La familia Cerdito se agranda y suma una historia que interpela a los adultos
La serie animada Peppa Pig estrena su undécima temporada el 7 de septiembre con dos incorporaciones que reconfiguran un universo de más de veinte años: George, con pérdida auditiva moderada, y Evie, la hermana recién nacida. El nuevo showrunner, Adam Redfern, le cuenta a este portal cómo se pensó el relevo creativo de un programa que ya supera los 400 episodios.
Son las nueve de la mañana en una sala de reuniones del estudio de animación en Londres y todavía huele a café recién hecho cuando Adam Redfern se sienta a repasar, capítulo por capítulo, las veintiséis entregas que desde el 7 de septiembre van a reconfigurar el mundo de Peppa Pig. El sonido de las teclas de la computadora se mezcla con el murmullo de un equipo que lleva meses trabajando en silencio, porque en la industria del dibujo animado de preschool los secretos se cuidan hasta el día del estreno. Hoy, finalmente, la novedad se puede contar: la serie infantil más longeva de la televisión británica llega a su undécima temporada con dos cambios que alteran, de manera significativa, la dinámica que el público conocía desde 2004.
George, el hermano menor, tiene pérdida auditiva moderada. Y la familia Cerdito acaba de sumar a Evie, una beba recién llegada que llegó para quedarse. A simple vista, parecen dos decisiones muy distintas. Sin embargo, las dos comparten una misma intención declarada por Redfern, el showrunner que tomó las riendas creativas del programa hace apenas unos meses, con currículum previo en Las aventuras de Paddington y Go Jetters: contar historias que interpelen tanto a los chicos como a los adultos que se sientan a ver la pantalla con ellos.
Una protagonista imperfecta, a propósito
Cuando Redfern se hizo cargo del proyecto, el primer dato que lo golpeó fue el archivo: ya había más de 400 episodios producidos. La pregunta, entonces, no era cuánto contar sino cómo encontrar caminos nuevos sin traicionar lo que funcionaba. Su diagnóstico fue directo y lo repite con una sonrisa que se adivina del otro lado de la pantalla.
“Es imperfecta, se mete de cabeza en las situaciones, es curiosa y es muy fácil identificarse con ella.”Adam Redfern
Redfern añade algo que, asegura, le escuchó decir a colegas de toda la industria: que muchos personajes preescolares son demasiado perfectos y por eso no perduran. Peppa, en cambio, se equivoca, se enoja, hace pataletas, pero al cierre de cada capítulo termina aprendiendo a ser más amable y a portarse un poco mejor. Esa pedagogía íntima, casi sin que el espectador se dé cuenta, es la que sostiene al programa dos décadas después.
George, las pantallas y un bebé que cambia todo
La trama de George y su pérdida auditiva se pensó en conjunto con la Sociedad Nacional de Niños Sordos del Reino Unido, una entidad que asesoró al equipo creativo durante meses. Redfern explica que aprendieron algo que parecía obvio y no lo era tanto: no hay dos experiencias iguales frente a la pérdida auditiva, cada persona la vive de manera distinta. Por eso, las historias se construyeron para ser accesibles y adaptadas al nivel de comprensión de los chicos, sin convertir la diferencia en el centro dramático sino en un rasgo más del personaje.
La llegada de Evie responde, en cambio, a una lógica familiar. Sacudir una dinámica estable después de veinte años. Mamá Cerdita y Papá Cerdito, que parecían tenerlo todo resuelto, ahora deben repartir atención, energía y paciencia entre tres hijos. A Redfern le gusta subrayar que ese vértigo es algo con lo que muchos adultos se identifican, incluso cuando no tienen un tercer hijo: basta con haber atravesado la llegada de un hermanito para entender la escena. El agotamiento de los padres, ocupados criando, también está buscado a propósito para que las familias que miran desde el sillón encuentren su propio reflejo en la pantalla.
Pantallas, tabletas y valores concretos
- Mamá Cerdita y Papá Cerdito tienen escenas en las que le piden a Peppa que deje la tableta y salga a jugar al jardín, un guiño directo a una preocupación creciente en las familias.
- Redfern sostiene que el contenido infantil tiene que justificar el tiempo que los chicos le dedican, y que un episodio de Peppa debe ofrecer calidez, humor y valores concretos.
- El equipo trabajó con la Sociedad Nacional de Niños Sordos del Reino Unido para construir una representación cuidada de la pérdida auditiva de George, con varios niveles de experiencia incluidos.
Cuando termina la videollamada y el café ya se enfrió hace rato, queda flotando una sensación que vale la pena poner en palabras. Un programa que nació cuando muchos de los chicos que hoy son padres todavía no iban a la escuela primaria vuelve a renovarse sin perder su tono, su humor tonto y su manera de mirar el mundo desde el patio de una casa. Lo que alguna vez fue una familia de cuatro con un pato de goma se convirtió, sin hacer ruido, en una pequeña aldea donde pasan cosas que importan. Y eso, tratándose de la tele que miran los más chicos, no es un dato menor.
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