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MAR, 13 OCT 2026
Turismo

Mesa chica: los porteños comen menos, comparten más y sacan el celular antes que el tenedor

Cuatro cocineros de Buenos Aires describen cómo se reconfiguró la salida a comer: porciones más cortas, vino por copa, platos a dividir y un teléfono que condiciona hasta la elección del restaurante. La sobremesa, por ahora, sigue en pie.

JL
Josefina LedesmaTurismo · · lectura 3 min
Mesa chica: los porteños comen menos, comparten más y sacan el celular antes que el tenedor

Te imagino este sábado a la noche, buscando dónde cenar en Buenos Aires. Antes de sentarte ya tenés tres historias guardadas del lugar, la foto del plato que te tentó y una idea bastante clara de cuánto vas a gastar. La escena que te cuento viene de ahí: de lo que cuatro cocineros porteños ven servicio a servicio, noche a noche, en sus propios restaurantes. Y el diagnóstico es coincidente: los argentinos comen menos que antes, cuidan el bolsillo con más atención y el celular se sentó a la mesa como un comensal más.

Dante Liporace, que maneja los espacios Trade Sky Bar y Trade Sky Club y tiene su restaurante en Palermo, lo explica sin rodeos: la reducción en las cantidades atraviesa generaciones. Los mayores de cuarenta ajustan las porciones por cuestiones de salud, y los más jóvenes, aun cuando tienen poder de gasto, llegan a la mesa con mayor conciencia sobre qué y cuánto van a comer. Ya no es tanto una cuestión de precio como de decisión.

Menos vino, más copas y un menú que ordena la cuenta

El consumo de alcohol acompaña esa misma pendiente. De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, el consumo de vino por habitante cayó 32% en la última década: se pasó de casi 24 litros anuales en 2015 a 16,1 litros en 2025. Germán Sitz, al frente de varios restaurantes porteños, lo traduce a la mesa: el vino por copa ganó espacio porque permite tomar menos y, a la vez, probar distintas etiquetas en una misma salida. La botella entera, en muchos grupos, ya no se justifica.

El contexto económico terminó de empujar otro cambio que se ve a simple vista: los platos se comparten. Cuando el motivo es el gasto, los comensales dividen entrada, principal y postre, describe Liporace. Narda Lepes, de Narda Comedor y Kõnã Corner, precisa el movimiento: lo más habitual es picar algo juntos al inicio y cerrar con un postre compartido, mientras que el plato principal es lo que más seguido se omite. Se come, pero se reparte.

El menú ejecutivo como ancla y el celular como filtro

En ese marco, los menús con precio fijo ganaron terreno. Sitz lo explica con una idea simple: un menú ejecutivo con valor claro baja la incertidumbre y facilita la decisión de cruzar la puerta. También se corrió la vara para juzgar si algo vale lo que cuesta. Liporace lo resume con una frase que repiten varios: un ticket alto puede sentirse barato si la experiencia lo justifica, y uno bajo puede parecer caro si no hay valor real detrás.

Si te toca elegir adónde ir esta semana, te dejo una referencia concreta: un menú ejecutivo en un restaurante de nivel medio en Buenos Aires ronda hoy los 15.000 a 25.000 pesos por persona, sin bebida, y suele incluir entrada, principal y postre o café. Como alternativa menos conocida, conviene mirar los comedores de hotel fuera de las zonas turísticas: menús similares, menos ruido y mesas más fáciles de conseguir. Para llegar, el subte cubre la mayoría de los polos gastronómicos; si vas a Palermo, las estaciones Plaza Italia y Scalabrini Ortiz te dejan a pocas cuadras de la mayoría de los lugares que mencionan estos cocineros.

Y un dato que vale la pena guardar: la mejor época para salir a comer en Buenos Aires sin pagar sobreprecios es de marzo a junio y de agosto a noviembre, cuando bajan los operativos turísticos y muchos restaurantes ofrecen promociones de semana fuera de los picos de julio y diciembre. Ahí es donde la relación entre lo que se paga y lo que se recibe suele cerrar más redonda, incluso en un contexto donde, como te contaba, se come menos, se comparte más y se fotografía casi todo antes del primer bocado.

JL

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