Amalia Amoedo abre las puertas de su universo íntimo en La Boca, con obras que dialogan con su infancia
La coleccionista y mecenas presenta "entre Dos lunas" en Ungallery, una muestra de pinturas y videos atravesada por recuerdos personales. Es una oportunidad concreta para conocer de cerca la faceta menos visible de una figura central del circuito cultural porteño.
Son las cinco de la tarde en La Boca y el sol todavía pega fuerte contra los paredones de Ungallery, ese espacio que parece esconderse a propósito entre los pasillos del barrio. Adentro, los cuadros de Amalia Amoedo cuelgan con esa calma que tienen las cosas cuando todavía nadie las miró del todo. El olor a pintura reciente se mezcla con el ruido lejano de alguna pelota en el playón de al lado, y uno entiende rápido que acá pasa algo distinto: no es la sala de un coleccionista que se da el gusto de exponer, es la trastienda de alguien que decide mostrar, por primera vez en serio, el archivo íntimo que cargó durante décadas.
Yo entré a la muestra sin esperar mucho y terminé quedándome un rato largo, leyendo los textos de pared y dejándome llevar por los videos que Amalia fue armando durante años. Hay algo muy honesto en la manera en que ella cuenta que muchas de esas piezas están atadas a imágenes de su infancia, como si cada cuadro fuera una puerta chica que abre una habitación vieja de la memoria.
Una colección que ya pesa tres décadas
Amalia tiene una historia con el arte que empieza mucho antes de esta muestra: en 2026 va a cumplir 30 años desde que compró su primera obra, una pintura de Gachi Hasper que le regaló su hermano Alejandro Bengolea cuando ella tenía 19 años. Desde entonces acumuló más de 800 piezas de arte argentino y latinoamericano, y se convirtió en una de las coleccionistas más respetadas del circuito porteño. Como artista, en 2017 publicó "Cruz del sur", un libro de poesía, y en algún momento también se animó con la actuación y el canto, como si el arte le fuera ganando cada vez más habitaciones de su vida.
La Fundación, Uruguay y la Bienal de Venecia
Al frente de la Fundación Ama Amoedo, Amalia impulsa un programa de residencias artísticas en la Casa Neptuna, en José Ignacio, Uruguay, un edificio que lleva la firma del artista Edgardo Giménez. La fundación también colabora en la gestión de la Colección AMALITA, el museo de Puerto Madero que Amalia Lacroze de Fortabat mandó a construir y que diseñó Rafael Viñoly, donde ahora se puede ver una muestra sobre la colección particular del curador Marcelo Pacheco. Este año, además, la colección personal de Amalia incorporó "Monitor Yin Yang", la instalación de Matías Duville que representa a la Argentina en la Bienal de Venecia: una obra que Amalia describe como "monumental y enormemente hermosa", un paisaje transitable hecho de sal y carbón que se destruye al final de cada exhibición y se vuelve a montar en cada nuevo espacio.
- La muestra "entre Dos lunas" se puede visitar en Ungallery, en La Boca, hasta el 18 de octubre.
- Amalia Amoedo presenta pinturas y videos propios, algo que hace muy de vez en cuando.
- Su colección personal supera las 800 piezas de arte argentino y latinoamericano.
- Preside la Fundación Ama Amoedo, con residencias artísticas en José Ignacio, Uruguay.
- En 2024 fue declarada Personalidad Destacada de la Cultura por el gobierno porteño.
- Integra los comités consultivos de Americas Society, el Centre Pompidou de París y el MoMA de Nueva York.
“La muestra es una oportunidad concreta para ver de cerca el trabajo de una figura central del circuito cultural porteño, que casi nunca expone lo propio.”Redacción Sociedad
Antes de irme pasé otra vez por la sala donde están los videos. Desde la puerta se escucha el zumbido bajo de los monitores y queda flotando esa sensación que uno tiene cuando alguien te abre una puerta que normalmente está cerrada con llave. La muestra de Amalia Amoedo en La Boca no es un capricho de coleccionista, ni una acumulación de obras para presumir: es, sobre todo, una invitación a entrar en la cabeza de alguien que lleva toda una vida mirando arte y que ahora, por fin, se anima a mostrar de dónde saca lo que ve. Queda hasta el 18 de octubre, así que todavía hay tiempo de darse una vuelta por Ungallery, dejarse llevar por las imágenes y, de paso, entender por qué esta mujer mueve los hilos de buena parte de la escena cultural de Buenos Aires.
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