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LUN, 14 SEPT 2026
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La nueva vida de los Ex-Presidentes: Point Break vuelve a la pantalla, pero 35 años después

AMC y Canal+ se embarcaron en una secuela en formato serie de ocho episodios que arranca a rodar a principios de 2027, con los guionistas de Treadstone y Halt and Catch Fire al frente de un proyecto que promete continuidad y no un remake.

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Verónica CardozoCultura y espectáculos · 13 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Imagínense la escena: el Pacífico todavía rompiendo con esa furia elegante de las olas grandes, la espuma reventando contra tablas que ya nadie patina como antes y, en medio de ese paisaje que parece detenido en el tiempo, un grupo de desconocidos atracando bancos con máscaras de Nixon, Reagan, Johnson y los demás. Así, casi en cámara lenta, arranca la idea de esta nueva Point Break, la secuela en formato serie de aquel clásico de acción de 1991 que Kathryn Bigelow firmó cuando todavía Hollywood no terminaba de confiar en que una mujer pudiera dirigir adrenalina pura. Ahora, más de tres décadas después, aquella postal regresa, pero con otros cuerpos, otros relojes y, por qué no, otras preguntas.

La confirmación llegó de la mano de AMC Global Media y Canal+, que dieron luz verde a una primera temporada de ocho capítulos. La producen, en conjunto, Alcon Television Group, AMC Studios y STUDIOCANAL, una sociedad que mezcla experiencia en televisión por cable, plataformas de streaming y catálogo europeo, lo cual sugiere que la idea es mover la historia por varios continentes y no quedársela para un solo mercado.

Una historia que se prolonga, no que se reimagine

El punto clave es que no se trata de un remake ni de una reinterpretación. La acción se sitúa unos 35 años después de los eventos del filme original, en un presente donde ha surgido una nueva generación de atracadores que toma como modelo a la legendaria pandilla de los Ex-Presidentes. Frente a ellos, el FBI vuelve a recurrir a la fórmula de siempre: reclutar a un ex surfista profesional con un pasado más bien turbulento, alguien que conoce el mar y el submundo como la palma de su mano, para que se infiltre y los desarticule desde adentro.

En la sala de guionistas se sentarán Dave Kalstein, conocido por su trabajo en Treadstone y Quantico, dos series donde la conspiración y los dobles juegos son la moneda corriente, y Christopher C. Rogers, que viene de Halt and Catch Fire y Sugar, con lo cual la dupla promete un cóctel interesante entre thriller político, espionaje clásico y esa épica medio nerd de los orígenes de la computación. Ambos serán además productores ejecutivos, junto con Andrew Kosove y Broderick Johnson, los cofundadores de Alcon Entertainment, más Ben Roberts, Julia Cohen y los representantes de STUDIOCANAL. Un equipo largo, con muchas manos, que ya deja entrever que la operación no es chica.

Hasta el momento no se confirmó ni una sola cara del elenco. Tampoco trascendió si alguien del reparto original —Patrick Swayze, Keanu Reeves, Lori Petty, Gary Busey, todos ellos ya con los años que pesan— tendrá algún tipo de participación. Es un silencio que, en mi opinión, también habla: la serie parece querer correr sola, construirse su propio archivo de imágenes y no sostenerse en el lado nostálgico de las estrellas de los noventa. Habrá que ver si ese recorte termina siendo una decisión creativa o un problema a la hora de conquistar al público.

Por dónde se verá y cuándo se graba

La distribución combina lo mejor de dos mundos que ya conviven sin pelearse demasiado. En Estados Unidos y Canadá se emitirá por el canal AMC y quedará disponible en AMC+, mientras que en Europa, África y Asia llegará a más de 50 países a través de Canal+. STUDIOCANAL, por su parte, se queda con las ventas para el resto de los mercados globales, un movimiento lógico si se piensa que la película original ya tiene un recorrido internacional bastante generoso. Las grabaciones están previstas para comenzar a principios de 2027, con lo cual todavía falta un trecho largo para ver material concreto.

Mientras tanto, la pregunta del final queda picando, y no es menor: che, ¿qué esperamos de esta secuela, fidelidad al espíritu del original o algo completamente nuevo? Porque Point Break, en su versión de los noventa, no era solamente una película de robos y persecuciones: era también una carta de amor al surf extremo, a las tomas imposibles dentro de una ola y a esa idea medio hippie de que se puede vivir fuera del sistema, aunque el sistema te termine cobrando la factura. Cualquier secuela que se precie debería, como mínimo, volver a enamorar con esas imágenes. Y ojo, en criollo rioplatense, yo diría que la serie tiene que animarse a mantener esa mística sin caer en la caricatura: si los nuevos Ex-Presidentes son apenas una postal para redes sociales, el proyecto se desinfla antes del primer capítulo.

Como fanática de toda la vida de la película original, que la vi en VHS más veces de las que estoy dispuesta a confesar, confieso que me genera una mezcla rara de ilusión y de cautela sana. Ilusión, porque la idea de extender ese universo con una nueva generación de surfistas y atracadores tiene una lógica casi inevitable, como cuando uno sabe que va a llover y todavía así sale a la calle. Cautela, porque extender no siempre significa mejorar. Pero bueno, los dejo con esa intriga, y con un término que, ya que estamos frente al mar, viene perfecto: en guaraní, la palabra para esa sensación de incertidumbre mezclada con expectativa es ñepyrũ, el principio. Y principios como este, en la televisión, son los que después uno recuerda. Veremos si Point Break, 35 años más tarde, vuelve a merecerse el surfing.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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