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MAR, 15 SEPT 2026
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Celine Dion, de regreso en París: la noche en que el escenario volvió a ser suyo

La cantante canadiense abrió una residencia de 16 funciones en el Plenitude Arena, lloró antes de la primera canción y convirtió su regreso en una lección sobre cómo se aprende a vivir con una enfermedad que la había arrancado de los escenarios.

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Verónica CardozoCultura y espectáculos · 14 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Lo primero que se escuchó en el Plenitude Arena no fue un tema de Celine Dion. Fue un sollozo, un suspiro largo, una mujer que vuelve a pisar el escenario después de cuatro años y no puede sostener la compostura. La canadiense rompió en llanto antes de la primera canción y, apenas recuperó la voz, se sinceró como si estuviera charlando con amigos: "Me había prometido no llorar. No cumplo mis promesas. Pero estoy muy feliz de verlos a todos. Los extrañaba".

Una residencia pensada para el público europeo

La función inaugural marcó el comienzo de una residencia de dieciséis shows que la cantante debió suspender en 2020, cuando la pandemia frenó la gira Courage World Tour. Después vinieron los problemas de salud y la confirmación del diagnóstico: síndrome de persona rígida, una dolencia neurológica y autoinmune poco frecuente, que provoca rigidez muscular progresiva. Aquella serie parisina, reprogramada una y otra vez, recién ahora encontró su noche definitiva.

En la sala entran, en promedio, más de treinta y tres mil personas por fecha, una cifra que se entiende mejor si se mira lo que pasó del otro lado del mostrador: cuando se anunció el regreso, el pasado 30 de marzo, nueve millones de personas se anotaron para intentar conseguir una entrada en la preventa. Una locura que obligó a rebautizar, aunque fuera por unas semanas, la estación de subte más cercana al arena con el nombre "Celine", decorada con fragmentos de las letras más conocidas de su repertorio.

Vivir con el síndrome, no contra él

Lejos del frío clínico, Dion eligió hablar desde lo personal. "Al convivir con ello día tras día, he aprendido a aceptarlo. Y he decidido convertirlo en mi razón de vivir", dijo desde el escenario, y la frase sonó a decisión íntima, casi a mandato propio. También dejó un mensaje para la platea, pensado para el martes a la tarde, no sólo para una noche de show: "No sabemos por lo que está pasando la persona que tenemos al lado. Tomemos esa energía y compartámosla. Para eso sirve la música".

La idea de mostrar la enfermedad sin esconderla conecta con otro momento reciente de la artista, el documental en el que abrió las puertas de su rehabilitación y mostró los efectos del síndrome en su cuerpo. Aquellas imágenes, crudas y sin retoques, funcionaron como una antesala de este regreso: contar lo que cuesta volver a cantar antes de cantar otra vez.

París, una cuenta pendiente que empezó en 2020

  • El 30 de marzo, día del cumpleaños de la cantante, se anunció el regreso con un show de luces en la Torre Eiffel y un mensaje en video de la propia Dion.
  • La expectativa se desató dos semanas antes del estreno: fans acampaban frente a su hotel cantando su repertorio.
  • La residencia reemplaza las fechas europeas que la pandemia obligó a suspender en 2020 y que después se postergaron por su estado de salud.
  • Cada función recibe en promedio a más de 33.000 espectadores, y la preventa reunió nueve millones de inscriptos.

Tengo que confesar que seguí la noticia con una mezcla de curiosidad y de esa ternura que aparece cuando alguien vuelve a pararse en el lugar que le corresponde. Celine no cantó como si nada hubiera pasado: cantó como quien sabe lo que cuesta cada nota, y eso, lejos de debilitarla, le dio a la noche una densidad que las giras rutinarias pocas veces logran. París la esperaba desde hacía cinco años; ella volvió con la voz gastada por la enfermedad pero también con una sabiduría nueva, esa que sólo aparece cuando uno aprende a hacerse amigo de lo que le duele. Si la música sirve para algo más que para sonar bonita, anoche sirvió, sobre todo, para recordarnos que del otro lado del escenario también hay alguien peleando por subir al escenario.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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