Nucha pone la proa hacia el interior del país y se aleja de un mercado porteño cada vez más fragmentado
La cadena de pastelerías y cafeterías fundada por Regina Vaena anunció su desembarco en Neuquén, Salta y San Juan, en un movimiento que expone la caída de entre el 10% y el 12% en las operaciones registrada en el Área Metropolitana de Buenos Aires durante el último año.
El nivel del río Paraná frente al puerto de Santa Fe y la altura registrada en el muelle de Paraná marcan, como cada jornada, el pulso de la región. En ese contexto de medición cotidiana, la cadena de cafeterías y pastelerías Nucha, con más de tres décadas de trayectoria en el mercado argentino, decidió reorientar su estrategia de expansión y poner la mira en el interior del país, luego de que el Área Metropolitana de Buenos Aires mostrara signos de saturación.
Los próximos destinos serán Neuquén, Salta y San Juan, plazas que la empresa identifica como mercados con demanda insatisfecha de marcas reconocidas y con una menor concentración de competidores. La decisión se conoce en un escenario donde la facturación de la compañía alcanzó los 5.700 millones de pesos en 2025 y la operación se sostiene sobre diecisiete locales —dos propios y el resto bajo el régimen de franquicia—, distribuidos casi en su totalidad en el AMBA, con la excepción de un local en Río Gallegos, Santa Cruz.
Contexto histórico de la marca
Fundada por Regina Vaena hace más de treinta años, Nucha se consolidó como una de las pastelerías de referencia en la Ciudad de Buenos Aires, con una identidad vinculada a la elaboración artesanal de tortas y productos de cafetería specialty. A lo largo de su historia, la marca atravesó distintas etapas de crecimiento, desde los primeros locales propios en barrios porteños hasta la incorporación del modelo de franquicias, que en la actualidad constituye la columna vertebral de su operatoria y le permite mantener una estructura liviana y descentralizada.
Para lo que resta del año, la compañía proyecta cuatro aperturas adicionales en los barrios porteños de Núñez y Saavedra y en las localidades bonaerenses de General Rodríguez y City Bell, con lo que la red alcanzaría una presencia más equilibrada entre la ciudad y los municipios del conurbano. Sin embargo, el dato más relevante del anuncio pasa por el desplazamiento del eje de crecimiento hacia provincias del sur y del noroeste argentino.
Las cifras detrás del cambio de estrategia
- Ticket promedio: entre 20.000 y 30.000 pesos, por debajo del ritmo de la inflación.
- Caída interanual de operaciones: entre el 10% y el 12%.
- Facturación 2025: 5.700 millones de pesos.
- Locales activos: 17, de los cuales 2 son propios y 15 son franquicias.
- Inversión inicial por franquicia: entre 120.000 y 140.000 dólares, para locales de 80 a 100 metros cuadrados.
- Retorno estimado: entre 20 y 30 meses, frente a los 20 a 24 meses de años anteriores.
“En AMBA se atomizó mucho el consumo y la apertura de locales chicos de cafeterías de especialidad está minando los ingresos del resto. El consumo no se expandió, sino que la torta está repartida entre más jugadores. Nuestro plan de expansión está pensado para llegar a lugares que estén ávidos de buenas marcas, pero que no tengan grandes locales ni experiencias de competencias importantes.”Carlos Rava, socio gerente de Nucha
El diagnóstico que ofrece el directivo resume la dinámica de un sector que en los últimos años vio proliferar propuestas de cafeterías de especialidad en cada rincón del AMBA, con locales de pocos metros cuadrados que capturaron parte de una demanda que no creció al ritmo de la oferta. Para la empresa, esa fragmentación explica tanto la baja en la cantidad de transacciones como la compresión del ticket promedio, que no logró acompañar el avance de los precios.
El escenario se completa con una presión adicional sobre los costos. Los servicios y los alquileres subieron por encima del índice general de inflación durante el último año, lo que obligó a la compañía a recalibrar su esquema de gastos para sostener la rentabilidad por local. En ese marco, la decisión de explorar plazas del interior aparece como una respuesta lógica: menos competencia directa, mayor demanda contenida y posibilidad de instalar la marca antes de que otros operadores saturen esos mercados.
Para los potenciales franquiciados de las nuevas provincias, la inversión contempla una cámara de congelado que permitirá recibir productos elaborados en las plantas que la empresa posee en el barrio porteño de La Paternal, con una frecuencia aproximada de un envío semanal. De esa forma, la cadena garantiza uniformidad en la oferta —que incluye desde tortas y pasteles hasta opciones de cafetería de especialidad— sin necesidad de montar una estructura productiva en cada destino.
La movida de Nucha se inscribe en una tendencia más amplia que atraviesan distintas cadenas gastronómicas argentinas: la búsqueda de nuevos polos de consumo en ciudades del interior donde el poder adquisitivo, la menor oferta premium y la disposición a probar marcas conocidas ofrecen un terreno más fértil que el AMBA. Río Gallegos había sido, hasta ahora, la excepción que confirmaba la regla; Neuquén, Salta y San Juan confirman que esa excepción empieza a convertirse en política de expansión.
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