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MAR, 15 SEPT 2026
Economía

Salarios en recuperación y dólares como refugio: por qué el consumo argentino sigue sin despertar

La inflación de agosto perforó el 1,7% y los sueldos acumulan cinco meses de mejora real, pero los hogares siguen girando sus pesos hacia el billete verde y los bancos se mantienen a la expectativa. Alfredo Ramírez, desde Río y pesca, analiza un cóctel económico donde la mejora del bolsillo todavía no se traduce en mayor actividad.

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Alfredo RamírezRío y pesca · 14 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

El río Paraná muestra un caudal estable en el puerto de Santa Fe y una altura sostenida en el puerto de Paraná, una postal que, en el mundo de la economía argentina, contrasta con la quietud que atraviesa el consumo de los hogares. El dato de inflación de agosto, difundido en las últimas horas, se ubicó en 1,7% mensual, una cifra que representa el registro más bajo en mucho tiempo y configura un escenario de alivio para unos ingresos que, durante meses, habían perdido la carrera contra los precios.

Salarios que le ganan a los precios, pero no al mostrador

De acuerdo con el material relevado por este portal, los salarios acumulan cinco meses consecutivos de suba por encima del índice de inflación, lo que en términos técnicos implica una recuperación real del poder adquisitivo. El economista Fernando Marull lo describió con claridad al señalar que los sueldos ya acumulan cinco meses de recuperación real en un contexto de descenso inflacionario, aunque advirtió que se percibe mucha cautela y que ese rebote no está yendo al consumo.

La pregunta que sobrevuela al análisis es inevitable: si los ingresos mejoran y los precios ceden, ¿por qué las familias no traducen esa mejora en mayor gasto? La respuesta parece encontrarse en un comportamiento que se consolidó durante los años de mayor incertidumbre: el ahorro en moneda extranjera. Solo en julio, el público adquirió cerca de 3.000 millones de dólares con fines de atesoramiento, un salto de aproximadamente 50% respecto de los meses anteriores.

  • Un tercio de esos dólares quedó depositado en cuentas bancarias dentro del sistema financiero local.
  • Otro tercio salió del sistema y pasó a formar parte del colchón de billetes en manos de los hogares.
  • El tercio restante se destinó al pago de tarjetas de crédito en moneda extranjera, un mecanismo habitual entre quienes conservan ingresos atados al tipo de cambio.

Cada peso convertido en dólares es, en los hechos, un peso que no concurre a las góndolas ni a los locales de servicios. El ahorro preventivo en moneda extranjera opera como un freno directo sobre el consumo interno y explica, en gran parte, la paradoja que atraviesa la economía: indicadores que mejoran en el papel y gasto que permanece en pausa.

Crédito cauteloso y bancos a la espera

El sistema financiero tampoco empuja el consumo desde el lado del crédito. Las entidades bancarias arrastran niveles elevados de morosidad heredados de los meses de mayor tensión económica y, en consecuencia, se muestran renuentes a otorgar nuevos préstamos. El financiamiento al consumo sigue cayendo, y aunque se aguarda una baja de las tasas de interés en los próximos meses, la prudencia del sistema demora la recuperación del circuito crediticio.

En paralelo, el segundo semestre muestra un mapa productivo de dos velocidades. Los sectores vinculados a las exportaciones, como energía, agro y minería, crecen con fuerza, mientras que la industria y la construcción acumulan caídas: en julio, ambos sectores retrocedieron 5%, un indicador de que el alivio salarial todavía no se derrama hacia el conjunto de la actividad.

“El escenario más probable para los próximos meses es de precios estables o con subas moderadas, salarios que podrían seguir ganando algo de terreno real, pero un consumo que tardará en reactivarse mientras la incertidumbre siga empujando al ahorro en dólares.”Análisis del material consultado

Para los lectores de entre 40 y 60 años que planifican gastos de mediana envergadura, el cuadro de situación sugiere prudencia: el alivio en el bolsillo es real, pero el dinero todavía busca refugio antes que consumo. Será la evolución de la inflación en los próximos meses, y sobre todo la decisión de los hogares de mantener o reducir ese colchón en dólares, la que marque cuándo el rebote finalmente asoma en las ventas de los comercios. Mientras tanto, el río Paraná sigue corriendo, y la economía argentina también, aunque a un ritmo que aún no encuentra su cauce.

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Alfredo RamírezRío y pesca

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