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JUE, 15 OCT 2026
Entretenimiento

El regreso de Beerus: una nueva oportunidad para que Goku vuelva a enamorar

Toei Animation reversiona el arco que presentó al Dios de la Destrucción con secuencias reanimadas y un ritmo más limpio. La pregunta inevitable es si alcanza con reanimar lo viejo o si hacía falta un capítulo completamente nuevo.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos · · lectura 4 min
El regreso de Beerus: una nueva oportunidad para que Goku vuelva a enamorar

Imaginate la escena: la pantalla encendida, esa luz azulada invadiendo el living, y de pronto ese bigotudo insoportable de Vegeta ajustándose los guantes porque sabe que lo que viene no tiene piedad. Así arranca esta nueva vuelta de Dragon Ball Super, con un Beerus desperezándose en su trono después de una siesta eterna y con un Goku que, mientras desmaleza un campo en familia, extraña las trompadas al nivel de los dioses. Es la misma historia que ya vimos en 2015, sí, pero contada con otra textura, con otro aire, como cuando ponés un disco viejo remasterizado y de repente descubrís matices que la cinta original te había tapado.

Lo que cambia y lo que se queda

La movida de Toei Animation no fue armar una remake desde cero, sino agarrar el primer arco de Dragon Ball Super, ese que ya había circulado como La batalla de los dioses, y meterle mano de verdad. Reanimaron secuencias enteras, redibujaron escenarios de abajo y mejoraron los efectos, pero también dejaron planos de la versión original que, por contraste, quedan en evidencia. Es la lógica de cualquier remaster: una parte rejuvenece y la otra te recuerda el paso del tiempo.

  • Secuencias de combate completamente reanimadas con un acabado muy superior al de 2015.
  • Escenarios dibujados desde cero, con más detalle y profundidad.
  • Recorte de tramas secundarias, entre ellas el viaje familiar de Vegeta que estiraba el ritmo sin aportar demasiado.
  • Mayor cercanía con la estructura del manga original de Akira Toriyama y Toyotaro.

El punto de partida es el que cualquiera que haya seguido la saga tiene grabado: Goku vive en una calma casi aburrida después de derrotar a Majin Buu, entre el tractor, la tierra y los mates con Goten, mientras una vocecita adentro le repite que ya no le quedan rivales al nivel que necesita para que el corazón le lata de verdad. Del otro lado del universo, Beerus abre un ojo, le empieza a rugir la panza y empieza a caminar hacia la Tierra con la intuición de que hay un saiyan capaz de hacerlo transpirar.

Lo más jugoso de esta revisión está en el ritmo. La serie original arrastraba episodios y episodios con idas y vueltas que terminaban aburriendo incluso al fan más fiel. Acá, siguiendo el camino que en su momento marcó Dragon Ball Z Kai, le metieron tijera a lo que sobraba y dejaron la línea argumental mucho más limpia. Se nota y se agradece: el viaje al enfrentamiento entre Goku y Beerus va más al hueso, sin tantos desvíos.

“La animación es el argumento más sólido de este regreso. Las secuencias nuevas lucen muy por encima de la versión original, aunque conviven con planos conservados que ya no envejecen igual de bien, algo lógico en un remaster que no es remake completo.”Verónica Cardozo

El detalle no menor para los que estamos en el Río de la Plata es el del lenguaje. Si bien el material se mueve en japonés en su origen, lo que llega a nuestras pantallas conserva ese tono universal que la saga construyó durante décadas, y a mí, personalmente, me sigue generando esa cosa linda de volver a ver al Putter (ese personaje bufón que en guaraní significa algo así como enclenque o inútil y que en la serie vendría a ser la cara de varios enemigos menores) siendo vapuleado por Goku mientras el público de la Tierra contiene la respiración. Es una imagen que me conecta con mi propia infancia, y creo que a varios de los que tenemos entre 40 y 60 nos pasa igual.

Disponible en cuatro plataformas de streaming, esta nueva versión rema contra dos frentes que habían complicado al estreno original: la animación irregular y el ritmo que se estiraba como la masa de pizza del maestro Roshi. Si mantiene ese nivel en los próximos arcos, probablemente se transforme en la forma definitiva de recorrer esta etapa de la saga, esa en la que Goku deja de pelear contra terráqueos y empieza a medirse con las deidades del universo.

Dicho todo esto, y acá me permito la opinión comoColumnista, me quedo con una sensación atravesada: por un lado celebro que le hayan dado una mano de pintura a un arco que lo merecía, y por el otro me queda la espinita de pensar si no era el momento de tirar a la cancha una historia completamente nueva. Pero bueno, también entiendo la lógica: remasterizar es más barato, más seguro y convoca a los fans de siempre. En lo personal, mientras la animación siga así de prolija, yo le doy pulgar para arriba y me quedo viendo, que es lo que terminé haciendo el último domingo a la noche, con el termo a mi lado y una sonrisa boba que no se me iba.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

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