Karol G vuelve a pisar fuerte en Buenos Aires: el Monumental la espera el 5 de febrero con toda la Tropitour
Después de haber llenado Vélez en abril de 2024, la colombiana ahora se anima al estadio de Núñez y promete una noche a la altura de los bombos y las pasiones argentinas.
Me imagino la escena y casi la escucho: la cancha de River encendida, las tribunas convertidas en un solo canto y una colombiana sobre el escenario haciendo que el Monumental tiemble como si fuera una Bombonera musical. Esa es la postal que dejó flotando Karol G cuando confirmó, en una rueda de prensa en Nueva Jersey, que el 5 de febrero del año próximo volverá a la Argentina, pero esta vez para algo más grande, más sonoro, más desafiante. Porque de Vélez Sarsfield, donde brilló en abril de 2024, al Monumental hay una distancia enorme: no sólo de geografía, sino de capacidad, de mística, de ese peso histórico que tienen las citas que pasan por la cancha de Núñez.
Una gira que cruza continentes y se extiende hasta 2027
La artista viene con todo el motor prendido: su gira “Viajando por el Mundo Tropitour” ya tiene compromisos firmados en Latinoamérica y Europa, con un calendario que se estira hasta julio de 2027. Pero antes de que esos escenarios europeos la convoquen, eligió pasar por Buenos Aires, y eligió hacerlo en uno de los templos del fútbol y de los recitales gigantes del país. En la conferencia, la colombiana dejó traslucir la mezcla de emoción y responsabilidad que siente al subir la vara: “Me pasa esta vez que vamos a un estadio más grande, entonces me da mucha emoción”, reconoció, dejando ver que esta escala no es una más en la lista, sino un examen con público que sabe mucho de shows con público.
Y cuando habla del público argentino, no lo hace con la amabilidad diplomática de los compromisos: lo describe como si lo hubiera medido, como si lo hubiera escuchado. “El argentino llega a cualquier estadio y sabe a qué va”, dijo, y agregó que esa actitud recuerda a la cultura del fútbol, aunque aclaró que la conexión con la música va más allá de la cancha. Es una observación que muchos compartimos: quien ha ido a un recital en Buenos Aires sabe que el fervor acá no es un adorno, es parte del show, y que cuando una artista lo reconoce así, algo se modifica en la expectativa de la noche.
Cazzu, un puente abierto y todavía sin cruzar
En esa misma conversación, la colombiana dejó otra puerta entornada: la de un posible trabajo junto a Cazzu. Contó que había visto a la jujeña interpretar “Ese Hombre Es Malo” en un show en Nueva York y que algo de su personalidad, de su energía, encajaba con lo que ella misma quiso plasmar en su reciente álbum “No Me Arrepiento de Sentir Tanto”, presentado el 7 de agosto. Entre ambas hay una conexión de años, y Karol G lo resumió con un deseo más que con un anuncio: “De pronto en el futuro me encantaría volver a repetir con ella, sería fantástico”. No hay confirmación, no hay fecha, no hay título de canción. Pero el guiño está hecho, y los fans ya empiezan a imaginarlo. A mí, lo confieso, me parece un cruce que tiene sentido artístico y humano: dos voces que cantan desde lugares distintos pero que se entienden en el mismo idioma, ese que habla de sentir sin pedir permiso.
“Me pasa esta vez que vamos a un estadio más grande, entonces me da mucha emoción.”Karol G
Mientras los escenarios más grandes del mundo la esperan, a mí me queda dando vueltas esa manera que tiene Karol G de mirar al público argentino: con respeto, con un poco de sana envidia por tanto desparrame, y con la certeza de que cuando alguien canta así, de corazón abierto, la gente responde. Che, los argentinos sabemos a qué vamos: a pasarla bien, a cantar hasta quedarnos roncos, a hacer de una tribuna un coro gigante. Y la colombiana lo sabe. Por eso la cita del 5 de febrero en el Monumental ya empezó a palpitarse como si fuera una final del mundo, aunque todavía falten meses. Habrá que ver qué canciones elige para esa noche: si se inclina por los himnos de “No Me Arrepiento de Sentir Tanto”, si rescata perlas de su etapa más latina, o si nos sorprende con guiños nuevos, quizás con esa collaboration tan esperada con Cazzu que, por ahora, vive en el terreno de los deseos. Yo, por las dudas, ya estoy calentando la garganta: en este país, ir a un recital es también un acto de comunidad, casi una expresión cultural que los de afuera miran con asombro y que nosotros, con el alma bien abierta, vivimos como si fuera ñande reko, nuestro modo de ser, de estar y de cantar juntos.
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