Bleach: la palabra que suena rara pero tiene más sentido del que parece
Tite Kubo descartó Black y White antes de elegir un título en inglés que, según explicó él mismo, conecta el blanco con la tarea purificadora de los Shinigami. La historia detrás de uno de los nombres más curiosos del anime.
Me acuerdo perfecto de la primera vez que vi una tapa de Bleach en el kiosco y me quedé mirando el título como si me estuviese tomando el pelo. Bleach. Lejía. ¿Lejía? En aquel momento, en pleno furor del Big Three —esa etiqueta que los fans les pusieron a One Piece, Naruto y Bleach cuando los tres reventaban los rankings de ventas a principios de los dos mil—, la pregunta se repetía en cualquier mesa de amigos que se preciara: por qué un manga de espadas, almas en pena y se llama como un producto de limpieza. La respuesta, como casi siempre en estas cosas, es más interesante de lo que parece a primera vista.
El protagonista se llama Ichigo Kurosaki, la historia gira alrededor de los Shinigami —la organización espiritual que se encarga de guiar a las almas de los difuntos—, y los villanos centrales son los Hollows y, más adelante, los Quincy. Ninguno de esos nombres aparece en el título. Y eso ya marca una diferencia grande con sus compañeros de generación: One Piece lleva el nombre del tesoro que busca Monkey D. Luffy, y Naruto es directamente el nombre del personaje principal. Bleach va por otro lado, uno más críptico, más pensado para que el lector lo descubra de a poco.
El camino que Tite Kubo descartó antes de llegar a la palabra definitiva
- Black: la primera opción fue Black, como los uniformes negros que usan los Shinigami. Kubo lo dejó de lado porque le sonaba demasiado simple, según reconstrucciones de entrevistas que el autor dio a lo largo de los años.
- White: después evaluó White, porque los capitanes del Gotei 13 visten chaquetas blancas, y los dos grupos enemigos principales —los Arrancar y los Quincy— también usan uniformes de ese color. Tampoco lo convenció.
- Bleach: finalmente se quedó con Bleach, que en inglés significa lejía. La palabra conecta directamente con el color blanco y, sobre todo, con la función purificadora que define el trabajo de los Shinigami con las almas corrompidas.
“Si pones lejía, la gente lo puede asociar con el color blanco. Así es como llegamos a Bleach.”Tite Kubo, entrevista con Anime Insider, 2008
Esa explicación, que el propio Kubo dio en una charla con la revista Anime Insider en 2008, es la versión oficial y la más repetida. Pero el título, como suele pasar con las palabras que quedan, admite otras lecturas que los fans fueron sumando con los años. El pelo de Ichigo, por ejemplo, es naranja intenso, un color que parece decolorado, como si le hubieran sacado el tono original con algún producto químico. Y la estética general de la serie, con esos contrastes tan marcados entre blanco y negro que Kubo maneja como pocos, encaja perfecto con la idea de algo que limpia, que saca manchas.
Hay además una conexión extra que nunca fue confirmada por el autor pero que a mí, te soy honesta, me hace mucho ruido: Bleach es también el nombre del álbum debut de Nirvana, editado en 1989, en el que la banda de Kurt Cobain hacía referencia a desinfectar con lejía en el contexto de una campaña contra el sida. Kubo es un fan declarado del rock anglosajón —mencionó a Radiohead y a Bad Religion entre sus influencias—, así que el guiño es plausible. Nunca lo confirmó, pero tampoco lo negó, y a los que peinamos canas y crecimos escuchando esos discos nos cuesta pensar que sea casualidad. En japonés hay una palabra, omamori, que se usa para esos amuletos de protección que llevan un significado adentro invisible a simple vista. Bleach, para mí, funciona un poco así: un título que parece trivial hasta que le das vuelta y le encontrás capas.
Por qué importa más de lo que parece
A veces uno subestima estas decisiones y piensa que son caprichos de autor. Pero el nombre de una serie es lo primero que ve alguien que se asoma por primera vez, y en el caso de Bleach esa elección terminó siendo parte del misterio, parte del gancho. Es un título que no te cuenta nada de la trama y que, sin embargo, cuando lo entendés, te hace sentir que estabas adentro desde el principio. Y mirá, en un mercado tan saturado como el del anime, donde abundan los nombres genéricos y las traducciones literales, que un autor se siente a probar con Black, después con White y termine eligiendo una palabra inglesa para una serie japonesa… eso, lejos de ser un capricho, es un acto de confianza en el lector. A mí, personalmente, me ganó. Y cada vez que lo pienso, vuelvo a aquel kiosco y a la tapa que me miraba como preguntándome si me animaba a abrirla.
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