Mario Boskis: "Cuando uno tiene un porqué, el cuerpo lo acompaña"
El cardiólogo repasó claves para una vejez con vínculos y propósito, y recordó los cuidados para evitar infecciones respiratorias en los meses de frío.
Son las seis de la tarde y el aire ya empieza a refrescar en la ciudad. Una señora abre la puerta del centro de jubilados con una taza en la mano, alguien saluda desde el fondo y otro pregunta cómo sigue la rodilla. Esa escena cotidiana, hecha de pequeñas rutinas y de presencia, es la que el cardiólogo Mario Boskis puso en el centro de la conversación cuando habló de envejecer bien. Para el especialista, salir, encontrarse con otras personas y sostener las actividades que entusiasman no son caprichos ni lujos: forman parte del bienestar en la vejez y, además, pueden favorecer la longevidad, siempre que se contemplen el estado general de cada persona y los cuidados necesarios para prevenir enfermedades respiratorias.
Cuidarse para cuidar a los demás
Boskis explicó que el invierno combina dos factores que hay que tener en mente: una mayor circulación de virus respiratorios y más tiempo compartido en ambientes cerrados, donde las ventanas suelen quedarse cerradas y el aire se vuelve más pesado. Estar en esos espacios con personas que están cursando una infección aumenta las posibilidades de contagio, y por eso el especialista insistió en que cuidarse también supone proteger a los demás. "Si uno tiene un síntoma respiratorio, lo más razonable es colocarse un barbijo para no contagiar al resto", dijo Mario, en línea con las recomendaciones que repiten los infectólogos desde hace años.
El cardiólogo repasó además gestos simples que conviene mantener como costumbre: lavarse las manos al llegar a casa o al trabajo y antes de comer, porque los virus y bacterias también se transmiten al tocar superficies y llevarse luego las manos a la boca, la nariz o los ojos. Son hábitos pequeños, casi invisibles, que en los adultos mayores cobran un peso extra, porque la respuesta inmune tiende a ser menos eficaz con el paso de los años.
Las vacunas que importan en esta etapa
- Vacuna antigripal, recomendada cada año, sobre todo antes del inicio del invierno.
- Vacuna antineumocócica, para prevenir la neumonía y sus complicaciones.
- Vacuna contra el virus sincicial respiratorio, una amenaza creciente en mayores de 60.
- La indicación debe partir del médico de cabecera, que conoce los antecedentes y los factores de riesgo del paciente.
Boskis fue claro al respecto: no se trata de aplicarse todas las vacunas disponibles en cualquier momento, sino de definir con el profesional de confianza cuáles corresponden en cada caso. La antigripal, la antineumocócica y la protección frente al virus sincicial respiratorio fueron las que mencionó, aunque dejó en claro que la decisión final la toma el médico que acompaña al paciente de manera regular.
El frío como enemigo silencioso
Acerca de las bajas temperaturas, el especialista aclaró algo que muchas veces se da por sentado y conviene revisar: una infección necesita la presencia de un virus o una bacteria. El frío, por sí solo, no enferma. Lo que sí puede hacer, según explicó, es disminuir el movimiento de las cilias, esos pequeños filamentos que tapizan las vías respiratorias y ayudan a retirar secreciones, y volver más lento ese mecanismo de defensa. Por eso la recomendación de abrigarse, ventilar los ambientes y evitar los cambios bruscos de temperatura cobra sentido, sobre todo en los mayores.
El ikigai como motor cotidiano
“Cuando uno tiene un porqué, el cuerpo lo acompaña. Conservar ocupaciones, amistades y comunicación con la familia ayuda a evitar el aislamiento, y la edad por sí sola no debería llevar a abandonar aquello que genera bienestar.”Mario Boskis
El cardiólogo vinculó el propósito de vida con el concepto japonés de ikigai y sostuvo que conservar ocupaciones, amistades y comunicación con la familia ayuda a evitar el aislamiento. La posibilidad de seguir con una actividad depende de lo que permita el cuerpo, y la edad por sí sola no debería llevar a abandonar aquello que genera bienestar. Salir a caminar, participar en un taller, encontrarse a tomar un mate con un amigo, visitar a los nietos o continuar con un oficio son, en esa mirada, mucho más que pasatiempos: son razones para empezar el día.
Qué actividades ayudan a sostener los vínculos
- Talleres y cursos en centros de jubilados, clubes de barrio o universidades para mayores.
- Encuentros regulares con amigos para tomar mates, jugar a las cartas o compartir comidas.
- Actividades físicas adaptadas, como caminatas, tai chi o clases de stretching en grupo.
- Voluntariados o colaboraciones comunitarias que den un sentido de pertenencia.
- Visitas y llamadas frecuentes a la familia, incluidas las videollamadas con nietos.
- Continuar con oficios o hobbies: jardinería, cocina, tejido, música, lectura en clubes.
Vuelvo a la escena del principio, esa puerta que se abre cuando cae la tarde y el murmullo de un centro de jubilados que recibe a los suyos. Boskis dice que la longevidad se construye con esos pequeños motivos, con la presencia de otros y con el cuidado cotidiano del cuerpo, incluido el de las vías respiratorias. La invitación, en definitiva, es a encontrar el propio ikigai y, al mismo tiempo, a no relajarse con las medidas de prevención: barbijo ante síntomas, manos limpias y vacunas al día, con el consejo siempre del médico de cabecera. En el tramo final de la vida, como en cualquier otro, las razones para levantarse pesan tanto como los remedios del placard.
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