Valencia se puso la capa y Boca se vistió de milagro en Arroyito
Enner Valencia entró, ganó tres veces de cabeza y le dio a Boca el pase a semifinales de la Copa Argentina después de ir perdiendo 0-2 con Racing. Banfield será el próximo rival del equipo de Arruabarrena.
Levantó la mano el banco y el banco le devolvió la tarde. Enner Valencia entró a los 11 del segundo tiempo por Alan Velasco, se acomodó la cinta en la muñeca como quien se ata los guantes antes de subir al ring, y en 23 minutos le cambió la cara a una noche que se venía brava para Boca en Arroyito. Yo lo vi desde la tribuna y todavía no lo puedo creer: el Xeneize perdía 0-2 contra Racing y se terminó metiendo en semifinales de la Copa Argentina con un 3-2 que nadie tenía en la cabeza. Ni el más optimista de La Boca.
Tres cabezazos, una remontada
El primer gol llegó en una pelota parada: Valencia se soltó de la marca, se elevó solo y mandó el centro a la red. El empate fue una réplica con firma de Sebastián Villa, que lo habilitó desde la izquierda con un envío que el ecuatoriano volvió a ganar de cabeza. Y cuando el partido se iba a los penales, otra vez el nueve apareció en el área para clavar el tercero y desatar el delirio de los 45.000 que coparon el estadio. Tres goles con la misma fórmula: centro, salto, cabezazo, gol. Repetido hasta el hartazgo del arquero Facundo Cambeses.
Hasta ese partido, Valencia había convertido una sola vez en ocho presentaciones con la azul y oro, justamente ante Central Córdoba. Contra la Academia infló la cuenta de un saque y dejó en claro que Arruabarrena encontró en el complemento la llave para romper el partido: dos nueves de área, más Villa por la derecha, más centros, más disputa en el área rival.
Cómo se había armado el 0-2
Racing se fue al descanso con la sonrisa ancha. Gastón Lodico facturó con un córner desde la izquierda que se le metió directamente en el arco a Leandro Brey, un gol de esos que te hacen acordar a los centros de los potreros de mi infancia, cuando la pelota te picaba justo en el palo y no la podías sacar. A los dos minutos del segundo tiempo, Adrián Martínez apareció en el área después de una serie de rebotes y empujó el segundo. Leandro Paredes había quedado como libero y demoró la salida, por eso Martínez entró a meter la cabeza.
Juan Pablo Vojvoda, el entrenador de Racing, mandó a la cancha a Ezequiel Cannavo para reforzar el mediocampo y cortar las subidas de Villa. La decisión arrancó bien, pero el equipo de Avellaneda se fue quedando sin aire y cediendo metros hasta quedar contra las cuerdas. La Academia no pudo sostener la ventaja y terminó pagándola caro.
Lo que viene
- Boca ya piensa en Banfield, su rival en semifinales de la Copa Argentina.
- El conjunto de Arruabarrena sigue con vida en los tres frentes del semestre.
- Valencia llega afilado: pasó de un gol en ocho partidos a ser el héroe de la noche en Arroyito.
Me voy de la cancha con la garganta raspada y una sonrisa que no me sale hace rato. Boca volvió a ser ese equipo que no se entrega nunca, el que te hace acordar a las tardes en la Bombonerita cuando un cabezazo en el descuento te arruinaba la merienda. Ahora hay que cambiar el chip rápido: el próximo partido está a la vuelta de la esquina y Banfield ya está calentando motores.
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