Vuelve Hogwarts, pero esta vez en series: la promesa de HBO Max para una Navidad muy maga
A tres meses del debut, la plataforma difundió un segundo adelanto con dos minutos de escenas nunca vistas y el póker de caras nuevas que encabezan la apuesta más ambiciosa del calendario 2026.
Me imagino la escena: sillón largo, manta gruesa, mate de un lado y el control remoto del otro, y de pronto la pantalla se llena de pasillos de piedra, velas flotando y ese tren que cruza un puente que ya es parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Así arranca este nuevo avance de la serie de Harry Potter que HBO Max tiene guardada como su gran apuesta para el cierre del año que viene, y que acaba de confirmar fecha de estreno: 25 de diciembre de 2026, literally una Navidad para sentarse a esperar magia.
El material difundido esta semana, a tres meses del debut, se siente como una carta de presentación larga y generosa: dos minutos completos de escenas que, por primera vez, muestran el interior del Colegio Hogwarts con sus escaleras movedizas, el Gran Comedor y esos pasillos donde uno, de chico, hubiera querido perderse una tarde entera. La primera temporada se apoya de punta a punta en Harry Potter y la piedra filosofal, el libro que en su momento le cambió la vida a millones de lectores, y la sinopsis oficial se encarga de recordárnoslo: un chico al que su familia le repite que no tiene nada de especial hasta que una carta de admisión le abre la puerta a un mundo paralelo.
Las caras nuevas y los nombres pesados del reparto
- Dominic McLaughlin como Harry Potter
- Arabella Stanton como Hermione Granger
- Alastair Stout como Ron Weasley
- John Lithgow como Albus Dumbledore
- Janet McTeer como Minerva McGonagall
- Paapa Essiedu como Severus Snape
Del otro lado, el equipo creativo tiene una pata fuerte: Francesca Gardiner firma el guion y oficia de productora ejecutiva, con la promesa explícita de que esto es una adaptación directa de los libros de J. K. Rowling, no una continuación ni un spin-off de las películas que durante más de una década monopolizaron la saga en la pantalla grande. Esa aclaración no es menor: muchos de los que crecimos con Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint entrando al Expreso de Hogwarts vamos a mirar esta serie con la mochila llena de recuerdos, y la producción lo sabe.
Como no podía ser de otra manera cuando aparece un proyecto así, ya hay debate encendido en redes y en sobremesas familiares. Está el que celebra la decisión de tomar el material desde cero, con actores nuevos y la posibilidad de estirar la historia con el tempo que dan ocho o nueve episodios por temporada, y está el que siente que las películas de los dos mil ya son, para bien o para mal, la versión definitiva y prefiere quedarse con ellas. Las dos posturas tienen su lógica y, la verdad, las dos pueden convivir sin pelearse demasiado.
Si me permiten una opinión bien a la cara, y quedándose corta nomás la ñata contra la luna, me ilusiona la idea de volver a entrar a Hogwarts con la paciencia que da una serie: descubrir de a poco los pasillos, escuchar el rugido del Sombrero Seleccionador con tiempo, acompañar a Harry, Hermione y Ron mientras se hacen amigos sin las urgencias de una película de dos horas. No reemplazo a nada, ni quiero que lo haga, pero sí pinta como una linda excusa para compartir la saga con los pibes de la casa en otra plataforma y, de paso, repasarla uno mismo con la excusa perfecta. Navidad del 2026, agenda abierta: el Castillo espera, y nosotros también.
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