamiento médico mal etiquetado.
Lo imagino firmando el ingreso al vestuario con la misma cara de pibe que cruza la puerta de un club de barrio. Romeo Arcuschin tiene 19 años y, hasta hace poco, un ranking 1.802 que no le iba a cambiar la vida de un día para el otro. Pero el 15 de diciembre de 2025, en un ITF M15 en Lima, le cambiaron la carrera. Un control antidopaje le detectó metabolitos de estanozolol y clomifeno en la sangre. Dos sustancias que, en el tenis, son palabra prohibida.
La ITIA, la Agencia Internacional de Integridad del Tenis, le llegó con la acusación formal en febrero de 2026 y lo suspendió provisoriamente en marzo. Ahí arrancó el calvario. El pibe no negó nada: las dos sustancias estaban en su organismo, listo. La discusión fue otra. ¿Fue intencional o lo pescaron sin querer? El caso terminó en un tribunal independiente, que escuchó a las partes el 11 de agosto.
Un tratamiento mal etiquetado
Porque la historia de Arcuschin tiene un contexto que duele. Antes del torneo había pasado por una lesión, una cirugía y una rehabilitación. En ese tramo consultó a un médico deportivo con experiencia, que le recetó un tratamiento de 30 días con medicamentos compuestos para pelearle a la atrofia muscular. Justo esos medicamentos llevaban estanozolol y clomifeno. El problema es que el profesional no le avisó qué contenían los frascos. Y los frascos, además, estaban sin etiquetar. Vamos, un papelón de aquellos.
“El reglamento antidopaje dice que el deportista es responsable de todo lo que entra en su cuerpo. Pero el tribunal entendió que, en este caso, la infracción no fue intencional.”Resolución del tribunal independiente
- Arcuschin tenía 19 años y un puesto 1.802 en el ranking ATP al momento del control.
- El positivo se detectó en un ITF M15 disputado en Lima el 15 de diciembre de 2025.
- Las sustancias halladas fueron estanozolol y clomifeno, ambas en la lista de prohibidos.
- El tribunal consideró que el médico no informó al jugador sobre la composición del tratamiento.
- Los medicamentos fueron entregados en envases sin etiquetado, lo que alimentó la tesis de la falta de intencionalidad.
- La sanción total fue fijada en 20 meses, con el período provisional ya cumplido desde marzo de 2026.
- La inhabilitación finaliza el 17 de octubre de 2027.
¿Cuestión de suerte o desproporción?
Me pongo en el lugar del pibe y me imagino la calentura. Confiás en un profesional, te tomás lo que te receta porque estás saliendo de una operación y querés volver a la cancha, y terminás sancionado casi dos años. El tribunal le bajó la pena respecto de lo que podría haber sido una suspensión de cuatro años por doping intencional, pero no le dio la absolución. Le reconocieron la juventud y el desconocimiento, pero también le recordaron que la responsabilidad, en el antidopaje, es del jugador. Siempre.
¿Alcanza esa reducción? Honestamente, no sé. Veinte meses es un montón para un chico de 19 que está arrancando. Le corta el envión, le saca del circuito, le hace perder puntos y ritmo. Pero también es la señal que manda el tenis profesional: nadie te va a sacar la carga de leer la letra chica. Arcuschin, mientras tanto, mira el calendario y cuenta los días. La vuelta, si todo va bien, será el 17 de octubre de 2027. Le falta un trecho largo. Y le va a servir, supongo, para aprender que en este deporte hasta un frasco sin etiqueta puede cambiarte la carrera.
El próximo partido de Arcuschin, por ahora, es contra el reloj.
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