Juan Minujín se cruzó con Angelina Jolie en una guerra italiana y volvió transformado
El actor argentino comparte cartel con Salma Hayek y Demián Bichir en Sin sangre, la película que Angelina Jolie escribió y dirigió a partir de la novela de Alessandro Baricco. El rodaje lo llevó a Roma y a la región de Apulia, y lo puso cara a cara con una directora a la que describe como una compañera de trabajo antes que un ícono.
Imaginen una mañana romana cualquiera: el sol pegando fuerte sobre los setos del sur de Italia, el sonido de los equipos mezclándose con el idioma local y, en medio de todo eso, un actor argentino con el guion en la mano tratando de meterse en la piel de un personaje que vive los años más crudos de una guerra. Así, más o menos, arranca Sin sangre (Without Blood), la película que Angelina Jolie escribió y dirigió a partir de la novela homónima del escritor italiano Alessandro Baricco, y que tiene a Juan Minujín como una de sus caras principales junto a Salma Hayek y Demián Bichir. La película pasó por el Festival Internacional de Cine de Toronto en septiembre de 2024 y, dos años después, tuvo su presentación oficial en Nueva York, lo que la dejó otra vez dando vueltas por la conversación cinéfila.
Antes de este salto internacional, Minujín venía de hacer ruido en la industria local. Lejos de ser un recién llegado, ya tenía en el currículum títulos que lo habían puesto en el mapa — El Ángel, por ejemplo, lo mostró como el incómodo Carlos Robledo Puch ante un público masivo — y se había consolidado como uno de los actores argentinos con mayor proyección fuera del país. Sobre esa espalda llegó el llamado para Sin sangre, aunque la manera en que se enteró fue, cuanto menos, particular.
Un casting express y a ciegas
Minujín contó que estaba grabando otra producción con jornadas larguísimas, de unas doce horas, cuando le apareció la oportunidad. Un miércoles le mandaron un monólogo de tres páginas en inglés y el plazo para presentarlo vencía el viernes. Lo primero que pensó, con esa honestidad que lo caracteriza, fue “no llego”. A eso se sumaba que el proyecto era confidencial, o sea que tenía muy poca idea de qué se estaba filmando, quién lo dirigía ni con quién se cruzaría en el set. Entre el empujón de su entorno y la intuición de que valía la pena intentarlo, preparó el material, lo mandó, pasó una segunda prueba y quedó seleccionado.
“No llego, fue su reacción inicial. El añadido era que se trataba de un proyecto confidencial, por lo que tenía muy poca información sobre lo que se estaba filmando.”Contexto del relato de Juan Minujín
Jolie, la directora que se borra como ícono
Sobre el trabajo en el set, Minujín hizo un ejercicio interesante: correr a Angelina Jolie del lugar de estrella para correrla al de directora. Recordó que ya lleva varios largometrajes en ese rol y que esa faceta suele quedar opacada por su trayectoria como actriz, que es la que la metió en la cabeza de medio mundo. Según contó, en el rodaje esa fama se disuelve rápido y lo que aparece es una colega más, cercana, que da indicaciones con la misma sensibilidad con la que construye un personaje frente a cámara. Elogió su humildad, su inteligencia y, sobre todo, la experiencia de compartir elenco y equipos técnicos con colegas de otras tradiciones actorales, algo que enriquece cualquier trabajo. La frase que mejor lo resume: “muy rápidamente se te va esta imagen que uno tiene de ella como un ícono, y empieza a ser una compañera de trabajo”.
Una historia en dos tiempos
La película, según lo que se conoció, recorre dos tiempos narrativos distintos alrededor de la guerra y de sus secuelas humanas, afectivas y psíquicas. El personaje de Minujín se mueve justamente en ese tramo más áspero, el de la guerra y la posguerra inmediata, lo que explica por qué el rodaje se concentró en Roma y en la región de Apulia, en el sur de Italia, con sus pueblos de piedra y sus paisajes que todavía respiran historia. En lo personal, me quedo pensando en cómo a veces los proyectos más importantes de la carrera llegan en el peor momento, cuando uno está agotado y tentado de decir que no. Minujín dijo que no le llegaba y, sin embargo, lo hizo. Y terminó trabajando mano a mano con una de las figuras más grandes del cine mundial, en una película que viene recorriendo festivales desde Toronto. A veces, che, la vida te tira una ñe'ẽ — un guiño, una señal en guaraní — y lo único que te queda es animarte. ¿La irían a ver al cine apenas salga o esperan a que caiga en alguna plataforma?
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