Una bici con candado, un súper sin respuestas y una multa que la Justicia terminó ratificando
Un cliente neuquino dejó su bicicleta asegurada en el estacionamiento de un supermercado y se la robaron. La Dirección Provincial de Protección al Consumidor sancionó al comercio, la firma apeló y la Justicia confirmó la multa, que ronda los 4 millones de pesos.
Son las siete y pico de la tarde en una calle céntrica de Neuquén capital y todavía se siente ese calor seco que el asfalto devuelve después de una jornada pesada. Un hombre sale del supermercado con dos bolsas en la mano, camina hacia el bicicletero del estacionamiento, mete la llave en el candado y la mano le queda vacía. Mira para todos lados, como si la bici se hubiera escondido debajo de un auto. No está. La había atado con candado, en el lugar indicado, en el estacionamiento que el propio comercio habilita para los clientes. Y, sin embargo, ya no está.
Ese momento, el del hombre parado en el playón con las bolsas y la duda, es el que terminó derivando en un expediente administrativo y después en una confirmación judicial que está dando que hablar. Porque lo que empezó como un reclamo por una bicicleta robada terminó en una multa ratificada por la Justicia contra el supermercado, por considerar que el comercio no garantizó la seguridad en su propio estacionamiento.
El reclamo y la sanción
El damnificado, al que vamos a llamar Gustavo para preservar su identidad, presentó el reclamo ante la Dirección Provincial de Protección al Consumidor. El organismo resolvió imputar al comercio por fallas en las condiciones de seguridad del estacionamiento y le aplicó una sanción equivalente a cinco canastas básicas alimentarias, un monto que, según pudo reconstruir este portal, ronda los 4 millones de pesos.
La empresa no se quedó de brazos cruzados: ejerció su derecho de defensa en sede administrativa y, cuando la multa quedó firme, llevó la discusión a la Justicia. El fallo, conocido en las últimas semanas, ratificó lo que había decidido el organismo provincial. Es decir, aun con el paso por los tribunales, el supermercado terminó pagando la sanción.
Qué dijo el organismo y por qué
La lectura que hizo Protección al Consumidor es bastante clara y, a la vez, bastante incómoda para muchos comercios: quien decide habilitar un estacionamiento para uso de sus clientes asume, por esa decisión, la responsabilidad de custodiar lo que se deja en ese espacio. No se trata de un favor ni de una cortesía, sino de una obligación atada a la actividad que el propio comercio desarrolla.
- Los bienes que el cliente deja en el espacio de estacionamiento habilitado por el comercio quedan bajo la responsabilidad del establecimiento.
- Los objetos personales que el consumidor lleva consigo dentro del local, como el celular o la cartera, siguen bajo su propia custodia.
- La cartelería que suelen exhibir los supermercados diciendo que no se hacen cargo de los hurtos no tiene valor legal y puede ser sancionada con una multa adicional.
En el caso de Gustavo hubo un detalle que la resolución rescató: el cliente había tomado los recaudos razonables. Dejó la bicicleta en el sector destinado a ese fin y la aseguró con candado. No la había dejado tirada en cualquier lugar ni improvisó un amarre. El organismo entendió que eso no eximía al comercio, porque la seguridad del predio corría por cuenta de la firma.
El expediente civil sigue abierto
Más allá de la multa administrativa, Gustavo mantiene abierta una causa en el fuero civil para reclamar el resarcimiento económico directo, es decir, la plata que vale la bicicleta o, si el juez lo considera, un bien equivalente. Desde el organismo provincial explicaron que el expediente administrativo funciona como prueba preconstituida en ese proceso, un respaldo que no es menor a la hora de discutir números en un juzgado.
Y acá viene lo que a mí, como lectora y como vecina, más me llama la atención: la multa que terminó pagando el comercio es varias veces superior a lo que habría costado reponer la bicicleta. Es decir, el sistema no castiga solamente por el valor del objeto perdido, sino por la falla en la obligación de seguridad. Es un mensaje fuerte para cualquier local que tenga un estacionamiento y pretenda mirar para otro lado cuando pasa algo.
“La cartelería que dice que el comercio no se responsabiliza por los robos en el estacionamiento no tiene ningún valor legal y, encima, puede terminar costando una multa extra.”Dirección Provincial de Protección al Consumidor
Vuelvo a la escena del principio, al playón de Neuquén, a las siete y pico de la tarde, al calor que todavía pesa sobre el asfalto. Un hombre con dos bolsas en la mano se acerca al bicicletero, fuerza el candado y no encuentra nada. Esa imagen, que parece menor, es la que dejó una enseñanza que excede a Neuquén: si un comercio te ofrece un estacionamiento, te está diciendo, sin palabras, que se hace cargo de lo que pasa ahí adentro. Y si no está dispuesto a cumplirlo, que no lo habilite.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Alerta Litoral