Saltar al contenido
Alerta LitoralAlerta Litoral ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,97%Dólar MEP $1.538,70 -0,27%Riesgo país 589 pb 0,00%
MAR, 13 OCT 2026
Entretenimiento

Darío Giordano salió a desmentir a su hijo y dejó una frase que duele: «Los contactos y el poder no convierten una versión en verdad»

El productor difundió un comunicado en el que rechazó las acusaciones de violencia física y emocional que lanzó Valentín Yankelevich y, aunque pidió perdón por no haber estado a la altura emocionalmente, sostuvo que nunca hubo episodios de esa naturaleza en la familia. La historia detrás de un duelo que nunca se cerró.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Darío Giordano salió a desmentir a su hijo y dejó una frase que duele: «Los contactos y el poder no convierten una versión en verdad»

A veces las historias que uno cubre como periodista dejan un zumbido en los oídos, como esa mezcla rara entre el living de una casa y un set de televisión que se funden en una misma imagen. Esta semana me pasó otra vez: la imagen de un padre y un hijo discutiendo, no en una mesa familiar sino en la plaza pública, sobre los años más dolorosos de sus vidas. Darío Giordano y Valentín Yankelevich, el productor y el hijo mayor de Romina Yan, quedaron otra vez en el centro de la escena, y de la peor manera: hablando de violencia, de duelo y de palabras que, una vez dichas, ya no se pueden guardar en un cajón.

Un comunicado en medio de la tormenta

Todo empezó cuando Valentín, hoy joven adulto, decidió romper el silencio y contar públicamente que durante su infancia y adolescencia vivió episodios de violencia física y emocional en su hogar, sobre todo después de la muerte repentina de su mamá, la actriz Romina Yan, en septiembre de 2010. Un día después de ese testimonio, Giordano salió a responder con un texto escrito, en el tono medido de quien sabe que cada palabra va a ser analizada con lupa.

«Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia», escribió el productor, en un comunicado que se conoció este lunes y que él mismo se encargó de difundir para que no quedara en versiones de terceros.

“La muerte inesperada y repentina de Romina destruyó el mundo que conocía. Nunca imaginé vivir una vida sin ella.”Darío Giordano

En esa misma carta, Giordano describió el impacto que tuvo perder a su esposa, madre de sus tres hijos: Valentín, Franco y Azul. Contó que tuvo que atravesar ese duelo mientras intentaba sostener la casa y contener a los chicos, y reconoció, con una honestidad que a mí, les confieso, me llamó la atención, que probablemente no estuvo a la altura de lo que sus hijos necesitaban en ese momento. «Es posible que, en ese momento de duelo y dolor, yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban. Les pido perdón por eso», dijo, aunque aclaró que pedir perdón no es lo mismo que admitir violencia.

«Los contactos y el poder no convierten una versión en verdad»

Hay una frase en el comunicado que, a mi entender, resume todo el cruce y merece leerse con atención: «Los contactos y el poder no convierten una versión en verdad, ni le otorgan a nadie más derecho que a un padre a ser escuchado». Giordano no mencionó nombres propios al escribirla, pero la referencia es bastante clara: del otro lado está una familia con mucho peso en la industria del espectáculo, encabezada por Gustavo Yankelevich, abuelo materno de los chicos y figura clave del mundo del entretenimiento argentino. La frase suena, hay que decirlo, como un golpe bajo hacia el entorno materno, aunque él prefirió presentarlo como una reflexión más general sobre las disputas familiares.

Como periodista y como alguien que viene siguiendo esta historia desde hace años, lo que más me golpea no es tanto el cruce de comunicados, sino la imagen de tres chicos -Valentín, Franco y Azul- que quedaron a la deriva cuando eran apenas niños. El amor se nota: un padre que defiende su versión, un hijo que necesita que se lo escuche, un abuelo que tomó la tenencia cuando hizo falta. Pero también queda a la vista una herida que ningún comunicado va a cerrar. Ojalá, por ellos, esa conversación pendiente que Giordano pide se dé algún día, aunque más no sea para que cada uno pueda soltar, de una vez, lo que lleva cargando desde aquel septiembre de 2010. Mientras tanto, lo único cierto es que esta historia se sigue escribiendo en público, y que cada frase que se cruza deja menos lugar para el abrazo que, sospecho, todos necesitan.

VC
Verónica CardozoCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo