Santero le metió dos corridas al corazón de Canapino y el TN se define con los dientes apretados
El mendocino achicó 32 puntos con el VW Virtus del Ambrogio Racing y se prendió en la pelea por el título de la Clase 3, que se resolverá en San Martín, Concordia y Viedma.
Lo vi cruzar la bandera a cuadros en Río Cuarto con la misma cara de naipe del que sabe que va derecho al ataque: Julián Santero volvió a ganar y, de paso, le desordenó la siesta a Agustín Canapino. Dos carreras al hilo, dos victorias del mendocino con el VW Virtus del Ambrogio Racing, y la punta del campeonato de TN Clase 3 pasó de ser un trámite a una cuestión de nervios.
Porque el campeón de Arrecifes llegó a la octava fecha con 76 puntos de ventaja sobre el cuarto. Después de Oberá y Río Cuarto, la diferencia es de 44. Son 32 unidades que se evaporaron en dos fines de semana, justo cuando el piloto cambió de equipo y dejó el GR Competición para recalar en la escudería de Marcelo Ambrogio. El salto rindió: pasó del cuarto al segundo puesto en una sola tacada.
Lo que todavía está en juego
- Quedan 147 puntos por repartirse en las tres fechas que faltan.
- San Martín y Concordia entregarán 42 unidades cada una; Viedma, la última, pondrá en juego 63.
- Las tres competencias se correrán sin lastre, a diferencia de Oberá (34 kilos extra) y Río Cuarto (36 kilos extra) que cargó el mendocino.
- Canapino corre con el Chevrolet Cruze y sostiene la punta con el peso de haber sido el referente del campeonato durante casi todo el año.
Me acuerdo de aquella primera vez que los vi juntos, cuando el equipo oficial Peugeot de TC2000 los juntó a ellos y a Néstor Girolami. Era otro Santero, más crudo, y otro Canapino, todavía con el gustito a debut. Once años después, nunca se habían cruzado en una definición mano a mano: las coronas del Cruze en 2016 y 2021 las festejó Canapino sin el mendocino cerca; los subcampeonatos de 2022 y 2023 de Santero en TC2000 se resolvieron antes de la última, con Leonel Pernía como campeón anticipado.
En el Turismo Carretera tampoco se dio el cruce esperado. Santero llegó con chances a la Copa de Oro en 2020, 2023 y 2024. La primera vez, Canapino ya estaba fuera de la pelea. En las otras dos, el arrecifeño andaba corriendo en IndyCar y ni siquiera jugó la Etapa Regular. Así y todo, el de Arrecifes nunca se midió con el mendocino en una última carrera con los dos con opciones reales de gritar campeón.
Por eso lo que viene tiene un perfume distinto. Santero suma dos victorias al hilo y un cambio de equipo que le dio aire; Canapino carga con la mochila de defender una ventaja que ya no es tan cómoda como hace dos carreras. En Oberá, además, compartieron podio por única vez en la temporada: una postal que pinta cómo se viene la recta final.
La próxima parada es San Martín, con Concordia y Viedma como escalas hacia el cierre. Si la lógica no se rompe, el campeonato se va a definir con los dos arriba del auto y al mango en la última curva. Para mí, ya se define ahí: en las ganas de Canapino de no soltar la corona y en el hambre de Santero, que dejó de ser promesa para transformarse en problema serio de los grandes.
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