Pipino Cuevas cantó con su ídolo chaqueño y sigue soñando: luces verdes, un tropiezo y un dueto que emocionó
El exfutbolista y Yanina Bordachar aprobaron con tres verdes en Es mi sueño tras interpretar "Canción del mariachi"; el Chaqueño Palavecino se subió al escenario para hacer realidad un pedido del participante, mientras Abel Pintos marcó sus reparos sobre la tonalidad elegida.
El estudio de Es mi sueño se prendió fuego anoche cuando Pipino Cuevas, exdelantero de River, pisó el escenario junto a su compañera Yanina Bordachar y, sobre todo, cuando se cumplió un anhelo que él mismo arrastraba desde hacía varias galas: compartir micrófono con el Chaqueño Palavecino. La dupla arrancó la noche defendiéndose con "Canción del mariachi", el clásico popularizado por Antonio Banderas en la saga filmada por Robert Rodriguez, y se llevó tres luces verdes del jurado, aunque el cuarto integrante del panel, Abel Pintos, dejó una devolución con observaciones musicales que van a marcar el rumbo de los próximos envíos.
Para entender la magnitud del momento hay que retrotraerse unas semanas. Pipino ya había mostrado en emisiones anteriores que su pasaje del área grande al escenario no era un capricho pasajero: cada semana se lo vio más afianzado en lo vocal, más cómodo con la exposición y, sobre todo, más enamorado de un género que hasta hace poco le era ajeno. Yo lo había visto tímido en la primera gala, casi pidiendo permiso con la mirada; anoche, en cambio, se lo notó dueño de un lugar al que llegó empujado por la insistencia y por el cariño del público.
Un mariachi verde, pero con tareas para la próxima
La apertura con "Canción del mariachi" dejó al jurado dividido entre el aplauso y la revisión técnica. Los tres primeros evaluadores, Marcelo Polino, Florencia Peña y Soledad Pastorutti, levantaron su luz verde y resaltaron la energía y la entrega de la pareja. Abel Pintos, en cambio, reconoció que la actuación había sido disfrutada por los presentes, pero aclaró que a él no lo terminó de cerrar: su principal reparo pasó por la tonalidad elegida para la canción y por cómo esa decisión dejó a Cuevas en una zona incómoda dentro de la escala. "A mí no se me terminó de armar porque es evidente que te quedaba incómoda la tonalidad", le dijo Pintos al concursante, y agregó que cuando se canta de a dos hay que revisar ciertos detalles para que el número funcione como un todo. Para el próximo envío, el chaqueño ganador del Grammy pidió ver a Pipino más suelto, encontrando una comodidad que todavía no termina de aparecer en su voz.
Más allá de la observación, lo concreto es que Pipino y Yanina siguen en carrera. Y eso, en un formato tan exigente como Es mi sueño, ya es un premio al esfuerzo de alguien que dejó la camiseta de River para calzarse un traje con lentejuelas, algo que todavía suena a película y que sin embargo se vuelve tangible cada lunes a la noche.
El dueto soñado: cuando el Chaqueño bajó del jurado al escenario
El momento más esperado de la gala llegó cuando Pipino tomó la palabra en medio de la devolución y recordó que Abel Pintos ya había cantado en otra oportunidad con un concursante. "Yo también quiero tener esa oportunidad", le planteó, y entonces Guido Kaczka le preguntó con quién soñaba subir a cantar. La respuesta fue inmediata: el Chaqueño Palavecino, uno de los referentes más grandes del folklore argentino, autor de canciones que forman parte de la educación sentimental de varias generaciones. El Chaqueño no lo dudó, se levantó de su silla, cruzó el escenario y se acercó al oído del exfutbolista para conversar unos segundos antes de empezar.
Juntos interpretaron "La ley y la trampa", un clásico del repertorio popular que les permitió mostrar registro, timbre y, sobre todo, complicidad. A mitad de tema ocurrió uno de esos gajes del oficio del canto en vivo: Pipino perdió la letra y quedó unos segundos en blanco. Abel Pintos, atento desde su butaca, lo auxilió cantándole el fragmento olvidado hasta que el exjugador pudo retomar la canción y cerrarla junto a Palavecino. Pequeño traspié que, lejos de empañar la noche, terminó humanizando la actuación y arrancó una sonrisa cómplice del público.
Fuera de cámara: la charla entre el Chaqueño y Pipino
Después del tema, vino ese tipo de intercambios que sólo se dan en la televisión argentina cuando coinciden dos mundos muy distintos pero muy criollos a la vez. El Chaqueño, confeso hincha de Boca, le dijo a Cuevas que lo había hecho sufrir varias veces en la cancha cuando el delantero defendía la banda roja de Núñez, y hasta le adjudicó algún gol que dejó marca en el recuerdo xeneize. Pipino le devolvió la gentileza y elogiando la vigencia del Chaqueño sobre los escenarios. Entonces Palavecino zanjó la cuestión con una frase que sonó a declaración de principios: "La música nos une", soltó, y dejó flotando en el aire una idea que, mirá vos, parece escrita para este programa que se llama justamente Es mi sueño.
- Pipino Cuevas y Yanina Bordachar cantaron "Canción del mariachi" y obtuvieron tres luces verdes; la cuarta, la de Abel Pintos, quedó en rojo por reparos en la tonalidad.
- El Chaqueño Palavecino aceptó el pedido del concursante y cantó con él "La ley y la trampa" ante un estudio que se puso de pie.
- Abel Pintos salió al cruce cuando Pipino se trabó con la letra y lo ayudó a retomar la canción para que pudiera cerrar el dueto.
- Palavecino, hincha de Boca, recordó los goles que Cuevas le hizo a su equipo y cerró la charla con la frase "la música nos une".
- La pareja sigue en competencia en la segunda temporada de Es mi sueño, con el compromiso de revisar la elección tonal para la próxima gala.
Yo lo vi a Pipino bajar del escenario con la sonrisa dibujada de oreja a oreja, abrazado a su compañero de ruta y con la voz un poco rota por la emoción de haber cumplido un deseo que, me animo a decir, hasta él mismo dudaba que fuera a concretarse. Hay algo en estos cruces entre el deporte y el folklore, entre el patio de una cancha y el patio de un Festival de Cosquín, que sigue conmoviendo: es como si la pantalla confirmara que los ídolos, cuando se bajan del pedestal, también se emocionan, también se traban con la letra y también piden una mano al de al lado. Y si me preguntan a mí, les digo que esta dupla tiene mucho más para dar y que la observación de Pintos, lejos de ser un palo, fue un empujón cariñoso para que la próxima gala llegue en mejor tono, valga la palabra. Che, qué linda noche se mandó la televisión argentina.
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