El alemán se quedó sin pilas: Zverev dijo basta y Davidovich Fokina lo mandó a casa en Shanghái
El futuro número 1 del mundo reconoció que no descansa desde el US Open. El malagueño sacó pasaje a la final y espera por Jódar, que barrió a Medvedev. Habrá definición 100% española.
Lo vi levantar la raqueta al final del primer set, como pidiendo aire. Zverev ganó el parcial inicial, sí, pero ya se le notaba la lengua afuera. A veces el tenis se juega con las piernas, y las piernas, cuando no descansan, dejan de responder. Eso le pasó al alemán en Shanghái.
El número 2 del mundo, que cerrará la temporada en lo más alto del ranking, cayó en semifinales del Masters 1000 chino ante Alejandro Davidovich Fokina por 5-7, 6-4 y 6-3, en dos horas y pico de partido. El malagueño, que con esta victoria alcanza su mejor ranking histórico (puesto 14 del mundo), le quebró la racha al germano y se metió en la final del torneo.
El cuerpo habló antes que la raqueta
“No soy un robot, soy un ser humano y me canso. Después del US Open solo tuve un día libre. He jugado mucho tenis, lo que es positivo porque significa que he jugado bien. Pero me noto falto de energía. Me sentía apagado ya en el primer set, aun habiéndolo ganado. Todos somos seres humanos, también los mejores jugadores del mundo. Necesito un break, parar al menos unos días, y ver cómo reacciona mi cuerpo.”Alexander Zverev
La confesión duele porque viene de un tipo que venía ganándolo todo. Pero tiene su lógica: arrancó el año quemando etapas en el circuito, ganó títulos pesados, peleó cada bola como si fuera la última, y el cuerpo, tarde o temprano, pasa la factura. Zverev ganó el primer set y apenas cedió dos quiebres en todo el partido, cifras que en otra noche le alcanzaban. Esta vez no.
- Davidovich Fokina es finalista del Masters 1000 de Shanghái y desde el lunes será 14° del mundo, su mejor ranking.
- Rafael Jódar, de 20 años y actual 13°, despachó a Daniil Medvedev por 6-3 y 6-4 en una hora y 36 minutos.
- La final será completamente española y se juega este domingo desde las 5.30 hora argentina.
Del otro lado del cuadro, el joven Jódar hizo los deberes ante Medvedev con un tenis sobrio y maduro, impropio de los 20 años que carga en la mochila. El ruso, quinto del mundo, no le encontró la vuelta al partido. Así se armó la combinación soñada por el público español: una final entre compatriotas en tierras chinas, con un veterano inspirado y un pibe que no le tiene miedo a nada.
La gran pregunta queda flotando: ¿el desgaste le pasará factura a Zverev en el cierre de la temporada, o el alemán aprovecha el golpe para parar, resetear y llegar entero a las finales de año? El propio jugador lo dijo: necesita un break. Veremos si le llega a tiempo. Mientras tanto, la final del domingo la juegan otros. Los que aún tienen energía para regalar.
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