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DOM, 06 SEPT 2026
Entretenimiento

Adiós a la Oveja: se fue uno de los bombos que latieron debajo de la cumbia santafesina

Ricardo Stec, percusionista y baterista que dejó su marca en Los Palmeras y en una decena de conjuntos del género, falleció a los 66 años. Un repaso por una carrera sostenida desde atrás, con la misma sonrisa con la que se subía al bondi.

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Verónica CardozoCultura y espectáculos · 6 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Lo imagino todavía sentado detrás del set de bombos, con esa cara de pibe que no termina de irse nunca y que en la jerga de la cumbia santafesina bien podría resumirse en una palabra: pyhare, ese momento de la tardecita en que empieza a refrescar y la gente se junta a bailar. Así me lo imagino a Ricardo Oveja Stec cada vez que alguien menciona su nombre: en esa franja donde empieza el convite y la música se vuelve compartida.

Stec murió el 2 de septiembre, a los 66 años, y la noticia recorrió el circuito de la cumbia con esa mezcla de tristeza y gratitud que solo despiertan los músicos que sostuvieron un género desde el fondo del escenario. Porque Oveja fue, sobre todo, uno de esos pilares que nunca piden el foco pero sin los cuales la fiesta no se sostiene: baterista y percusionista, con cuatro décadas de oficio repartidas entre formaciones que ayudaron a darle forma al sonido del litoral.

El paso por Los Palmeras y una camada de discos clave

Su tramo más visible fue el que lo tuvo como parte de Los Palmeras entre 1988 y 1992, cuatro años en los que acompañó a Rubén Cacho Deicas y Marcos Camino en la grabación de cinco discos: Loquito por ti (1988), Sus amigos (1989), Rumor de cumbia (1990), Chiquita pero buena (1990) y Boquita azucarada (1991). Una etapa de consolidación del grupo que coincide, además, con el momento en que la cumbia santafesina empezó a sonar cada vez más fuerte fuera de la región.

  • Yuli y Los Girasoles
  • Los Crisoles
  • Los Libres
  • Los Lamas
  • Los Súper de Santa Fe
  • RMG
  • Los del Bohío, con quienes grabó Los preferidos del ritmo caliente

Antes y después de Los Palmeras, Stec estuvo en una decena de conjuntos, una lista larga que habla de un músico acostumbrado a hacerles el aguante a varios proyectos al mismo tiempo, sin hacer ruido, siempre listo para el toque. Esa misma lista forma, mirándola con cariño, una especie de árbol genealógico de la cumbia santafesina: casi todos los nombres que la sostienen en los escenarios de los pueblos y los bailantes de los clubes de barrio están ahí.

“Hoy nos toca despedir a otro de nuestros históricos miembros. Gracias por tantos momentos compartidos y toda tu música. Que en paz descanses querido amigo Ricardo Oveja Stec. Te saludan hoy y siempre tus amigos Los Palmeras.”Los Palmeras, en sus redes sociales
“Hoy se va un pedazo de aquella historia. Quedan su alegría, su música, las anécdotas y el recuerdo de quienes tuvimos la suerte de conocerlo.”Los del Bohío, en sus redes sociales

Además de percusionista, Stec trabajó como chofer de colectivos, un dato que a mí, chaqueada de andar en bondi toda la vida, me pinta de cuerpo entero al personaje: alguien que pasa del volante al escenario con la misma naturalidad, como si la música y el laburo fueran dos maneras de mirar la misma ventana. Dos vidas paralelas que no se contradicen, sino que se completan, y que hablan de un tipo que quiso a la cumbia sin pedirle nada a cambio.

Y acá me permito la opinión, porque este es un espacio donde uno también se anima a decir lo que siente: cada vez que un género pierde a uno de estos nombres entrañables, duele de un modo particular, porque no son estrellas con ríos de fans en las redes, sino los engranajes que hacen posible que la rueda siga girando. Oveja fue uno de esos, y me queda la imagen, querible, de un tipo con la sonrisa siempre pronta, el oído atento y el bombo bien aceitado. Que le sea leve la partida.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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