Monster: el manga de Urasawa que pidió viajar entero a la pantalla
La serie animada que Madhouse estrenó en 2004 adaptó los 74 capítulos del thriller sin recortar ni un solo cuadro, siguiendo al pie de la letra las indicaciones de su creador.
Me acuerdo de la primera vez que vi a Kenzo Tenma caminando por una calle de Düsseldorf con la cabeza gacha y la espalda curvada, como si cargara un peso invisible, y entender ahí que algo se había hecho distinto en esa adaptación. Monster, la serie animada que el estudio Madhouse estrenó en 2004, no es una versión más de un manga exitoso: es el resultado de una condición que su autor, Naoki Urasawa, planteó antes de que comenzara la producción y que terminó definiendo cada uno de sus 74 episodios.
Una condición innegociable
Para dimensionar lo que eso significó hay que ordenar los nombres propios. Del lado del papel estaba Urasawa, que ya había terminado de publicar su manga cuando la animación arrancó a gestarse. Del lado del dibujo en movimiento, Madhouse, un estudio con trayectoria en proyectos adultos y complejos. Y en el rol de diseñador de personajes, Shigeru Fujita, que fue quien contó los detalles de un proceso de producción fuera de lo común.
Según el relato de Fujita, Masao Maruyama, cabeza de Madhouse, fue el encargado de explicarle al equipo que la autorización para adaptar Monster tenía una única condición: trasladar íntegramente la obra original. La exigencia abarcaba todos los capítulos e incluía la conservación de escenas y diálogos, sin recortes ni resúmenes. La idea era que la serie reflejara el manga tal como Urasawa lo había escrito, sin las libertades que suelen tomarse las adaptaciones.
“La autorización estaba sujeta a una condición: trasladar íntegramente el manga. El pedido comprendía todos los capítulos y exigía conservar escenas y diálogos.”Shigeru Fujita, diseñador de personajes de Monster
El autor en la sala de reuniones
Lo singular del caso es que Urasawa no se limitó a entregar su obra y desentenderse. El diseñador de personajes recordó que el mangaka participó de numerosas reuniones con el equipo creativo y que, en esos encuentros, dio indicaciones precisas. Algunas eran generales, pero otras bajaban a lo concreto: cómo debía moverse Tenma, en qué postura ubicarlo, qué gestos privilegiar para que la lectura emocional del personaje no se perdiera.
En un tramo puntual de la historia, por ejemplo, el pedido fue que el protagonista apareciera con la cabeza baja y la espalda curvada. No era un capricho estético: era una forma de traducir al cuerpo del personaje un estado interno que el manga había construido con paciencia. Esa intervención, que abarcó tanto la selección del contenido como la forma de mostrar al protagonista, se sostuvo a lo largo de toda la producción.
- Urasawa pidió adaptar el manga sin omitir capítulos, escenas ni diálogos.
- Madhouse, bajo la dirección de Masao Maruyama, aceptó la condición y produjo los 74 episodios.
- Shigeru Fujita, diseñador de personajes, trasladó las indicaciones del autor al equipo.
- Urasawa asistió a reuniones y dio instrucciones sobre postura y movimientos de Tenma.
- La serie se emitió sin episodios de relleno, algo poco habitual en las adaptaciones largas.
- Urasawa también lleva a la animación obras como Yawara!, Master Keaton y Pluto.
Como lectora y espectadora, lo que más valoro de Monster es esa coherencia entre lo que el autor quiso contar y lo que finalmente llegó a la pantalla. En un paisaje de adaptaciones que suelen estirar, comprimir o reinterpretar a sus anchas, acá hubo un creador que acompañó cada decisión y un estudio que aceptó la regla de juego. Para mí, ese cuidado en el detalle físico de los personajes y en el respeto por el ritmo del relato es lo que vuelve a Monster una rareza dentro de la animación japonesa.
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