Mirtha Legrand sigue peleándola desde una cama del Mater Dei: mejora, pero no se va a casa todavía
La conductora, que cumplió 99 años, atraviesa su segunda internación en pocas semanas por una neumopatía. Mientras el sanatorio confirma que evoluciona bien, su cocinera de toda la vida cuenta cómo pasa las horas y por qué nadie se anima a ponerle fecha de regreso a la pantalla.
Cuando uno piensa en Mirtha Legrand, casi inevitablemente la imagina sentada en su mesaza, con una copa de Malbec a un costado y esa capacidad de hacer hablar a cualquiera como si fueran amigos de toda la vida. Por eso verla otra vez dentro de un sanatorio, en lugar de moviéndose por los pasillos de un canal, golpea raro. Pero esta vez, lejos de ser una mala noticia que se vuelve a repetir, lo que llega desde el Sanatorio Mater Dei trae algo de alivio: la diva está mejorando día a día, aunque todavía le falta un trecho para poder volver a su casa.
Un parte médico que prefiere ir paso a paso
El director médico de la institución, Enrique Echagüe, fue el encargado de ponerle palabras al estado de salud de la conductora este miércoles 23 de septiembre. El comunicado fue breve pero tranquilizador: Legrand continúa mejorando de la neumopatía que motivó su internación el viernes 18, seguirá hospitalizada durante los próximos días para mantener los controles y, si todo sigue como hasta ahora, recién el viernes 25 habrá un nuevo parte oficial con el siguiente paso.
Desde el sanatorio, además, transmitieron el agradecimiento de la familia y de los profesionales por las muestras de afecto que llegaron de distintos lados, un clásico de cada vez que Mirtha tiene que parar la pelota. Es que la preocupación del público argentino por su salud no es nueva: en este 2025, la conductora ya tuvo que hacer una pausa anterior, después de pasar varios días con bronquitis y síntomas respiratorios que la obligaron a internarse el lunes 7 de septiembre.
La primera internación y un regreso que duró poco
- El 7 de septiembre ingresó al Mater Dei por un cuadro de bronquitis y síntomas respiratorios.
- La primera estadía evolucionó sin complicaciones y el domingo 13 recibió el alta médica.
- De regreso en su casa, continuó con tos y con el reposo indicado por los médicos.
- Por eso no retomó las grabaciones de sus programas y el viernes 18 volvió al mismo sanatorio.
- Ahora atraviesa una segunda internación, esta vez bajo el diagnóstico de neumopatía.
En criollo, y sin ánimos de dramatizar, lo que le pasó a Mirtha es algo bastante común en personas grandes que arrastran una infección respiratoria: parece que ya está, el cuerpo arranca a sentirse mejor, le dan el alta y, a los pocos días, el cuadro vuelve a pegar un coletazo. Lo que cambia aquí es la edad de la paciente y el peso simbólico que tiene cada parte médico, porque cualquier línea sobre su estado de salud se convierte automáticamente en tema de conversación en la calle, en las redes y en los noticieros.
Lo que cuenta Jimena Monteverde, la que siempre sabe
“Está durmiendo muy bien, pasa buena noche. No hablé con ella, pero me mantengo al tanto todos los días.”Jimena Monteverde
En una entrevista radial, Jimena Monteverde, la cocinera que la acompaña desde hace años en la mesa de los almuerzos y las cenas de Mirtha Legrand, se convirtió otra vez en una de las voces más buscadas para saber cómo transita la conductora estas jornadas. Contó que la pasa mirando televisión, que descansa bien y que, como era de esperarse en alguien tan habituada a manejar sus tiempos, ya tiene ganas de volver a su casa.
Monteverde aclaró que no habló directamente con Legrand, algo lógico si se tiene en cuenta el ambiente controlado de un sanatorio, pero que consulta a diario por su evolución. También aseguró que la conductora está acompañada por familiares y personas de su círculo más cercano, y que el equipo del programa siente su ausencia cada vez que se prenden las cámaras sin que ella esté al frente.
A esta altura, mirar la trayectoria de Mirtha Legrand es mirar buena parte de la historia de la televisión argentina: desde los años en los que conducía el ciclo por Canal 13 junto a su hermano Goldie, pasando por la recordada etapa de los almuerzos en los años setenta, hasta su llegada a El Trece con su emblemática mesaza, primero los domingos y luego los sábados, en dupla primero con Nico Repetto y después con Juana Viale. Verla hoy, a los 99 años, peleando contra una neumopatía desde una cama del Mater Dei, es un recordatorio de que el cuerpo a veces pide pausa, aunque la cabeza siga siendo la de siempre.
A mí, particularmente, lo que más me emociona es esa imagen que describió Jimena: la de una mujer de 99 años, rodeada de médicos y enfermeras, mirando tele y deseando volver a su casa. Es, en el fondo, la escena más común del mundo aplicada a alguien que dejó de ser una persona para convertirse en una institución. Lejos de la mesaza y de las cámaras, Mirtha es, ante todo, una abuela argentina que quiere recuperarse para volver a hacer lo que sabe: preguntar, escuchar y convidarnos una copa. Ojalá sea pronto.
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