Thiago Almada y la billetera abierta: River apostó fuerte para pelear la Copa
El Millonarios cerró el pase más caro de su historia, trajo a Correa, Belgrano, Borré y otros, y le firmó a Ponzio hasta 2027. Un mercado a todo trapo para un equipo que quiere ser protagonista.
Acomodate en la butaca que esto vale la pena. Di Carlo se paró frente a la Comisión Directiva con la carpeta bajo el brazo y tiró la cifra sin levantar la voz: veinte millones de euros por Thiago Almada, la joyita que se crió en Vélez y hoy desparrama fútbol en Atlético de Madrid. Una locura para el fútbol argentino, una inversión de peso para un River que se cansó de mirar de reojo los puestos de arriba.
Los números que dejaron mudos a los hinchas
Porque la cosa no terminó en Almada. A los pocos días cayó Ángel Correa desde Tigres: quince palos verdes por la mitad del pase, más dos millones atados a objetivos que incluyen levantar la Copa Libertadores. Si pasa, la operación se estira sola. Mientras tanto, Lucas Beltrán volvió desde Fiorentina por siete millones doscientos cincuenta mil euros entre el préstamo y la obligación de compra del cincuenta y cuatro por ciento del pase. Rafael Borré, que ya sabe lo que es gritar goles con esta camiseta, regresó desde Inter de Porto Alegre por tres millones novecientos mil dólares.
- Thiago Almada: 20.000.000 de euros desde Atlético de Madrid, pase completo.
- Mauro Arambarri: 6.000.000 de euros desde Getafe.
- Francisco Ortega: 5.000.000 de euros desde Olympiakos.
- Ángel Correa: 15.000.000 de dólares más 2.000.000 por objetivos desde Tigres.
- Lucas Beltrán: 7.250.000 de euros desde Fiorentina por el 54% del pase.
- Rafael Borré: 3.900.000 de dólares desde Inter de Porto Alegre.
- Tobías Andrada: 7.400.000 de dólares por el 80% del pase desde Vélez, con un amistoso incluido.
- Giovanni González: 430.000 euros desde Krasnodar.
Hay algo que me gusta y mucho: el club no abrió la chequera a lo loco, sino con una lógica. Almada es el diez que faltaba, Correa el punta con espalda que el equipo necesitaba en los partidos bravos, y Borré un nueve de área que conoce cada metro del Monumental. A eso se le suman Ortega en el lateral izquierdo, González en el derecho y Arambarri para darle aire al medio. Y ojo con Tobías Andrada, un pibe que en Vélez mostró cosas interesantes y que llega con un plus extra: el pase incluye un amistoso que todavía no tiene fecha ni sede, un detalle que a esta dirigencia le gusta resolver con gesto político.
Me detengo un segundo y miro para atrás. Recuerdo cuando River se jactaba de pelear copas con juveniles y un nueve de experiencia. Hoy cambió el chip. Ponzio, que firmó hasta el treinta y uno de agosto de dos mil veintisiete, arrancó con tres victorias al hilo que le devolvieron aire al banco y tranquilidad al entorno. El mediocampista retirado asumió el buzo y ya dejó su huella en el banco.
Lo que viene
El próximo partido aparece en el horizonte y hay expectativa genuina. Con este nivel de incorporaciones, en Núñez ya no se habla de sumar de a poco: se habla de dar el golpe. La Libertadores pesa en el presupuesto y en la cabeza. Almada y compañía tienen la pelota. Ahora falta que la hagan rodar.
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