Gran Hermano Generación Dorada tiene sus cuatro finalistas: Zilli se despidió en la puerta y Charlotte sigue en carrera
La exvedette perdió el mano a mano decisivo frente a Charlotte Caniggia, completó 196 días de encierro y se quedó con el 2,1% de los votos positivos. Yipio Pintos, Luana Fernández, Solange Abraham y la propia Charlotte disputarán el título en la última semana del reality.
Eran las últimas horas de la tarde del lunes y la pantalla estaba cruzada por esa tensión particular que solo se siente cuando se abre un sobre: el murmullo del estudio, las cámaras que se acercan, los ojos de las jugadoras clavados en la puerta. Esa puerta que Yanina Zilli terminó cruzando, no hacia adentro de la casa, sino hacia afuera, después de 196 días de encierro y de un mano a mano que perdió frente a Charlotte Caniggia. La placa final de Gran Hermano Generación Dorada la dejó afuera con apenas el 2,1% de los votos positivos, y la dejó, sobre todo, con la sensación de haber dado todo en un juego que se definió por detalles.
Lo cierto es que Zilli ya conocía el ritmo del programa: su paso por ediciones anteriores le había servido de entrenamiento para esta vuelta, en la que volvió a quedar a las puertas de una final. En esta oportunidad, llegó hasta el quinto puesto, el mismo escalón que había alcanzado Solange Abraham en su participación de 2011, cuando también perdió un versus decisivo. La diferencia, claro, es que esta vez Solange sí pudo celebrar: su nombre fue el tercero en escucharse y el suyo fue el cuarto, después de los de Yisel "Yipio" Pintos y Luana Fernández, las dos primeras salvadas de la noche.
Cómo se vivió la definición en la casa
Antes de que se abriera el sobre, las cámaras registraron dos reacciones bien distintas. Charlotte, que afrontaba su primer versus en todo el ciclo, no pudo disimular los nervios: "Es mi primer versus, qué miedo, estoy muy nerviosa. Si me voy voy a llorar un par de días, porque me va a dar bronca haber estado tan cerca de la copa y que se lleve otra", reconoció, con la voz un tanto quebrada. Zilli, en cambio, eligió refugiarse en la habitación y esperar lejos del living el momento de la verdad. Cuando el conductor pronunció su nombre, la participante se levantó, se fundió en un abrazo largo con Solange y cruzó la puerta gritando "ganalo, Sol", como si le dejara en bandeja el desafío de llegar hasta el final.
“Me siento ganadora, llegué lejos, di lo mejor de mí. Fue un honor compartir esta casa con todas ustedes. Voy a extrañar este lugar.”Yanina Zilli, al despedirse de la casa
Las cuatro que van por la copa
- Yisel "Yipio" Pintos: la jugadora uruguaya que celebró su continuidad con su clásico festejo y le tiró un agradecimiento al público con una frase que ya es marca registrada: "Gracias, muchas gracias, yo sé que cada voto es plata".
- Luana Fernández: presente desde el primer día del ciclo, completó los 196 días de encierro sin haber pisado la calle ni un ratito, y se metió en la final con el respaldo del público.
- Solange Abraham: en 2011 había quedado en quinto puesto, igual que Zilli ahora; en esta edición logró romper esa marca y se instaló entre las cuatro candidatas al premio mayor.
- Charlotte Caniggia: la hija del exfutbolista pasó del susto del versus a la tranquilidad de la final, y llega a la última semana como una de las grandes protagonistas del reality.
Lo que viene en la semana final
El cierre del ciclo viene con una agenda cargada de emociones. Este martes se conocerá qué visitante se lleva un viaje a Bariloche, el miércoles habrá una nueva eliminación que dejará a solo tres finalistas, el jueves las jugadoras podrán ver sus propios castings de ingreso y el domingo, como cierre, el conductor entrará a la casa para una cena íntima con quienes sigan en carrera. Un dato que pinta de cuerpo entero lo que se viene: la definición será tan pareja que cualquier porcentaje puede cambiar el destino de la copa.
Si me preguntan a mí, y acá me permito la licencia de opinar como espectadora más de este programa, lo que se vio el lunes dejó una enseñanza que vale la pena subrayar: en Gran Hermano no gana siempre el que más gritó ni el que más peleó, sino el que mejor se acomodó al vértigo de la casa. Zilli se fue con la cabeza alta y con el reconocimiento de sus propias compañeras, algo que no es poca cosa. Y las cuatro finalistas que quedan, cada una con su historia y su estilo, tienen por delante una semana decisiva. Habrá que ver quién aguanta mejor la presión de los últimos días. Yo, por las dudas, voy a estar mirando con el corazón en la mano, porque en esta edición aprendí algo simple: acá adentro, hasta el más mínimo gesto cuenta. Y un paréntesis que me permito, como chaqueña de alma que todavía se emociona con estas cosas: en guaraní, la palabra "ñehe" significa palabra, y a veces una sola palabra dicha en el momento justo vale más que mil estrategias. Eso, precisamente, fue lo que le faltó a Zilli en el versus final.
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