Una comadreja enana entre la leña y la decisión correcta: lo que aprendimos en Cutral Co
Apareció oculta en una pila de leña en plena Cutral Co, una comadrejita de pocos gramos que bien podría haber terminado en cualquier cocina convertida en un problema o, peor aún, en una jaula. La familia llamó, Guardafaunas de Picún Leufú vino, la revisó y la soltó donde debía estar. La historia es simple, pero deja una guía que vale para todo el sur argentino.
Son las primeras horas de la tarde en Cutral Co y el viento de la estepa neuquina ya empieza a empujar la tierra contra los alambrados. En una casa de barrio, alguien levanta una tabla de la pila de leña y ahí, entre los troncos, aparece un bulto pequeño, grisáceo, con unos ojos oscuros que parecen más grandes que el resto del cuerpo. No es un ratón: es una comadreja enana, un marsupial que mide entre ocho y doce centímetros y que rara vez se deja ver de día. La dueña de casa da un paso atrás, contiene el impulso de agarrarla con la mano y, en lugar de eso, marca un número de teléfono. Esa decisión, tan sencilla como parece, es la que termina con el animal volviendo sano y salvo a la estepa.
Un protocolo que empieza por no tocar nada
Me lo cruzo a Iván, uno de los guardafaunas del equipo de Picún Leufú que esa misma tarde se subió a la camioneta con una jaula chica y una camilla térmica, y me lo dice sin vueltas: "Lo primero que le pedimos a la gente es que no lo manipule, ni siquiera con un trapo. Un animal estresado puede morder, transmitir enfermedades o, lo que es peor, perder el miedo al ser humano y ya no servir para la vida silvestre". Iván me cuenta que el operativo fue limpio: la comadreja fue revisada por la veterinaria del equipo, se le controló peso, hidratación y signos vitales, y a la hora ya estaba liberada en un sector de monte con cobertura vegetal, lejos de los perros del barrio.
“La fauna silvestre no es mascota; protegerla es tarea de todos.”Dirección Provincial de Fauna de Neuquén
Qué hacer si aparece un animal silvestre en casa
- No tocarlo ni intentar atraparlo con las manos, incluso si parece herido o dócil.
- Aislar al animal de mascotas y niños cerrando la habitación o la zona donde se refugia.
- No darle agua, leche ni comida: la dieta equivocada puede matarlo.
- Llamar de inmediato a la autoridad de fauna local, bomberos, policía rural o Guardafaunas de la zona.
- Si hay que moverlo porque representa un riesgo, cubrirlo suavemente con un balde o caja ventilada y esperar a los profesionales.
Vuelvo mentalmente a esa cocina de Cutral Co, al momento exacto en que la comadrejita quedó expuesta entre los troncos, y pienso que la verdadera noticia no es el animal en sí, sino la cantidad de veces que este tipo de encuentro termina mal por ignorancia o por buena voluntad mal puesta. La comadreja enana, con su cola prensil donde guarda grasa para sobrevivir al frío y su costumbre de cazar insectos durante la noche, cumple un rol concreto en el equilibrio de la estepa. Si la levantamos, si la metemos en una caja de zapatos, si la mostramos a los chicos como si fuera un hallazgo exótico, le estamos sacando, sin querer, la posibilidad de seguir haciendo ese trabajo. La moralea que me llevo, y que quiero compartir con quien esté leyendo, es bien argentina y bien neuquina a la vez: dejarla en manos de quienes saben no es abandono, es la mejor ayuda que podemos darle.
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