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MAR, 15 SEPT 2026
Tecnología

La IA en la escuela: ni prócer ni villana, el problema es la moderación

Un relevamiento de PISA en más de 40 países muestra que los estudiantes que usan chatbots de inteligencia artificial de forma moderada rinden mejor en ciencias que quienes los usan todo el día o casi nunca. La OCDE advierte que el abuso de la herramienta atrofia la lectura crítica y reproduce un declive que lleva más de dos décadas.

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Ignacio MüllerTecnología · 14 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

¿Sirve la inteligencia artificial para estudiar o es un placebo con wifi? La pregunta ya no es teórica: ocho de cada diez estudiantes de países que integran la OCDE, el club de los países desarrollados al que pertenece la Argentina, dijeron haber usado algún chatbot de IA para al menos una tarea escolar durante el último ciclo relevado por PISA, el megaestudio internacional que evalúa cada tres años a chicos de 15 años en lectura, matemática y ciencias. O sea: en cualquier aula de una secundaria de Rosario ya sobra el que le pidió el resumen a la máquina.

¿Y rinde más el que usa IA o el que no la toca?

Acá viene lo interesante del informe, porque rompe el binomio kuka vs. kuka. Los chicos que usaron la herramienta con moderación, sin convertirla en el paso automático de cada entrega, sacaron mejores puntajes en ciencias que dos grupos opuestos: los que casi nunca la usaron y los que la usaron de manera casi diaria. La diferencia fue más marcada en dos usos puntuales: resumir lecturas asignadas y meterse por primera vez en un tema antes de profundizarlo. Parece de manual, pero los datos lo confirman: la IA funciona como andamiaje, no como reemplazo.

Uno de cada cinco estudiantes confesó usarla de forma casi cotidiana. Y ese grupo, oh sorpresa, rindió peor en ciencias que quienes directamente no la usaban. La OCDE no lo dice con tono de sermón, pero el mecanismo es fácil de entender: si le delegás a la máquina la lectura, el resumen y el razonamiento, se te atrofian justo las habilidades que necesitás para darte cuenta de cuándo la respuesta que te tiró es incompleta o directamente falsa. Menos criterio, más dependencia. Un combo que en Santa Fe conocemos bien: pasa con los atajos y con la carneada del domingo.

“Del mismo modo que no nos ponemos en forma viendo deportes, sino practicándolos, el aprendizaje no se produce mediante el consumo de contenido, sino como una lucha cognitiva productiva de la mente con material nuevo.”Informe PISA 2025 de la OCDE

¿Esto arrancó con ChatGPT o viene de antes?

Conviene no caer en la tentación de echarle la culpa a la IA de todo. PISA viene midiendo un declive sostenido en lectura, matemática y ciencias desde 2003. O sea, más de veinte años de caída que claramente no empezaron con un chatbot. La irrupción de la inteligencia artificial generativa encima amplificó un problema que ya estaba ahí: cada vez cuesta más sentarse a leer de corrido, comparar fuentes y bancarse la incomodidad de no entender algo a la primera.

Moraleja, para el aula y para la oficina: la herramienta no es el problema, es el espejo del método. Quien la usa para llegar antes a un lugar que igual iba a recorrer, probablemente saque ventaja. Quien la usa para evitar el recorrido, termina perdiéndose y sin mapa. Veremos si las escuelas argentinas, que de este lado del mapa ni siquiera aparecen en los rankings PISA por decisión del gobierno de turno, se toman en serio el debate antes de que la próxima camada de pibes termine confiando más en un chatbot que en su propio criterio.

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Ignacio MüllerTecnología

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