Alerta Litoral  Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.540,00 0,00%Dólar MEP $1.528,20 -0,46%Riesgo país 494 pb -1,20%
VIE, 04 SEPT 2026
Entretenimiento

Mariana Nannis habló desde Marbella y dejó una frase que duele como un abrazo a destiempo: "Obviamente que lo extraño, es mi hijo"

La exmujer de Claudio Caniggia se refirió a la distancia con Alex, contó que todavía no conoce a su nieta Venezia y contó cómo alentó a Charlotte desde el reality. Una madre que espera, una hija que compite y un nieto en común que todavía no se cruza en un abrazo.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos · 4 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Imaginate la escena: una mañana cualquiera en Marbella, el Mediterráneo golpeando contra las ventanas del Hotel Palace, y del otro lado del teléfono una voz que suena entera pero que se le quiebra apenas nombra a quien no ve hace tiempo. Así se escuchó Mariana Nannis cuando le preguntaron por Alexander, el hijo que tuvo con Claudio Caniggia, ese chico que fue parte de una historia muy pública y que hoy, por distintas razones que cada uno lleva adentro, está lejos. Yo te lo cuento como lo fui escuchando, porque hay declaraciones que se entienden mejor si uno las imagina en el lugar donde pasaron.

Una madre que espera, no que persigue

Lo primero que dejó en claro Nannis es que no hay cruzada, ni discurso enojado, ni operación de prensa para forzar un acercamiento. Hay, en todo caso, una posición de espera que a mí, te soy honesta, me pareció la más difícil de todas. "Con Alexander, yo qué sé, ahí está, es mi hijo, va a ser mi hijo siempre", dijo, con esa forma que tiene de poner las palabras justas sin adornarlas de más. Y cuando le preguntaron qué haría si él decidiera volver a su lado, la respuesta fue seca y a la vez llena de ternura: "Cuando él se quiera acercar, yo acá estoy, soy su mamá". Después, casi como para que nadie quedara con dudas, repitió la idea de otra manera: "Siempre voy a ser su mamá". Una madre no deja de serlo nunca, ni siquiera cuando el silencio del otro lado pesa como una losa.

Porque sí, Nannis lo extrañó y lo sigue extrañando. "Obviamente que lo extraño, es mi hijo", reconoció, y enseguida le dio a esa confesión un marco que la hizo universal, de esas frases que sirven para cualquier madre en cualquier pueblo: "¿Qué madre no extraña a un hijo?". No hubo reproche, no hubo cargado de culpas contra nadie, solo la constatación de un sentimiento que, te lo aseguro, a más de uno le habrá apretado el pecho esta semana.

La nieta que todavía no llegó

Hay un detalle de esta historia que a mí me parece de los más fuertes y que muchos pasan por alto: Nannis todavía no conoce a Venezia, la hija de tres años que Alex tuvo con la bailarina Melody Luz. Imaginate lo que significa para una abuela tener tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. "Sí, obvio, es mi nieta, obviamente quiero conocerla", dijo, y de nuevo dejó la pelota del lado de su hijo: la conocerá "el día que los demás me la quieran presentar". Acá no hay pelea declarada ni escándalo mediático del que agarrarse; lo que hay es una mujer esperando una puerta que, por ahora, no se abre.

Charlotte, el reality y un mensaje que viaja por teléfono

Mientras la relación con Alex sigue en ese limbo que tanto duele, con Charlotte la cosa pintó distinta. La hija de Nannis está participando en un reality y desde España su mamá no se quedó calladita: se comunicó con ella y el mensaje fue tan simple como repetido, de esos que una madre manda una y otra vez hasta asegurarse de que llegó. "Tenés que ganar, Charlotte", le dijo, y le agregó una recomendación muy de ella: "Aguantate a todas las locas y ganá, Charlotte, vamos, si vos podés". Del otro lado, Charlotte la emocionó con una respuesta que a mí me dejó con esa sonrisa boba que te queda cuando una hija le devuelve a su vieja las palabras justas: "Siempre ganadora, mamá, como vos me enseñaste".

Una pijamada en Madrid y una copa prometida

Cercano al final de la charla, Nannis invitó a Charlotte a escaparse cuando termine el programa: "Venite y hacemos pijamada en el Hotel Palace, en Madrid", le propuso, con ese tono de madre que organiza el mundo en torno a un abrazo pendiente. Y como si fuera poco, le dejó un encargo que a mí me sonó a sueño compartido de esas que se planean entre mujeres de la misma sangre: "Traé la copa a Marbella". El mensaje entero fue un "te banco a muerte, ahora traeme ese trofeo". Uno cierra la nota y se queda con esa sensación de que en algún lugar de España hay una madre esperando a dos hijos muy distintos, con la misma paciencia y el mismo amor.

Si me permitís una opinión, te la doy: a mí esta historia me deja pensando en eso que los paraguayos llamamos "yte", que es esa mezcla de fe y aguante para bancar lo que viene, sin quejarse demasiado y sin bajar los brazos. Nannis no se victimizó, no chicaneó a su hijo, no salió a buscar cámara para lamentarse; simplemente dijo lo que siente, puso la pelota donde le pareció que correspondía y se quedó en su lugar de madre. En un país donde las familias suelen hacer público hasta el domingo a la noche, verla elegir el silencio activo, el esperar sin perseguir, me pareció un acto de elegancia que vale la pena destacar. Y a vos, lector, ¿te parece que la distancia entre una madre y un hijo se resuelve con paciencia, o hace falta algo más?

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo