La mora de los créditos a familias tocó el 12,9% en julio, el registro más alto en más de veinte años
El indicador de irregularidad del financiamiento a hogares superó el doble del nivel de un año atrás, según el Informe de Bancos del BCRA. En paralelo, la probabilidad estimada de incumplimiento de las familias retrocedió y las previsiones bancarias se ubicaron en el 87,6% de la cartera irregular.
De acuerdo con el Informe de Bancos del Banco Central de la República Argentina correspondiente a julio, los préstamos a familias con dificultades de pago alcanzaron el 12,9 por ciento de la cartera, el valor más elevado en más de dos décadas y un registro que más que duplica el de igual mes del año anterior, cuando se ubicaba en el 5,6 por ciento. La suba frente a junio fue de 0,1 puntos porcentuales, en un contexto en el que el financiamiento a hogares mostró una morosidad superior a la de las empresas, donde el indicador se ubicó en el 3,6 por ciento, y al promedio del sector privado, que cerró en el 7,7 por ciento.
Una cartera que se contrajo y créditos irregulares que ganaron peso
El movimiento mensual combinó dos factores, según explicó el BCRA: por un lado, una caída del financiamiento total a las familias en términos reales; por otro, un crecimiento de la cartera irregular. Al achicarse el total de préstamos, los créditos con problemas de pago ganaron participación relativa dentro del conjunto. En términos absolutos, no obstante, el ritmo de aumento de la mora perdió velocidad.
El dato debe leerse con un reparo metodológico habitual en este tipo de informes: la proporción se calcula sobre la cartera de créditos y no sobre la cantidad de familias endeudadas ni sobre el universo de hogares del país. Es decir, refleja qué parte del dinero prestado a familias presenta atrasos, no qué porcentaje de la población está atrasado con sus obligaciones.
Otro indicador se movió en sentido contrario
En paralelo, la probabilidad de incumplimiento estimada para los hogares bajó 0,5 puntos y se ubicó en el 3,9 por ciento. Se trata de una medición complementaria que calcula la posibilidad de que los deudores dejen de cumplir con sus compromisos y que, en esta oportunidad, mostró una mejora aun cuando la mora histórica siguió en alza. La convivencia de ambos movimientos responde, justamente, al efecto combinado de una cartera que se redujo en términos reales y de un ritmo de irregularidad que, si bien todavía creciente, perdió impulso.
Las previsiones de los bancos
- Cubrieron el 87,6 por ciento de la cartera irregular familiar, 0,8 puntos porcentuales más que en junio.
- Sobre el total de préstamos al sector privado, las previsiones representaron el 6,7 por ciento.
- El nivel refleja el colchón que las entidades mantienen frente a posibles pérdidas, en línea con la magnitud creciente de la mora de hogares.
Para dimensionar el punto de partida conviene repasar el contexto histórico: hasta la crisis de 2001 y 2002, los indicadores de irregularidad del crédito a familias habían mostrado niveles elevados en un sistema financiero con fuerte exposición a los hogares. Tras la salida de la Convertibilidad, la regularización de deudas y la reconfiguración del sistema redujeron esa presión durante más de una década, hasta que los registros comenzaron a deteriorarse de manera sostenida a partir de 2023 y, sobre todo, durante 2024. El 12,9 por ciento de julio se inscribe en esa trayectoria ascendente y vuelve a acercarlo a los peores registros de la serie histórica, aunque todavía por debajo del pico de aquellos años.
El cuadro que deja el informe, en definitiva, combina un mayor peso de los atrasos familiares dentro de una cartera que se contrajo, una baja de la probabilidad estimada de incumplimiento y un volumen creciente de previsiones bancarias para absorber eventuales pérdidas. La dinámica sugiere que, por ahora, el deterioro se concentra más en el stock acumulado de créditos con dificultades que en un salto reciente de nuevas familias dejando de pagar.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Alerta Litoral