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A 34 y en plena metamorfosis: cómo se grabó "No me arrepiento de este amor", la canción que le cambió la posteridad a Gilda

A casi treinta años del accidente que se la llevó en la Ruta 12, la historia íntima de una pieza nacida en medio de un resfrío, un disco en duda y un productor que estaba de viaje. Por qué terminó siendo himno después de su muerte.

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Verónica CardozoCultura y espectáculos · 7 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Me la imagino entrando al estudio con un pañuelo de papel en la mano y la nariz a punto de explotar, enojada con el mundo porque justo ese día le había caído encima un resfrío de aquellos que no te dejan pegar los ojos. Así arrancó la sesión de "No me arrepiento de este amor", la canción que hoy, casi treinta años después del accidente en la Ruta 12 que se llevó a Miriam Alejandra Bianchi a los 34 años, sigue siendo la llave con la que se abre la puerta a la historia de Gilda. Y pensar que el tema estuvo a punto de no quedar en el disco, según el propio Juan Carlos "Toti" Giménez, porque el productor José "El Cholo" Olaya no terminaba de convencerse de sumarlo y, casualidades del destino, justo cuando se grabó andaba por Perú.

Una maestra jardinera que se animó a cambiarlo todo

Antes de que el público la conociera como Gilda, Miriam Alejandra Bianchi daba clases en un jardín de infantes en Buenos Aires, donde había nacido el 11 de octubre de 1961. La música tropical entró a su vida después de que respondiera a una convocatoria para integrar una banda, una decisión que la obligó a dejar las aulas y a reacomodar entero el mapa familiar y profesional. En ese punto de inflexión apareció la composición: una canción escrita entera por ella y dedicada a Giménez, su compañero de ruta artística, que contó que Gilda no quiso anotarlo como coautor a pesar de la colaboración de siempre entre los dos. La pieza terminó abriendo "Pasito a pasito con… Gilda", su tercer álbum, editado en 1994, en pleno proceso de transformación personal.

  • El tema se grabó mientras el productor José "El Cholo" Olaya estaba en Perú, lo que despejó el camino para registrarlo.
  • Gilda estaba resfriada ese día y el arreglo de teclado se usó para engrosar la voz en uno de los pasajes.
  • La primera recepción fuerte llegó desde Bolivia y Perú, donde la cantante hizo presentaciones y pasó por la televisión.
  • En Argentina el reconocimiento masivo llegó después de su muerte: entre 1997 y 1998 el disco volvió a circular y la canción ganó radios, TV y pistas de baile.
  • En 1998, Attaque 77 publicó una versión propia que amplió el alcance del tema fuera del circuito tropical.

Y acá viene lo que a mí, personalmente, más me conmueve de esta historia: durante años, los argentinos la tuvieron a Gilda sonando en las radios y en los bailes sin reparar demasiado en la letra, y hubo que esperar a que la tragedia la pusiera en el lugar de ícono para que la canción explotara de verdad en su propio país. No es un detalle menor. Es el detalle que define el fenómeno. La pieza no fue pensada como himno, sino como un pedido de licencia para amar en medio de una vida que se estaba rearmando, y eso la hizo todavía más poderosa cuando el destino la transformó en despedida.

De la devoción popular a la pantalla grande

Con el correr de los años, la figura de Gilda se fue cargando de expresiones de devoción popular y de pedidos de milagros que muchos fieles atribuyen a su intercesión. En 2016, ese culto tomó cuerpo en la película biográfica que llevó como título la propia canción y que tuvo a Natalia Oreiro como protagonista. La actriz definió a la cantante como "una mujer que tuvo que luchar contra muchos prejuicios sociales, culturales y familiares", una frase que condensa todo lo que la propia Gilda cantaba en aquel tema grabado entre estornudos, con un teclado haciendo de doble de voz y un productor que, sin saberlo, terminó avalando el corte al estar del otro lado de la frontera.

“Gilda no quiso atribuirle coautoría, pese a la colaboración habitual entre ambos.”Juan Carlos "Toti" Giménez

Si me preguntan qué me deja esta historia a mí, que la fui escuchando de pibe sin saber bien quién la cantaba, les digo que me deja la sensación de que hay canciones que nacen chicas y se vuelven enormes cuando la vida las cruza con un dolor enorme. "No me arrepiento de este amor" no fue un éxito en el momento, y sin embargo terminó siendo el resumen perfecto de su autora: una mujer que dejó de ser maestra jardinera para subirse a un escenario, que se animó a cantar sus propios versos y que, sin quererlo, le dejó al país una puerta abierta para entrar a conocerla. En guaraní, a esa mezcla de coraje y entrega la podríamos llamar ñe'ẽpy guapy, que vendría a ser algo así como "el corazón firme que dice lo que siente". Y eso, miren qué casualidad, es exactamente lo que sigue sonando cada vez que alguien pone play.

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Verónica CardozoCultura y espectáculos

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