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JUE, 01 OCT 2026
Vida

Luna llena, cielo a oscuras y relatos ancestrales: una invitación a mirar arriba en el corazón de Neuquén

Lan Kuyen, el emprendimiento de la guía Estela Calfio, propone salidas de astroturismo en grupos reducidos con interpretación astronómica y miradas culturales en escenarios como el Salto del Agrio. Crónica de una actividad que busca devolverle a la noche su lugar de espectáculo.

EB
Elena BianchiSociedad · · lectura 4 min
Luna llena, cielo a oscuras y relatos ancestrales: una invitación a mirar arriba en el corazón de Neuquén

Son las nueve de la noche y el viento del sur empieza a pegar de lleno contra la camper donde Estela Calfio guarda los telescopios. Falta poco para que la luna llena asome por encima del cañón del Salto del Agrio y laGuía ya está acomodando las sillas, revisando filtros y acomodando la cartelería celeste que usará para explicar qué es eso tan inmenso que tenemos arriba y casi nunca miramos con tiempo.

Estela es la cara visible de Lan Kuyen, un emprendimiento de astroturismo que viene ganando lugar entre las propuestas nocturnas de la provincia de Neuquén. La idea es simple y, a la vez, bastante singular: sacar a la gente de la ciudad, llevarla a rincones donde la contaminación lumínica todavía no se comió la noche y abrir una ventana al cielo con explicaciones accesibles, relatos de otras culturas y grupos que no superan las pocas decenas de participantes.

Una guía que se sentó a charlar con las estrellas

“Quiero que el visitante se lleve una experiencia significativa”, dice Estela, sentada a la sombra de un caldén, mientras su marido revisa el telescopio reflector y acomoda los oculares. La frase, pronunciada con la calma de quien repite un deseo largamente masticado, condensa el espíritu del proyecto: no se trata de un show de luces ni de una clase universitaria, sino de un encuentro donde el cielo funciona como excusa para volver a mirar con paciencia.

La dinámica de cada salida tiene una coreografía bastante aceitada. Estela se ocupa de las charlas y de guiar la observación a ojo desnudo; su marido, en tanto, se encarga de la preparación de los instrumentos, el manejo del telescopio y la logística del lugar. Esa división de roles les permite sostener el carácter recreativo del encuentro, pensado para que cualquier persona, sin importar edad o conocimientos previos, pueda sumarse y entender de qué se está hablando cuando se nombra un planeta, una constelación o el famoso cinturón de Venus, ese arco rosado que aparece en el horizonte cuando las condiciones del atardecer acompañan.

Porque, como se encarga de remarcar Estela, los colores del atardecer forman parte del menú. Antes de que la noche termine de cerrarse, los participantes aprenden a identificar ese momento en que el cielo pasa del naranja al violeta y aparece esa banda sutil que muchos confunden con una nube. Recién después, con la oscuridad ya instalada, entran en escena la luna, los planetas y las historias que distintas civilizaciones fueron tejiendo alrededor de ellos.

Grecia, mapuches y un mismo cielo

Hay algo de democratizador en la propuesta de Lan Kuyen. Estela no se limita a la astronomía de manual: en cada salida cruza referencias de la mitología griega con relatos propios de la cosmovisión mapuche, de modo que los participantes terminen la noche sabiendo, por ejemplo, que ese grupo de estrellas que los griegos asociaron con un cazador gigante, para los pueblos originarios del sur podía ser otra cosa bien distinta. Esa mixtura cultural le da a la experiencia un espesor que va más allá de lo técnico y que, según cuenta la propia guía, suele ser lo que más huella deja en los visitantes.

La decisión de trabajar con pocos participantes no es un capricho marketinero sino una elección casi filosófica. Estela la vincula con el cuidado de ambientes que, según repite, considera frágiles, y con la necesidad de no transformar la salida en un tour masivo que termine espantando la oscuridad que se busca proteger. En la práctica, eso significa que cada encuentro tiene algo de artesanal, de reunión de amigos curiosos más que de excursión escolar.

Para quien esté armando una estadía por Neuquén y quiera sumar una actividad nocturna al itinerario, el primer paso es consultar la programación del emprendimiento. Los datos de contacto que figuran en la nota son la cuenta lankuyen.astroturismo en redes sociales y el teléfono 299 5377788. No hay en la información oficial publicada hasta ahora fechas cerradas, precios, duración exacta ni puntos de encuentro detallados, por lo que esos números quedan sujetos a la consulta previa antes de organizar la salida.

Cuando la noche termina y el grupo se empieza a dispersar entre autos y linternas, queda flotando algo de esa sensación de haber estado en un lugar donde, por un rato, el ruido del mundo se apagó y la conversación se corrió hacia arriba. Estela, que insiste en que el objetivo es que los participantes puedan volver a sus casas y reconocer por su cuenta algún fenómeno, repite una idea que resume todo: la idea es que cuando alguien mire el cielo de nuevo, aunque sea desde el patio de su casa, pueda recordar lo que aprendió esa noche bajo el cielo neuquino.

EB

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