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LUN, 31 AGO 2026
Vida

Más de cien kilos de carne podrida abandonados en plena calle: un operativo que duró cuatro horas y todavía no tiene responsable

Un llamado anónimo a Defensa Civil destapó un paisaje dantesco en Valentina Sur Rural: vísceras, huesos y chacinados en descomposición mezclados con basura. El municipio sospecha de una faena clandestina y advierte sobre las sanciones para quienes arrojen restos animales en la vía pública.

EB
Elena BianchiSociedad · 31 DE AGO DE 2026 · lectura 5 min

El olor llegó antes que la patrulla. Un hilo de viento cálido arrastraba desde el fondo de la calle un hedor dulzón y agrio, ese que se pega a la ropa y al estómago, y que durante la mañana del operativo se volvió imposible de ignorar para los vecinos de Valentina Sur Rural, un barrio que conserva esa fisonomía de calles de tierra y casas bajas que todavía convive con los primeros paisajes de estepa. Cuando el personal municipal bajó de la camioneta y abrió las bolsas de consorcio apiladas contra el cordón, la escena confirmó lo que el teléfono de Defensa Civil había anticipado: había carne, vísceras, huesos y hasta trozos de chacinados en un estado de descomposición tan avanzado que, según relataron los propios trabajadores, costaba distinguir qué parte de qué animal era cada resto. Eran más de cien kilos de material biológico desparramado, mezclado con basura domiciliaria, como si alguien hubiera decidido vaciar una heladera entera en la vereda y seguir de largo.

Yo lo vi cuando ya estaban cargando las últimas bolsas, y todavía el aire tenía esa densidad pesada que deja la materia orgánica cuando lleva horas expuesta al sol. Los operarios trabajaban con guantes gruesos, barbijo y una calma profesional que contrastaba con la bronca contenida de varios vecinos que se habían acercado a preguntar qué pasaba. La respuesta la dio después, en diálogo con este medio, el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, que reconoció que el volumen encontrado fue absolutamente excepcional: "El volumen es tremendo, no había sucedido nunca tanta cantidad", resumió, todavía con el tono de quien no termina de asimilar lo que tuvo que coordinar esa mañana.

Un operativo que demandó cuatro horas y siete bolsas especiales

Lo que empezó como una denuncia telefónica terminó convertiéndose en un trabajo casi forense. Como el volumen superaba cualquier operativo de limpieza convencional, el municipio convocó a una empresa privada habilitada específicamente para manipular residuos patógenos, es decir, aquellos que por su composición pueden transmitir enfermedades a personas o a otros animales. El procedimiento demandó alrededor de cuatro horas y requirió el uso de siete bolsas especiales, de esas gruesas, de color diferenciado, que se sellan y se tratan como material de riesgo. En total se retiraron 102 kilos, que fueron enviados de manera directa a un horno de incineración pirolítica, la única vía autorizada para eliminar este tipo de desechos sin que queden expuestos al ambiente.

La diversidad de partes encontradas fue lo que encendió la alarma entre los inspectores. No se trataba de un solo animal mal descartado, sino de restos que, por variedad y cantidad, parecían provenir de varios. Esa pista, sumada a la ubicación del hallazgo en una zona de transición entre lo urbano y lo rural, hizo que la hipótesis principal de la Secretaría de Medio Ambiente apuntara directamente a una faena clandestina realizada en algún establecimiento cercano, quizás un galpón o un domicilio particular donde se sacrifican animales sin habilitación ni controles sanitarios. Baggio fue cauto al hablar del tema y se limitó a confirmar que todavía se está trabajando para determinar el origen exacto de los restos: "Estamos tratando de verificar de dónde pudo provenir", dijo, sin dar precisiones sobre si ya hay algún sospechoso identificado o si la investigación avanza sobre la base de cámaras de seguridad vecinales y el testimonio de los propios frentistas.

Por qué no se puede tirar este tipo de residuos en la vereda

Lo que para algunos puede parecer unasimple bolsa de desperdicios más, en realidad es un foco de riesgo sanitario y ambiental que las autoridades municipales aprovecharon para recordar en voz alta. El municipio fue tajante al remarcar que está terminantemente prohibido arrojar residuos de cualquier tipo en la vía pública y que quienes lo hagan pueden recibir multas contravencionales, cuyas escalas varían según la gravedad y el tipo de material descartado. Pero cuando se trata de restos de origen animal, la cosa se complica todavía más: la normativa exige un tratamiento específico porque pueden transmitir enfermedades como brucelosis, tuberculosis o distintos tipos de gastroenteritis, y además atraen roedores e insectos que después se expanden por el barrio.

  • Está prohibido arrojar residuos de cualquier tipo en la vía pública.
  • Los restos de origen animal requieren un tratamiento especial y no pueden desecharse como basura domiciliaria.
  • Las infracciones pueden derivar en multas contravencionales.
  • Los vecinos pueden denunciar situaciones similares a la línea 147 del municipio o al 103 de Defensa Civil.

Mientras los camiones del operativo terminaban de alejarse, todavía con ese rastro de olor que costaba sacarse de la nariz, varios vecinos se quedaron en la vereda mirando el lugar donde habían estado las bolsas. Una mujer mayor, que prefirió no dar su nombre, me dijo algo que resume lo que muchos pensaban y no se animaban a decir en voz alta: que esto no era la primera vez que veían cosas raras en el barrio, que ya habían notado movimiento sospechoso de madrugada y que lo de la carne podrida era apenas la punta de un problema más profundo que tiene que ver con la faena clandestina, los controles que no llegan y la impunidad con la que algunos creen que pueden deshacerse de lo que quieren en cualquier esquina. Por ahora, lo concreto es que 102 kilos de carne y huesos ya no están en la calle, que el horno pirolítico hizo su trabajo y que la investigación sigue abierta. Lo que todavía no se sabe es de dónde salió esa carne, quién la tiró allí y cuántas veces más puede pasar algo así antes de que alguien se haga cargo de verdad.

EB

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