Beverley y una frase que duele: hay figuras NBA que no la pegarían en Europa
El base, con pasado en las dos puntas del Atlántico, aseguró que el problema no es físico ni técnico sino mental: en el viejo continente manda el sistema y la estrella debe callarse.
Lo dijo con esa cara de tipo que no se banca el verso. Pat Beverley se sentó frente al micrófono y tiró una de esas frases que prenden fuego en las redes: actualmente hay superestrellas de la NBA que no podrían jugar en Europa. Y lo dejó picando, sin nombres, sin peros.
Me imagino la escena. El pibe del cronista levanta la ceja, mira la grabación y piensa: pará, pará. Beverley, que tiene 38 años y se sigue calzando los cortos, sabe de lo que habla. Del otro lado del charco levantó una EuroCup como MVP y hasta se dio el gusto de pisar una Final Four de Euroliga. O sea, no es un queso hablando de Marte: es alguien que se sentó en el vestuario de los dos mundos.
El problema no está en las piernas
Porque uno podría pensar que la diferencia pasa por el físico o por el talento con la pelota. No. El propio Beverley lo aclaró rápido: no es eso. La traba, según él, es la cabeza. Es el famoso chip que no todos los cracks norteamericanos están dispuestos a cambiar.
“Todo gira en torno al equipo. El entrenador lo controla todo. Es casi como un equipo universitario formado por adultos. El equipo está por encima de cada individuo.”Pat Beverley
Esa es la madre del borrego. En Europa el sistema se come al ego. Y eso, para un jugador que en la NBA tiene la pelota en la mano las últimas ocho posesiones del partido, suena a pesadilla. Beverley tiró otro ejemplo que pinta de cuerpo entero al estilo europeo: el DT puede decidir que no tire hasta que queden menos de seis segundos en el reloj. Seis segundos. Imagínense eso susurrado al oído de un crack acostumbrado a jugar con el aro ajeno.
Defender, la otra gran discusión
- La defensa manda: en Europa el entrenador planifica cada rotación y cada marca desde el banco.
- Las decisiones se respetan: si el cuerpo técnico dice no tirar, no se tira.
- El reloj corre: los relojes de posesión condicionan los ataques y obligan a mover la pelota con paciencia.
- El ego se guarda: el protagonismo individual queda subordinado al funcionamiento colectivo.
- La estrella cede: un jugador acostumbrado a decidir en la NBA debe aceptar un rol secundario.
Me acuerdo de aquellos partidos de Estudiantes de Obras en el Luna Park, cuando los pibes sentían que el DT los tenía atados con correa. Ahora multiplicá eso por diez y sumale que del otro lado hay un estadounidense de dos metros que cobra en dólares. El choque cultural puede ser cinematográfico.
Beverley sigue en carrera, del otro lado
Mientras la frase da vueltas por el mundo, el protagonista ya tiene club: la próxima temporada seguirá su carrera en Boulazac, en la liga francesa. O sea, el que dice que las estrellas de la NBA no aguantan Europa sigue eligiendo Europa. Tiene sus códigos, el hombre. Próximo partido: habrá que ver quién se anima a responderle desde algún entrenamiento de pretemporada en Estados Unidos. A mí me quedan dando vueltas algunos nombres, pero eso lo dejo para la próxima nota.
Walter Mambrín, Deportes.
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