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VIE, 18 SEPT 2026
Entretenimiento

El velocista de la edad de oro se mete en la librería de Stuart y arruina el plan original de los productores

En el penúltimo capítulo de la primera temporada de «Stuart no consigue salvar el universo», el spin-off de «The Big Bang Theory», Jay Garrick reemplaza a Linterna Verde en una historia que cruza el universo del cómic con la realidad alternativa de los protagonistas. Zak Penn contó por qué hubo que cambiar de superhéroe a último momento.

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Verónica CardozoCultura y espectáculos · 18 DE SEPT DE 2026 · lectura 5 min

Me imagino la escena y todavía me río: las luces frías de una librería de historietas apagándose de golpe, las páginas vibrando como si tuvieran pulso propio y, en medio de ese silencio de papel, un destello dorado con alas en el casco cruzando la viñeta a toda velocidad. Eso, más o menos, es lo que se va a encontrar quien se siente esta semana a ver el penúltimo episodio de «Stuart no consigue salvar el universo», el spin-off de «The Big Bang Theory» que Kevin Sussman sostiene con esa mezcla de ternura y vulnerabilidad que ya le conocíamos a Stuart Bloom cuando atendía el mostrador con cara de no haber dormido ni medio minuto en su vida.

La particularidad de esta entrega, titulada con una honestidad que ya quisiera cualquier guionista argentino —«Spoiler: no hemos conseguido a Linterna Verde»—, es que se desarrolla adentro de un cómic. Sí, adentro: Stuart y los suyos quedaron atrapados dentro de la propia tienda al final del capítulo anterior, y la serie aprovecha ese giro para mandar a todo el grupo a una aventura con superhérores de DC, superhéroes de los de antes, de los que todavía usaban capas pesadas y se sacaban fotos posando en serio.

Por qué aparece Flash y no Linterna Verde

La elección del personaje invitado tiene una historia detrás que, a esta altura, ya parece un clásico de Hollywood: el plan original era otro. Zak Penn, uno de los responsables de la serie, explicó que en un principio la idea era sumar a Linterna Verde, pero el personaje tenía otro compromiso laboral. La cadena estaba preparando «Linternas», su propia serie centrada en el héroe con el anillo verde, y entonces los derechos o los acuerdos creativos —o las dos cosas, vaya a saber uno— impidieron que pudiera cruzarse a este otro universo.

Penn contó que entendió la restricción y que, junto con Bill Prady —el coguionista histórico de «The Big Bang Theory», un nombre que para los fans de la comedia nerd es casi una firma de garantía—, se puso a buscar reemplazó. Y acá viene lo interesante: lo que terminó funcionando mejor que el plan A fue, justamente, el plan B. Para una historia que necesitaba ir saltando entre dimensiones a cada rato, el velocista tenía una ventaja práctica evidente. Mientras Linterna Verde vuela en línea recta de un punto a otro, Flash puede entrar y salir de realidades como quien abre y cierra la puerta de un colectivo en hora pico, lo que en la jerga de los guionistas se resuelve con un par de líneas y un fundido a negro.

  • El personaje invitado es Jay Garrick, la versión del Flash de la edad de oro de los cómics, interpretado por Andy Ridings.
  • La aparición se da en el penúltimo episodio de la primera temporada, dentro de una realidad alternativa en forma de cómic.
  • El reemplazo de Linterna Verde por Flash quedó explicitado en el título del capítulo, «Spoiler: no hemos conseguido a Linterna Verde».
  • Penn señaló que la elección de Garrick por sobre versiones más modernas se debió a lo que consideró su costado «ridículo», aclarando que no hubo intención de ofender.
  • La serie tiene confirmada una segunda temporada, por lo que este cierre de la primera funciona como puente hacia nuevas aventuras del grupo.

La elección de Jay Garrick y un guiño a los cómics de antes

Hay un detalle que a mí, personalmente, me cerró muy bien el círculo. En vez de traer a Barry Allen o a Wally West, las versiones que el público masivo conoce gracias a las series y las películas de los últimos veinte años, los guionistas fueron a buscar a Jay Garrick, el Flash original, el de 1940, el de las botas peludas y el casco con alas. Penn lo justificó con una frase que es medio un homenaje y medio una confesión: les pareció «divertido» ese costado ridículo del personaje, y aclararon rápido, casi pidiendo disculpas, que no hubo voluntad de burlarse. La aclaración, claro, también dice mucho de estos tiempos en los que cualquier decisión sobre un personaje querido puede terminar en un thread de tres mil respuestas.

Lo que me gusta, mirándolo desde acá, desde esta orilla del mundo, es que la operación entera respira un cariño enorme por el material de origen. No estamos frente a un cameo decorativo para sumar seguidores en redes: el personaje se integra a la mecánica de la historia, los protagonistas forman equipo con él y la aventura adentro del cómic funciona casi como una carta de amor a esos números viejos que los propios personajes de «The Big Bang Theory» veneran desde el piloto.

Dicho esto, y aunque reconozco que soy de los que todavía se ríen con los chistes de Sheldon sobre la física del espineteo cuártico, me quedo con una sensación agridulce. La primera temporada termina con este episodio como puerta de entrada a la segunda, y la promesa de más cruzadas dimensionales está ahí, intacta. Pero a esta altura del partido uno ya aprendió que las segundas temporadas de los spin-offs de comedias exitosas suelen ser terreno minado: o se reinventan o se acomodan en el sillón del living y nunca más se levantan. Habrá que ver qué hacen Penn y Prady con Stuart y compañía. Mientras tanto, me preparo un mate —uno bien amargo, como manda el código rioplatense— y me quedo pensando en cómo sería un cruce entre el velocista de la edad de oro y algún superhéroe criollo, uno de esos que andan por las historietas locales con acento porteño y hablan en verso cuando se ponen solemnes. Pero esa, como diría cualquier buen periodista, es otra historia.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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