Fito Páez se sienta a contar su vida: Netflix estrena un documental hecho de recuerdos, fechas que no importan y canciones que lo explican todo
El rosarino deja de lado la biografía canónica y se entrega a una charla en primera persona sobre amores, ausencias y el oficio de convertirlo todo en música. Llega en septiembre a la plataforma.
Hay una imagen que se repite cada vez que un artista de cuatro décadas se sienta frente a una cámara: las manos, una guitarra a medio apoyar sobre la falda, y esa pausa larga que parece un suspiro antes de empezar a recordar. Fito Páez, rosarino de los que llevan a Rosario puesta como una medalla invisible, aparece así en El mundo cabe en una canción, el documental que Netflix suma a su catálogo de septiembre y que se propone algo que el formato del rockumental pocas veces se atreve: dejar de lado la línea de tiempo para entrar en la cocina íntima de las canciones.
A lo largo de más de cuarenta años de carrera, Páez construyó un lugar propio dentro del rock argentino, con discos que se vendieron por miles, giras que lo llevaron de un extremo a otro y premios que reconocieron tanto su faceta de compositor como la de pianista. Pero esta vez, la producción corre el eje. En lugar de ordenar la historia en etapas, prefiere acompañar al músico mientras habla del amor, de los vínculos que se fueron tejiendo y deshaciendo, del paso del tiempo y de las preguntas que lo acompañaron arriba y abajo del escenario.
Las canciones como punto de encuentro
Cada tema aparece en la pantalla como una pequeña puerta de entrada a una experiencia vivida. No se trata de repasar la discografía ni de mostrar la trastienda de un estudio de grabación: la idea es indagar en aquello que existe antes de que una canción tome forma, esa zona silenciosa donde un recuerdo, una pérdida o un encuentro todavía no se transformaron en letra ni en melodía. La música, claro, funciona como hilo conductor, pero lo que la película quiere mostrar es lo que está del otro lado de la nota.
En más de una entrevista, el propio Páez habló de la serie de ficción que llevó parte de su vida a la pantalla chica y del impacto que tuvo reencontrarse con etapas que ya creía ordenadas. Este documental, producido después de esa experiencia, propone una vuelta de tuerca: la del propio artista contando desde adentro, con su voz y con su tiempo, sin la mediación de un personaje interpretado por otro. Y eso, para quien lo mire con atención, cambia bastante la escucha.
- Un documental que se aleja del repaso biográfico clásico y elige el formato confesión.
- La música como eje, pero vista desde el lado de las emociones que la originaron.
- La propuesta se completa con material de archivo y registros poco difundidos del músico.
- Fito Páez cumple más de cuatro décadas de carrera y suma un nuevo retrato a su extenso archivo audiovisual.
Si hay algo que uno rescata de El mundo cabe en una canción, incluso sin haberlo visto todavía, es la voluntad de correrse del homenaje previsor para sentarse a la mesa con el artista. Fito Páez no necesita que le expliquen quién es; lo que esta producción parece prometer es la chance de escucharlo pensar en voz alta, y eso, viniendo de alguien que lleva toda una vida escribiendo canciones, ya es muchísimo. Por mi parte, lo espero con esa mezcla de expectativa y nostalgia que suele dejar la música cuando uno sabe que va a volver a conmoverlo.
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