Rose Belmont toma el látigo: la nueva heredera de Castlevania llega en octubre con un giro tarotiano
El estudio detrás de la franquicia apuesta por una protagonista inédita, una protagonista que combina el látigo clásico con un sistema de cartas de tarot para devolver a la saga a sus raíces Metroidvania en el París de 1499.
Me imagino la escena y casi la huelo: el París de 1499 envuelto en una bruma espesa, las calles empedradas convertidas en un laberinto donde las sombras se mueven con voluntad propia. En ese clima arranca la nueva entrega de Castlevania, un juego 2D que vuelve a poner a los Belmont en el centro de la escena, pero esta vez con una cara nueva. Rose Belmont, hija de Trevor, es quien empuña el látigo en una historia ambientada 23 años después de lo que se contó en Castlevania III: Dracula's Curse, uno de los capítulos más queridos de la saga y que muchos todavía recuerdan como el que consolidó el formato lateral en la vieja consola de Nintendo.
Un látigo con doble función y un mapa que recompensa la curiosidad
La jugabilidad conserva la fórmula que hizo famosa a la franquicia, pero le suma una vuelta de tuerca interesante. El látigo, esa herramienta que ya es un sello de la familia, sigue siendo el arma principal para el combate, pero ahora también sirve para desplazarse, balancearse y alcanzar zonas que de otra manera quedarían fuera de alcance. Esa decisión no es menor: le da a Rose una identidad propia dentro del linaje y hace que la transición entre explorar y pelear se sienta natural, sin esos cortes bruscos que a veces rompen el ritmo en los Metroidvania.
El mapa, mientras tanto, está pensado para premiar al jugador curioso. Hay caminos bloqueados que recién se abren cuando conseguís nuevas habilidades, atajos que aparecen cuando volvés sobre zonas ya recorridas y desvíos que se estiran más de lo que uno espera. Encontrar una puerta cerrada en un primer recorrido, anotar mentalmente el lugar y regresar después con las herramientas necesarias es uno de los pequeños placeres que propone el título, un guiño a los orígenes del género y, de paso, a esos lectores que crecieron buscando secretos en cada rincón de la pantalla.
Arcanos, reliquias y un bestiario con figuras emblemáticas
- Los jefes derrotados se sellan en cartas de tarot que otorgan habilidades, hechizos y acciones especiales para Rose.
- Figuras emblemáticas como La Muerte, Medusa y Carmilla aparecen como enfrentamientos, junto a rivales nuevos.
- Hay armas clasificadas en siete categorías distintas para adaptar el estilo de pelea.
- Las reliquias suman efectos ofensivos y defensivos que permiten moldear al personaje según el gusto del jugador.
La dirección artística recupera la mezcla de arquitectura gótica, oscuridad y elementos fantásticos que es marca registrada de la franquicia, con zonas que tienen una personalidad visual propia. La banda sonora, por su parte, acompaña la exploración con temas que se quedan en la memoria más allá de cada sesión de juego. Entre los puntos que pueden dividir al público, el backtracking a veces pierde fuerza: volver sobre caminos conocidos es parte inevitable del género, pero hay tramos donde la sensación de avanzar se diluye y uno siente que está caminando en círculos más de lo deseable.
Castlevania: Belmont's Curse sale el 15 de octubre para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC, y se perfila como una de las apuestas más atractivas del calendario para los seguidores del género. Para quienes acompañamos a la saga desde aquella época de los 8 bits, ver a una nueva Belmont tomar el látigo en una ciudad europea azotada por el mal tiene algo de emotivo, casi como pasar la posta dentro de la misma familia. Si te copa el género Metroidvania, este 15 de octubre hay una cita ineludible, y si me preguntan a mí, creo que la espera va a valer la pena: hace rato que un Belmont no se sentía tan vivo en pantalla.
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