El Carqueque: 82 kilómetros de huella pura entre Malargüe y la cordillera mendocina
Sin asfalto, sin señalización y sin estaciones de servicio, este camino del sur de Mendoza regala castillos de erosión, nieve repentina y la posibilidad de acortar 70 kilómetros hasta el cruce con Chile. Una travesía para los que quieren meter las manos en el volante y los pies en el barro.
Te imagino cargando el tanque en Malargüe, revisando la presión de las cubiertas y preguntándote si el mapa miente o el camino simplemente no existe. Un poco de las dos cosas, te aviso. El llamado Camino del Carqueque mide 82,8 kilómetros y une la ciudad cabecera del departamento del mismo nombre con la Ruta Provincial 226 en Valle Noble, pero no tiene número de ruta asignado ni la señalización clásica de las rutas argentinas. Es huella pura, del tipo que se hace con una camioneta alta, buen Ángulo de entrada y paciencia para los badenes.
Como referencia económica, calculá entre 25.000 y 35.000 pesos por noche de alojamiento en Malargüe para una pareja en una cabaña o hostería de gama media durante la temporada de verano, que es la época más recomendada. La nafta, en cambio, hay que cargarla entera en la ciudad porque no hay estaciones de servicio en todo el recorrido. Desde Buenos Aires se llega a Malargüe por la Ruta Nacional 40 pasando por San Rafael, un viaje de unas 12 horas en auto sin parar; desde Mendoza capital son alrededor de 6 horas por la misma vía.
Los Castillos de Pincheira, antes que la montaña
A menos de 30 kilómetros de Malargüe aparece la primera parada que vale un día entero: los Castillos de Pincheira, un conjunto de torres, murallas y agujas que la erosión talló durante siglos sobre materiales sedimentarios y volcánicos. El sitio integra una reserva natural que protege la cuenca alta del río Malargüe, que es endorreica: sus aguas no llegan al mar sino que se conectan con la laguna de Llancanelo, uno de los grandes humedales del sur provincial. El nombre del lugar recuerda a los hermanos Pincheira, Antonio, Santos, Pablo y José Antonio, que comandaron una banda armada con cientos de hombres entre Chile y la Argentina tras la Independencia y usaron estas quebradas como refugio hasta que fueron desarticulados en 1832 por fuerzas chilenas al mando del general Manuel Bulnes.
- Castillos de Pincheira: erosión de materiales sedimentarios y volcánicos, reserva natural sobre la cuenca alta del río Malargüe y la laguna de Llancanelo.
- Portezuelo del Carqueque: altura máxima cercana a los 2.800 metros, clima cambiante, piso firme y barro que se alternan en pocos metros.
- Puente Amarillo: punto donde la huella desemboca en la Ruta Provincial 226, cruce hacia Valle Noble, El Azufre y el Paso Internacional Planchón-Vergara, o giro hacia Las Loicas y la Ruta Nacional 145.
Lo que hay que saber antes de meter la primera
Pasados los castillos la huella sube con pendiente marcada hasta el Portezuelo del Carqueque. Ahí el clima puede dar un vuelco en minutos: sol en Malargüe y nieve en el paso, piso firme en una curva y barro cien metros más adelante. El descenso, si completás el trayecto, te deposita en el Puente Amarillo y desde ese cruce podés seguir hacia Valle Noble, El Azufre y el Paso Internacional Planchón-Vergara, o girar hacia Las Loicas y retomar la Ruta Nacional 145. El Carqueque acorta unos 70 kilómetros la vinculación entre Malargüe y ese sector cordillerano respecto del circuito habitual por asfalto.
Una alternativa menos conocida para sumar a la vuelta
Si te queda un día y querés salir del eje del Carqueque, mi recomendación es desviarte unos kilómetros hacia la Reserva Natural Castillos de Pincheira pero por el acceso norte, que está menos transitado que el tradicional. Ahí caminatas cortas permiten ver las formaciones desde otro ángulo, casi sin cruzarte con otros visitantes, y te llevás una postal distinta del mismo paisaje sin sumar complejidad técnica al viaje.
Mejor época para ir
La ventana ideal es entre noviembre y marzo, cuando la nieve en el portezuelo cede y el barro se vuelve manejable. En pleno enero, con días largos y secos, es cuando la huella se transita con mayor seguridad, aunque siempre conviene preguntar en Malargüe por el estado del paso antes de arrancar. El resto del año el camino queda restringido a quienes cuentan con experiencia real en montaña y equipo invernal. Te lo resumo así: el Carqueque no te regala nada, pero lo que te da lo recordás muchos veranos.
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