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VIE, 11 SEPT 2026
Economía

Jubilaciones de octubre: ajuste del 1,66% sobre la inflación de agosto y bono que sigue congelado desde marzo de 2024

El haber mínimo bruto se ubicará en $435.748,51 y, sumando el refuerzo sin actualizar, el ingreso neto quedará en $492.676,05. El haber máximo rozará los $2,77 millones de pesos una vez descontado el aporte al PAMI.

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Alfredo RamírezRío y pesca · 11 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

El sistema previsional argentino aplicará en octubre un incremento del 1,66% sobre las jubilaciones y pensiones del régimen general, en línea con la variación que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró durante agosto, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La fórmula de movilidad, vigente desde 2021, mantiene su mecánica de actualización trimestral atada a la inflación y vuelve a situar a los pasivos frente a un escenario de recuperación nominal que, en los hechos, dista de equiparar la pérdida del poder adquisitivo acumulada en los últimos años.

El haber mínimo y el peso del bono sin actualizar

Con el nuevo cuadro, el haber mínimo jubilatorio pasará a $435.748,51, cifra que, adicionada al bono de refuerzo de $70.000 —congelado desde marzo de 2024—, arroja un ingreso total bruto de $505.748,51. Tras descontar el aporte del 3% destinado al Programa de Atención Médica Integral (PAMI), el monto neto que percibirán los beneficiarios ascenderá a $492.676,05. El haber máximo, por su parte, alcanzará los $2.932.174,85 brutos y los $2.769.316,82 una vez practicada la retención correspondiente. Cabe destacar que el bono de $70.000 acumulaba al cierre de septiembre treinta meses sin variación, y con octubre se llegará al trigésimo primer mes consecutivo de congelamiento.

La persistencia del refuerzo sin actualizar introduce una asimetría relevante: mientras el ajuste formal sobre el haber es del 1,66%, quienes perciben la jubilación mínima más el bono registran un incremento efectivo de apenas el 1,42%. De acuerdo con las estimaciones disponibles, alrededor de 2,89 millones de beneficiarios dependen de esa combinación mínima más complemento, por lo que la distancia entre el porcentaje anunciado y el percibido resulta significativa para un universo considerable de adultos mayores.

Pensiones no contributivas y Asignación Universal por Hijo

El mismo porcentaje de movilidad alcanza a las pensiones no contributivas. La Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), a la cual se accede a los 65 años sin requisitos de aportes, quedará fijada en $348.598,81; adicionando el bono, el monto bruto ascenderá a $418.598,81 y el neto, tras el descuento del PAMI, se ubicará en $408.140,85. La pensión por invalidez laboral, equivalente al 70% del haber mínimo, será de $305.023,96 y, con el complemento, de $365.873,24 en mano. En tanto, la Asignación Universal por Hijo (AUH) se reajustará a $156.588 mensuales por cada menor de 18 años y a $509.863 por hijos con discapacidad, manteniendo la mecánica habitual: el 80% se abona de manera mensual y el 20% restante se acumula para un pago anual sujeto a la presentación del certificado de salud y escolaridad.

Asignaciones familiares y base de cálculo para autónomos

  • Asignaciones familiares por hijo menor: $78.304, $52.821, $31.949 o $16.486, según el tramo de ingresos del hogar.
  • Tope familiar de ingresos para acceder a las prestaciones: $6.419.725.
  • Límite individual de remuneración: $3.209.862.
  • Base de cálculo de aportes para trabajadores autónomos: salario mínimo de referencia de aproximadamente $146.760 y tope máximo de $4.769.631.

La dinámica descripta reitera un patrón que, en términos históricos, ha generado debates recurrentes en torno a la capacidad del esquema de movilidad para sostener el poder de compra de los haberes previsionales. Desde la recuperación de la fórmula automática en 2021, tras el período de ajustes discrecionales implementado durante la gestión anterior, cada aplicación trimestral deja al descubierto el desfasaje entre el ritmo del IPC y la evolución real de los ingresos de los sectores más vulnerables. El congelamiento del bono de $70.000, en particular, configura una regresión relativa para quienes dependen de ese refuerzo para acercar sus ingresos a la línea de subsistencia, en un contexto donde los precios de los bienes esenciales —alimentos, medicamentos, servicios públicos— han registrado incrementos sostenidos en los últimos meses, configurando un escenario que vuelve a poner en el centro de la discusión la suficiencia de las prestaciones previsionales.

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Alfredo RamírezRío y pesca

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