Una semana bajo el cielo gris: Neuquén se prepara para cinco días de nubes, viento y algo de calor
La provincia neuquina atraviesa una seguidilla de jornadas con mucha nubosidad, ráfagas en ascenso y temperaturas que recién treparán el domingo; el Servicio Meteorológico Nacional mantiene vigente un alerta amarillo por tormentas en departamentos del este y del sur.
Son las siete de la mañana en la capital neuquina y la ciudad todavía huele a la humedad de la noche anterior, esa capa fina que se pega en los parabrisas y vuelve opaca la calle. Camila, que vende medialunas en un puesto sobre la avenida Argentina, me dice mientras acomoda la bandeja que ya perdió la cuenta de cuántos días seguidos arrancó la jornada con el cielo tapado. Tiene razón: la semana arrancó gris, sigue gris y, según los partes que fueron actualizándose en las últimas horas, va a terminar prácticamente igual, aunque con un detalle que a varios los va a tener en alerta todo el fin de semana.
Lo que me confirman desde el Servicio Meteorológico Nacional es que lo que estamos transitando no es un fenómeno aislado sino el ingreso de una masa de aire húmedo desde el este, que se va a quedar varios días estacionada sobre la provincia y que va a traer aparejado un combo conocido en la región: mucha nubosidad, lluvias intermitentes, temperaturas que suben y bajan de manera pronunciada y, sobre todo, viento en aumento. Para quienes vivimos en el centro de Neuquén, el jueves arrancó con el cielo parcialmente nublado y una máxima prevista en torno a los 20 grados, con viento del sector este a unos 24 kilómetros por hora y ráfagas de igual intensidad, condiciones que se mantendrían hasta la noche, cuando la temperatura caiga hasta los 4 grados y el viento rote, incrementándose a 31 kilómetros con ráfagas que podrían llegar a los 41.
Viernes cubierto y un alerta amarillo que abraza varios departamentos
El viernes 16, según el parte oficial, el cielo va a estar completamente cubierto durante toda la jornada, con una máxima estimada en 18 grados y vientos del noreste a unos 19 kilómetros por hora; ya de noche la mínima volvería a ubicarse en torno a los 4 grados, con ráfagas del este que podrían alcanzar los 39 kilómetros. Pero lo más importante que me subrayaron desde el organismo es que durante la noche del jueves rige un alerta amarillo por tormentas aisladas en varias zonas puntuales de la provincia. Puntualmente, las áreas comprometidas son el este de Loncopué, Picunches y Ñorquín, el oeste de Añelo y Pehuenches, y el sur de Chos Malal y Minas. La advertencia señala que esas tormentas podrían venir acompañadas de lluvias abundantes en cortos períodos, granizo ocasional y ráfagas, con acumulados de entre 10 y 20 milímetros que en algunos puntos podrían incluso superarse, lo que siempre trae aparejado algún corte de ruta o complicaciones en zonas de campo.
Lo que a mí, particularmente, me llamó la atención al repasar los datos es lo desparejo de la semana. Porque uno se imagina que cinco días seguidos de mal tiempo van a traer un clima monótono, y sin embargo acá va a pasar todo lo contrario: vamos a pasar del fresco casi invernal del jueves y viernes al calor casi primaverón del domingo, cuando el termómetro treparía hasta los 24 grados. El problema es que ese domingo, que en principio sería el día ideal para salir o para hacer trámites al aire libre, va a venir con un viento que ya de noche podría sentirse con ráfagas del noreste de hasta 59 kilómetros por hora, anticipando el ingreso de otra masa de aire húmedo con viento fuerte. La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas, en línea con lo que difundió el Servicio Meteorológico Nacional, proyecta variaciones térmicas marcadas y vientos de variada intensidad que van a seguir afectando a los valles durante toda la semana, así que mejor ir tomando nota y no guardar la campera todavía.
Una postal que se repite en cada pueblo
Antes de cerrar la nota vuelvo al puesto de Camila, que ya tiene la primera tanda de medialunas recién salidas y el termo listo. Le pregunto qué le cambia el clima a su rutina y se ríe, mientras acomoda el nylon porque el viento empieza a tirar de él. Me cuenta que cuando hay alerta por viento ella termina atando todo con precintos y que cuando hay alerta por lluvia directamente intenta guardar la mercadería bajo el mostrador, porque perder medialunas es perder plata. Su pequeño gesto, casi doméstico, me terminó resumiendo lo que muchos neuquinos están sintiendo estos días: que el cielo, la humedad y el viento no son un dato más del parte meteorológico, sino que terminan dictando la forma en que se trabaja, se camina y hasta se habla en la calle. Por eso, mientras la semana siga avanzando, lo más prudente va a ser mirar el cielo cada mañana, chequear el parte oficial antes de salir y, sobre todo, no confiarse de la térmica del mediodía, porque el viento y la lluvia, como se vio en los últimos días, suelen volver más temprano que tarde.
Yo te dejo entonces la pregunta que les hago a ustedes cada vez que escribo sobre el clima: ¿cómo están viviendo estos días en su zona? ¿Les llovió más de lo previsto? ¿Tuvieron cortes de luz por las ráfagas? Los leo, como siempre, en los comentarios.
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