Bill Murray vuelve a ponerse el traje de Peter Venkman, ahora al volante de una camioneta eléctrica con espíritu de Halloween
La marca Rivian lanzó una actualización de software con estética de Cazafantasmas en sus modelos R1S, R1T y R2, y para presentarla nada menos que al doctor Venkman al teléfono, en una pantalla gigante instalada en una R1S reciclada con las formas del Ecto-1 original
Hay una imagen que cuesta sacarse de la cabeza: la de un Ecto-1 blanco y rojo, con el logo cruzando la puerta y la sirena girando arriba del techo, doblando una esquina del barrio como si fueran a aparecer Slimer y un puñado de carcajadas ochentosas. Pero esta vez el vehículo no es el Cadillac Miller-Meteor 1959 que marcó a fuego la memoria cinéfila de varias generaciones, sino una R1S de la marca estadounidense Rivian, una camioneta eléctrica de silueta robusta y líneas limpias, vestida con el disfraz más reconocible del cine de fantasmas. Y al otro lado de la línea, contestando la llamada como sólo él sabe hacerlo, está Bill Murray, otra vez en la piel del sarcástico doctor Peter Venkman.
Murray, que se calzó el traje del parapsicólogo más querido de la pantalla grande en 1984 y volvió a usarlo en la secuelade 1989y en el largo cameo que le regaló la reciente Cazafantasmas: Imperio helado, protagoniza ahora un comercial de unos setenta segundos que presenta una actualización de software con identidad temática. La pieza muestra a Venkman respondiendo un aviso desde una suerte de centralita futurista, pero la atención se la lleva el vehículo en pantalla: una R1S decorada como el Ecto-1 original, bautizada para la ocasión como Ecto-R1, con el logo de los Cazafantasmas, las barras de luz típicas del imaginaire y un detalle cromático que ningún fan pasa por alto, ese blanco lechoso con detalles rojos que ya es casi un uniforme generacional.
Una actualización de temporada hasta el 2 de noviembre
Rivian, el fabricante californiano que irrumpió en el mercado con pick-ups y SUVs eléctricos hace apenas un puñado de años, decidió sumar a sus vehículos las razones necesarias para activar el modo festivo. La actualización estará disponible hasta el 2 de noviembre y transforma la pantalla central de los modelos R1S, R1T y R2, incluyendo a este último que la recibe desde su lanzamiento a comienzos de este año, con gráficos, sonidos y guiños visuales tomados del universo que arrancó Ivan Reitman hace más de cuatro décadas.
- Mallow Mash: un minijuego interactivo en el que los ocupantes pueden atrapar y aplastar Mini-Pufts directamente sobre la pantalla central del vehículo.
- Temas visuales inspirados en Pegajoso (Slimer) y otros personajes de la franquicia, escondidos como secretos para que los usuarios los descubran explorando el sistema.
- Modo Trick or Treat: al activarlo, la camioneta enciende iluminación y sonidos alusivos a Cazafantasmas cuando se acercan personas disfrazadas, ideal para repartir caramelos la noche del 31 de octubre.
- Detalles de iluminación exterior y de cabina rediseñados con estética de los Rayos de Neutrones y la Trampa de Fantasmas, incluidas las barras de luz y los tonos de las luces interiores.
La movida se inscribe en una tendencia que la industria automotriz empezó a explorar con fuerza en los últimos años: vender software después de la compra, sumando funciones que parecen trucos de magia a vehículos que ya están en la calle. La diferencia, acá, es que el hardware elegido para canalizar esa fantasía es una camioneta eléctrica de unos cuantos miles de libras de torque, algo que Murray aprovecha con su timing habitual en el comercial, eterno cazador de fantasmas con el desparpajo de siempre, detrás de la consabida frase ochentosa que disparó la primera película.
La franquicia, los cruces y el marketing con nostalgia
El Ecto-1 original, aquel Cadillac Miller-Meteor que rodó por Nueva York persiguiendo espectros, es una de esas máquinas que la cultura popular convirtió en objeto de culto. La elección de Rivian no es casual: la marca necesita hacerse notar en un mercado donde las pickups eléctricas pelean centímetro a centímetro, y para eso nada mejor que asociar un vehículo que todavía no tiene historia propia con un vehículo que ya tiene mitología.
La R2, el modelo más reciente de la marca y el primero en recibir la actualización desde su lanzamiento, mantiene la silueta de la R1S pero en un formato más compacto, pensado para públicos que no necesitan la caja de carga enorme de la R1T. La marca lo presenta como una puerta de entrada a la familia Rivian, y qué mejor bienvenida que un guiño a quienes crecieron con la franquicia de Cazafantasmas en video, en DVD y, ahora, en plataformas de streaming.
Yo lo miro y me pasa lo de siempre con estos cruces: por un lado pienso que son una idea brillante para diferenciarse en un mercado saturado de pantallas táctiles y funciones que prometen revolucionar la experiencia al volante, aunque terminen siendo la misma app de series con otro logo. Por el otro, me pregunto si esto suma valor real al producto o si simplemente es marketing de temporada, una forma elegante de estirar la conversación mediática hasta el 2 de noviembre y después volver al silencio habitual de los garajes eléctricos. Karu, en guaraní, significa precisamente eso: lo que está oculto bajo la superficie, lo que no se ve a simple vista. Y ahí, justamente, está la pregunta que la propia marca deja flotando: si la actualización de Cazafantasmas es apenas un disfraz de Halloween o si, debajo del logo y las luces, hay una señal de hacia dónde se mueve la industria del software sobre ruedas.
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