Yoko Taro, el creador que se quedó sin sueño pero le tiene terror al olvido
Imaginate la escena: un escenario en Tokio, un tipo con la máscara de Emil —esa carita blanca con la boca cosida que ya es su sello— y un público que sabe que está escuchando a uno de los directores más raros e influyentes del videojuego japonés. En el festival The Tenth Mosaic, Yoko Taro habló sin anestesia: dijo que ya cumplió su sueño profesional, que evalúa vivir de sus ahorros y que lo único que lo empuja a seguir laburando, cada mañana, es el miedo a que la cabeza le empiece a fallar.
La confesión llegó en una entrevista con Keisuke Okabe, director de Ender Lilies, y tiene la lógica interna de alguien que ya hizo todo lo que quería hacer. Su primer gran hito, Drakengard para PlayStation 2, salió en 2003. Desde entonces construyó la saga NieR, una de las franquicias más queridas —y más crueles— del género. Pero para él, todo lo posterior fue un regalo inesperado.
El motor ya no es la ambición: es el Alzheimer
Taro lo dijo con una frase que parece chiste pero no lo es. "Cuando me enfrento a una situación difícil en el trabajo, me sobrepongo diciéndome a mí mismo: esto es bueno para prevenir la demencia", tiró, siempre escondido detrás de la máscara. La declaración retrata a un creador que ya no se mueve por la gloria ni por la, sino por una urgencia mucho más íntima: mantener la mente encendida el mayor tiempo posible.
- Drakengard (2003), su debut como director y, según sus palabras, el techo de su carrera.
- La saga NieR, que lo consagró internacionalmente con Automata a la cabeza.
- Voice of Cards y el móvil 404 GAME RE:SET, sus lanzamientos más recientes dentro del universo NieR.
- Varios proyectos de los últimos años que quedaron cancelados antes de ver la luz.
La nueva Evangelion, con Taro en el guion
Entre todo lo que tiene entre manos, hay un anuncio que sacudió a los fans: Yoko Taro está escribiendo el guion de la próxima serie televisiva de Neon Genesis Evangelion. La producción además sumará a Keiichi Okabe —el compositor inseparable de NieR y Drakengard— en la música, lo que confirma que la dupla creativa más querida del japonés raro sigue intacta y ahora se cruza con uno de los franquicias más grandes del animé.
Una industria que cambió para siempre
Taro también se tomó un rato para mirar a los pibes que vienen. Dijo que las herramientas actuales y la inteligencia artificial le dan a los creadores más jóvenes una libertad creativa que él ni se imaginaba cuando empezó. Es la lectura de un veterano que no reniega de lo nuevo, sino que lo observa con la calma de quien ya no tiene nada que demostrar.
“Cuando me enfrento a una situación difícil en el trabajo, me sobrepongo diciéndome a mí mismo: esto es bueno para prevenir la demencia.”Yoko Taro
Yo te confieso algo, y sé que es medio ñoño: leer a Taro me dejó pensando en cuántos de nosotros seguimos yendo a laburar todos los días no porque nos falta otra cosa, sino porque la rutina es la única anestesia barata contra el paso del tiempo. Mba'eichapa, dirían los guaraníes —algo así como "cómo andamos"—. Cómo andamos, Yoko, y gracias por seguir, aunque sea, haciendo memoria.
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