La bola negra: la bitácora secreta de los Javis, hecha de películas y novelas
Los directores de La bola negra confesaron qué films y lecturas usaron como brújula para orientar a su equipo, desde Apocalypse Now hasta Sofia Coppola, y hasta una frase sobre Penélope Cruz que se volvió declaración de principios.
Me acuerdo perfectamente la primera vez que escuché que un director repartía una lista de películas antes de rodar, como quien manda la lista de útiles al inicio de las clases. Lo imaginé como una especie de mapa del tesoro colgado en la pared del set, con fotogramas y títulos escritos a mano, una mezcla entre la bitácora de un capitán y la tarea del colegio. Cuando Ambrossi y Calvo, los Javis, contaron que trabajaron con un documento que le pasaron a todo el equipo con pelis que hay que ver y lecturas que hay que hacer para preparar La bola negra, sentí que esa imagen finalmente dejaba de ser un capricho de cinéfilo y se convertía en una herramienta concreta de trabajo.
La película llegó a los cines el 25 de septiembre y, con el estreno, los realizadores compartieron cómo se sirvieron de otros films para hablar el mismo idioma con actrices, vestuaristas y directores de arte. Ambrossi lo explicó con una sencillez que a mí, personalmente, me resultó muy honesta: el material permitía señalar ejemplos concretos al conversar sobre una escena, una elección de vestuario o un pasaje literario. Es decir, no se trataba de copiar planos ni de reverenciar a los maestros, sino de usar otras películas como idioma común, como una lengua franca entre áreas que muchas veces hablan dialectos distintos.
El mapa de referencias que usaron los Javis
- Ven y mira, la obra de Elem Klimov que Ambrossi mencionó como referencia del equipo.
- Cold War, de Pawel Pawlikowski, estrenada en 2018.
- La conversación, de Francis Ford Coppola.
- La mirada de Ulises, de Theo Angelopoulos.
- El cine de Sofia Coppola, citada por la relación entre dos personajes perdidos en mundos que no les corresponden.
- Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, vinculada a una escena con Penélope Cruz.
De todas esas referencias, la que más me hizo sonreír fue la que Calvo eligió para resumir su película: Lo mismo pero con Penélope Cruz en un tanque. La frase funciona como un regalo y como una confesión al mismo tiempo, porque el director estaba pensando en esa secuencia de Apocalypse Now en la que unas bailarinas actúan frente a los soldados y deben escapar en helicóptero cuando los hombres se abalanzan sobre ellas. Esa manera de sintetizar una película entera en una imagen tan concreta me parece una de las cosas más lindas que tiene el cine cuando se mira desde adentro, y me dio la sensación genuina de que los Javis entienden el oficio como un diálogo constante con quienes vinieron antes.
Hay algo que los directores no aclararon y que a mí, como espectadora, me quedó dando vueltas: no difundieron el listado completo de obras que acompañaron el trabajo, así que parte del juego con La bola negra es justamente sentarse en la butaca y rastrear esas conexiones con ojos de detective. Por eso, y porque se trata de una película argentina que dialoga con el cine europeo y con el de Hollywood al mismo tiempo, me permito cerrar con una opinión muy personal: celebro que un director se siente a leer novelas y ver películas viejas no para esconderlas en una filmoteca, sino para repartirlas como quien reparte el mate en una ronda. Esa generosidad, que en criollo y en guaraní diríamos casi como un pyhare (eso, una sobremesa que se estira hasta la noche), es la que termina construyendo películas que se sienten habitadas por muchas voces, y la que convierte a La bola negra en una propuesta que vale la pena mirar con tiempo, sin prisa, dejándose llevar por las referencias que los Javis sembraron con tanto cariño.
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