Un millón de robots y la cuenta que no cierra: Amazon, la automatización y los huesos que crujen
La empresa líder en robótica logística ya supera el millón de máquinas en sus depósitos y aun así mantiene más de 1,5 millones de empleados. Sus propias cifras internas dicen que donde hay robots hay más accidentes. ¿Progreso o verso?
¿La verdad de la milanesa o la milanesa de la verdad? Amazon viene repitiendo hace años que los robots llegan para sacarle el peso de encima a la gente. Bueno, miremos los números que la propia empresa firma: en sus depósitos con máquinas trabajando, los accidentes son 28% más altos que en los que todavía no las tienen. Traducido al barrio de un santafesino cualquiera: como si te dijera que el taller nuevo, el lleno de tecnología, te lastima más que el galpón viejo donde tu viejo laburaba con la espalda.
Amazon ya pasó el millón de robots en sus centros de distribución en todo el mundo. Es la organización más robotizada del planeta, sin rivales cerca. Y al mismo tiempo sostiene una plantilla de más de 1,5 millones de empleados a tiempo completo y parcial, según su propio reporte anual de 2025. O sea: no es que la robótica vino a reemplazar a la gente, vino a sumarse a la gente. La pregunta es en qué condiciones.
¿Y la cifra de accidentes de dónde sale, che?
De la propia Amazon, pero también de una investigación de 18 meses que hizo la Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado de Estados Unidos y terminó en diciembre de 2024. La conclusión fue lapidaria: los depósitos de Amazon tuvieron 30% más accidentes que el promedio de la industria en 2024. Una investigación periodística más interna, basada en los registros que la propia empresa entrega a la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (la OSHA de Estados Unidos, el organismo que regula la seguridad en el trabajo), arrojó ese 28% adicional en los galpones robotizados.
“El objetivo es que las máquinas asuman las tareas de mayor riesgo físico.”Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics
Hermosa la frase. Pero los datos la complican. Veremos.
¿Qué hacen estos robots y por qué siguen sumando?
- Hércules y Titán: las dos bestias que mueven estanterías del tamaño de un piano de cola, que mueven estructuras enormes por el depósito.
- Proteo: el primero que pudo circular junto a personas sin chocar, gracias a una mochila de sensores.
- Robin: un brazo con ocho ventosas (especie de chupones) capaz de separar paquetes amontonados sin romper nada.
- Cardinal: otro brazo que acomoda bultos de hasta 22 kilos adentro de carritos, esa carretilla grande que se usa en los depósitos.
- Sparrow: reconoce cientos de millones de productos distintos y los devuelve al cajón que les corresponde.
- Vulcan: el recién llegado, primer brazo con sensores de fuerza que le dan algo parecido al tacto; opera desde 2025 en Spokane (Washington) y Hamburgo (Alemania).
Toda esa flota no se maneja sola. Amazon construyó DeepFleet, un sistema de inteligencia artificial (IA, o sea programas que simulan el razonamiento humano para tomar decisiones) que coordina los movimientos internos de las máquinas y, según la empresa, ya recortó 10% el tiempo de traslado. Mientras tanto, la directora financiera adjunta, la que lleva los números de la compañía, adelantó que la flota de brazos robóticos se va a más que duplicar este año, con nuevas plantas en Austin (Texas) y Greenwood (Indiana). La historia arrancó en 2012, cuando Amazon le compró Kiva Systems, la firma que inventó los robots con rueditas que acercan la estantería entera al operario en vez de hacerlo caminar hasta el fondo del pasillo. De ahí nació Amazon Robotics, la división que hoy maneja todo esto.
¿Y entonces, progreso o verso bien contado?
Acá está el truco del relato. Amazon te vende que la robótica llega para sacar a la gente de las tareas riesgosas. Pero cuando uno mira los registros de accidentes donde las máquinas ya conviven con personas, la curva sube en lugar de bajar. ¿Será que el robot asume lo peor y deja al humano haciendo el resto, que es justamente lo más expuesto? ¿O será que el galpón se llena de máquinas circulando y eso, de por sí, ya es un riesgo nuevo? Los datos que la propia firma presenta no terminan de cerrar la historia que sus voceros cuentan.
Por ahora, la empresa que más robots opera del mundo sigue creciendo en máquinas y en personal a la vez. Veremos cuánto tarda en cuadrar el discurso con la accidentología, sobre todo cuando la flota se duplique y los nuevos brazos con tacto lleguen a más depósitos. Veremos.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Alerta Litoral