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MAR, 08 SEPT 2026
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Hayato Date lo cuenta como si fuera hoy: así fue el día que Naruto le dijo que no al mundo

El director del anime reveló que desde el primer episodio recibió presiones para amoldar la serie al mercado internacional. Su respuesta fue una definición que cambió la historia del animé: si le sacás los kunai, dejó de ser Naruto.

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Verónica CardozoCultura y espectáculos · 8 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Imaginate la sala de producción de Naruto a finales de los noventa, con el ruido de las estilográficas sobre los papeles de Masashi Kishimoto todavía fresco y un equipo de animadores japoneses intentando levantar una serie que ya, antes de salir al aire, tenía los ojos del mundo entero clavados encima. Hayato Date, el director que tomó las riendas del animé, lo recordó hace poco en una charla en Anime India con una franqueza que desarma: desde el vamos, existió una presión enorme para que la serie rindiera afuera de Japón, y la respuesta del equipo fue, básicamente, hacé de cuenta que esa presión no existe.

Date no se anduvo con vueltas cuando le preguntaron por las tensiones de aquellos primeros rodajes. Reconoció que medios de prensa de Estados Unidos y de otros países se habían acercado a la conferencia de producción con un interés inusual para la época en una serie animada japonesa, y que eso se tradujo en una expectativa constante de que el producto se moldeara para gustar afuera. En lugar de eso, el director tomó una decisión que hoy parece de manual pero que en ese momento iba a contramano de toda la lógica comercial.

Una pregunta como brújula

La estrategia que adoptó el equipo fue, según sus propias palabras, tan simple como radical: antes de cualquier discusión, se preguntaban qué necesitaba Naruto para funcionar en Japón. Punto. Todo lo demás quedaba en un segundo plano, por más dólares que prometiera el mercado estadounidense. Date lo planteó así, con la tranquilidad de quien ya pasó por el peor momento: si te la pasás pensando en cómo caerle bien a la audiencia externa, no podés crear nada que valga la pena.

“Si quitas los kunai, ya no es Naruto.”Hayato Date

Esa decisión tuvo consecuencias muy concretas y muy visibles. Del otro lado del Pacífico, la serie recibió quejas por el uso de kunai, shuriken y otras armas de filo en manos de ninjas adolescentes. Hubo críticas, hubo presiones, hubo pedidos para suavizar el contenido. Date las ignoró todas. Su objetivo, dijo, era que el público de afuera viera la serie tal cual era, sin adaptaciones que le quitaran identidad, y la apuesta le terminó dando la razón: Naruto se convirtió en uno de los animes más vistos del planeta, en una pieza de colección junto a Dragon Ball y One Piece, sin haber cedido ni un milímetro a la tijera de la autocensura.

El debate que vuelve con la película

Ahora, con el anuncio de una película en acción real que va a dirigir Destin Daniel Cretton, esa misma pulseada entre autenticidad y adaptación vuelve a instalarse en la mesa de discusión. Date construyó a Naruto desde la fidelidad absoluta a la obra de Kishimoto, casi con la tozudea del artesano que se niega a cambiar una pincelada aunque se lo pidan de rodillas. El equipo que viene, en Hollywood, va a tener que definir si sigue ese mismo camino o si prefiere tomar atajos para hacer el producto más digerible al paladar occidental. Mientras tanto, a mí, que crecí viendo a Naruto pasar de nóvel a héroe con la banda sonora de fondo, me queda la sensación de que Date no estaba defendiendo una serie: estaba defendiendo una manera de contar historias. Y eso, en el fondo, es lo que hace que muchos de nosotros, ya entrando en los cuarenta y tantos, sigamos enganchados con el animé como el primer día.

  • La frase de Date sobre los kunai se volvió una especie de declaración de principios para los fans más veteranos del animé.
  • La presión internacional que mencionó el director no era una teoría: medios estadounidenses estuvieron presentes desde la conferencia de producción.
  • La nueva película en acción real reaviva un debate de décadas sobre qué se puede tocar y qué no al llevar el manga a la pantalla grande.
  • La decisión de priorizar al público japonés fue, a la larga, la que terminó conquistando al público global.
VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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