Lali cierra el año con su tercer Monumental lleno y la promesa de una noche que va a quedar en la memoria
La cantante despide "No vayas a atender cuando el demonio llama" el sábado 26 de septiembre en River Plate, con entradas agotadas, subte hasta la madrugada y la emoción a flor de piel de quien ya sabe que la fiesta termina.
Lo imagino y casi lo puedo sentir: la avenida Libertador todavía con esa luz de las siete de la tarde, las vallas recibiendo a una marea de pibes y pibas con la remera de su ídola, el aire tibio de finales de septiembre en Buenos Aires y, de a poco, el rumor del Monumental empezando a latir. Porque eso es lo que va a pasar este sábado cuando Lali Espósito vuelva a ponerse frente a un River Plate que ya tiene las tres fechas del 2026 agotadas, como si la lógica se hubiera rendido ante la evidencia de que hay artistas que en este país convocan de una manera que ya nadie discute.
Después de cinco Vélez en 2025 y de las dos primeras noches en Núñez del 6 y el 7 de junio que, según los números que maneja la producción, juntaron a más de 160 mil personas, este tercer Monumental cierra la gira "No vayas a atender cuando el demonio llama", un recorrido que la propia cantante ya bautizó como algo histórico y que a esta altura nadie se anima a discutirle. Son ocho funciones en estadios con todas las localidades vendidas: una cifra que en la Argentina del pop masivo tiene más peso del que parece, y que muestra una consistencia que muy pocos proyectos de acá pueden mostrar en tan poco tiempo.
Los detalles prácticos para quien va a ir
- El show empieza a las 21 y las puertas se abren a las 17, así que conviene llegar temprano y armarse de paciencia para los controles.
- Los accesos habilitados están sobre Libertador, en los cruces con Padre Juan B. Neumann y con Monroe, y también en Monroe y Nicanor Méndez.
- La desconcentración posterior se va a repartir entre Libertador y Monroe, así que conviene tener claro de antemano por dónde se vuelve a casa.
- La línea D de subte va a funcionar hasta la 1.30 del domingo, con paradas especiales en Olleros, Plaza Italia, Pueyrredón y 9 de Julio.
A mí, lo confieso, me gusta detenerme en esos detalles logísticos porque a veces termina siendo el verdadero protagonista de la noche para el público: nadie quiere perderse el show por una calle cortada o por un subte que cerró dos minutos antes. La decisión del Gobierno porteño de extender la D hasta bien entrada la madrugada del domingo es, en ese sentido, un gesto que muestra que la convocatoria ya se tomó como un evento de ciudad, casi como un feriado larvado para miles de fans que el lunes van a llegar con los ojos pintados y la voz rota al trabajo.
El título de la gira no es casual ni decorativo, y para quien la viene siguiendo desde el arranque lo sabe: "No vayas a atender cuando el demonio llama" fue tomando forma show tras show como una especie de declaración de principios sobre los límites del deseo, la tentación y las sombras que cada uno carga. Esa misma idea se leyó, además, en los cruces con otros artistas: en las noches de junio, Kylie Minogue, Dillom y Duki se subieron al escenario para compartir que todavía corren por las redes. Para la despedida del sábado, la producción no había confirmado invitados oficiales al cierre de esta nota, aunque entre los fans se rumoreaban presencias que, como siempre en estos casos, hay que tomárselas con la prudencia del aguara—esa palabra en guaraní que usamos para nombrar al que es desconfiado, justamente porque en redes una cosa es el deseo y otra muy distinta lo que finalmente termina pasando arriba del escenario.
“Qué bueno, qué emoción, me quedé tiesa.”Lali Espósito, al recibir la noticia de que el tercer River estaba agotado
Esa frase la dijo Lali mientras ensayaba, cuando su equipo le avisó que ya no quedaba ni una localidad. La escena quedó registrada en un video que ella misma compartió y que después replicó en su Instagram con imágenes de sus shows anteriores en Núñez, como una manera de decir, sin demasiado aspaviento, que ese viaje había empezado mucho antes y que ahora estaba por cerrarse. En ese mismo ensayo, la cantante les agradeció a los que preparan cada función y fue clara con el esfuerzo que hay detrás: "Yo sé que cada uno lo da todo", dijo, y a mí esa línea me parece de las más honestas que dijo en todo el recorrido, porque detrás de cada estadio lleno hay un ejército de técnicos,vestuaristas,sonidistas y bailarines que no salen en las fotos pero que son los que hacen posible que la magia llegue a la hora y con la energía que el público espera.
Una despedida que ya es parte de la historia del pop argentino
Si uno repasa la carrera de Lali desde sus primeros pasos en televisión hasta convertirse en una de las artistas que llena estadios en la Argentina, lo que llama la atención es la regularidad con la que fue construyendo público, sin saltos en el vacío ni operaciones de marketing que la empujaran desde afuera. Esa misma lógica explica por qué, cuando se conocieron los datos de los primeros dos River, nadie se sorprendió demasiado: la gente fue porque quería ir, y punto. Esa es la diferencia que a mí, como espectadora y como cronista, me sigue conmoviendo: no es un fenómeno de un tema viral sino un vínculo de años, construido show a show, y que el 26 de septiembre va a tener su gran cierre formal, aunque me animo a apostar que la historia entre ella y su público va a seguir mucho después de que se apague la última luz del Monumental.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo
Alerta Litoral